Televisión

Las TV privadas reclaman medidas urgentes para que Netflix o HBO paguen igual que los demás

Estas nuevas plataformas de entretenimiento no tienen la obligación de financiar el cine español y europeo. UTECA reclama agilidad a las Administraciones para que la Ley General Audiovisual se modifique para que todas las compañías del negocio estén sujetas a los mismos derechos y obligaciones

Mauricio Casals (Atresmedia) y Paolo Vasile (Mediaset)
Mauricio Casals (Atresmedia) y Paolo Vasile (Mediaset) Javier Martínez

Regular la economía digital no es sencillo, tanto por la dificultad que implica delimitar el campo de actuación de las compañías involucradas, como por la velocidad a la que se producen los avances en determinados sectores. Dentro del mercado audiovisual, han aparecido durante los últimos años nuevas empresas de contenido bajo suscripción, como Netflix, HBO o Amazon Prime Video, que ofrecen sus servicios en países donde los operadores tradicionales están sometidos a una serie de obligaciones, como la de financiar el cine español y el europeo. En este sentido, el lobby de las televisiones privadas, UTECA, ha reclamado una mayor agilidad a las Administraciones implicadas para adaptar la Ley General Audiovisual a la nueva realidad, de modo que todas las compañías de este sector estén sometidas a las mismas normas que el resto, ante lo que consideran un agravio comparativo.

La ley obliga a las empresas de la TDT y a las ‘telecos’ a que cuenten con canales de televisión a destinar el 5% de sus ingresos a financiar obras audiovisuales europeas, bien películas para el cine y la televisión, series, documentales y películas y series de animación. En el caso de RTVE, este porcentaje aumenta hasta el 6%.

El 60% de estos fondos debe destinarse a la producción de películas de cine y, a su vez, el 60% de dicho porcentaje a obras en alguna de las lenguas cooficiales de España, según detalla la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en un comunicado difundido este martes, en el que certifica que todos los operadores cumplieron en 2016 con esta obligación.

La esperada reforma

En las instituciones de la Unión Europea se ha cocinado durante los últimos años una reforma de la actual directiva de comunicación audiovisual que, en principio, se iba a aprobar durante la primera mitad de 2017, pero que se ha tramitado con más retraso de lo esperado. De hecho, no se espera que salga adelante antes del final del primer semestre de 2018.

La nueva normativa será más flexible y permitirá a los Estados miembros tener más ‘manga ancha’ a la hora de imponer condiciones de financiación de obra europea a los operadores. Desde el punto de vista de UTECA, España deberá dispensar un trato equitativo a todos los agentes del sector y no privilegiar a estas empresas emergentes.

El borrador deja claro que las televisiones y las ‘telecos’ deberán dedicar al menos el 20% de su catálogo a las obras europeas. También incide en que las obligaciones de financiación que establezcan los países miembros no deben “socavar el desarrollo del mercado” ni condicionar la actividad de las empresas más pequeñas. A partir de ahí, otorga más libertad a los Estados que la directiva actual.

Según los últimos datos de la CNMC, Netflix contaba en España con 1.163.000 usuarios al término del primer semestre, mientras que HBO, con 414.000

La patronal de las televisiones privadas entiende que deberían crearse los mecanismos necesarios para saber a ciencia cierta los ingresos que estas multinacionales obtienen en España. Entre otras cosas, para tener claro lo que deberían aportar. En este sentido, cabe recordar que, según los últimos datos de la CNMC, Netflix contaba con 1.163.000 usuarios al término del primer semestre, mientras que HBO, con 414.000.

Una vez que se apruebe la nueva normativa audiovisual europea, España deberá activar los mecanismos necesarios para trasponerla, un proceso que en el sector se estima que podría extenderse durante dos años. Es decir, se llegaría a 2020, cuando podrían celebrarse elecciones generales –con el parón de actividad parlamentaria que esto supone- y cuando se estará trabajando en el nuevo traslado de canales de la TDT (segundo dividendo digital), al que obliga la Unión Europea.

En vista de este escenario, entre los operadores existe cierto temor a que los plazos se alarguen más de lo deseado.

Mayor libertad en el prime-time

Después de haber asistido a una contracción del mercado publicitario del 40% desde el inicio de la crisis económica, y en vista de la aparición de estos nuevos negocios audiovisuales, en las televisiones comerciales se espera esta reforma legal como agua de mayo. No sólo porque solucionará la actual situación de “desigualdad” en lo relativo a la financiación de cine y series, sino porque abrirá la puerta a que las cadenas puedan emitir un mayor número de anuncios en el prime-time, lo que podría ayudar a estas empresas a aumentar su recaudación.

Dentro de un mercado en el que analistas como Macquaire vaticinan que la década de 2020 será complicada para la TDT, esta futura modificación de las reglas del juego podría ayudar a sus operadores a afrontar con un mayor margen de maniobra los cambios que se intuyen en el horizonte.

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