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13TV bate su récord de audiencia, pero los Obispos no aseguran su viabilidad

La televisión generalista de la Conferencia Episcopal ha batido cuatro veces su récord de audiencia durante 2015. Pero compite en un sector en el que Atresmedia y Mediaset acaparan el 85% del mercado publicitario, lo que complica hasta el extremo la obtención de los ingresos publicitarios suficientes para sobrevivir en la TDT. Por si fuera poco, pronto llegarán nuevos competidores al sector que podrían afectar a su cuota de pantalla.

El periodista de 13TV Alfredo Urdaci
El periodista de 13TV Alfredo Urdaci EFE

13TV, la cadena de televisión sustentada por la Conferencia Episcopal, ha conseguido en noviembre su mejor registro histórico de audiencia, al acabar el mes con un 2,3% de cuota de pantalla. Eso sí, los Obispos deberán tirar de ingenio contable si quieren evitar que esta empresa siga cerrando cada ejercicio en números rojos. Sus dueños se ahorrarán a partir de 2016 los alrededor de dos millones anuales que le pagaban a Unidad Editorial por el alquiler de la frecuencia en la que emitía en la TDT, pues Mariano Rajoy le otorgó hace unas semanas una licencia en propiedad. Pero sobrevivir en un sector en el que Atresmedia y Mediaset acaparan el 85% del mercado publicitario no será fácil. Tampoco lo será el que los nuevos competidores que pronto llegarán a la televisión en abierto no le roben una parte significativa de su share.

La situación de 13TV es la misma que la de tantos otros proyectos que han tratado de echar raíces en la TDT, pero se han visto asfixiados por la fortaleza del duopolio conformado por Atresmedia y Mediaset. La estructura del mercado, tantas veces criticada por la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), impide a los pequeños operadores conseguir la parte de la tarta publicitaria necesaria para cubrir gastos. Y eso acaba reduciendo hasta el extremo su capacidad de maniobra y, por ende, su audiencia.

Los Obispos han perdido con 13TV alrededor de 40 millones de euros en los últimos años

Los Obispos han perdido con este canal de televisión alrededor de 40 millones de euros en los últimos años, según reflejan sus cuentas. Pero, pese a ello, no han desistido en su empeño de conseguir que la Iglesia tenga un canal con fuerza en la TDT. Por eso, a principios de 2015 realizaron una inversión en su parrilla que ha dado su fruto, como se demuestra en que desde enero han batido cuatro veces su récord mensual de audiencia. La última, en noviembre, cuando esta cadena se quedó a tan sólo una décima de igualar a La 2.

Sus informativos y espacios de debate cuentan con una línea editorial orientada claramente hacia la derecha política. De hecho, se le considera como el canal de la TDT más claramente alineado con los intereses del Gobierno. Por eso, desde que trascendieron los planes del Ministerio de Industria de repartir seis licencias para la televisión en abierto se dio por supuesto que 13TV sería una de las beneficiadas. Y así fue, lo que le evitará pagar a partir de ahora a Unidad Editorial por el arrendamiento de uno de sus permisos de emisión. Ahora bien, eso no le librará de abonar los cinco millones de euros anuales que costará el llevar su señal al 96% del territorio nacional, como está obligada por ley. Tampoco de sufragar el alto coste que conlleva el configurar una parrilla de programación competitiva.

El principal reto que deberán asumir en los próximos meses los Obispos es el de incrementar sus ingresos publicitarios, algo que proyectos generalistas muy similares como Veo Televisión o Intereconomía no lograron como consecuencia del enorme poder del duopolio para aglutinar anunciantes. No será la única gran dificultad que se encontrarán en su camino, puesto que en 2016 comenzarán sus emisiones nuevos canales, como Kiss TV o D10 -este último del Grupo Secuoya-, que perseguirán el mismo objetivo. Habrá más peces en el acuario y será más difícil pescar las piezas que Atresmedia y Mediaset dejen escapar.

Los periodistas más influyentes de la TDT party

En contra de 13TV juega el que sus mejores resultados los obtiene entre los hombres mayores de 55 años, es decir, un sector de la población que no resulta excesivamente atractivo para los potenciales anunciantes, según precisan analistas del sector. Sin embargo, a favor está el que esta cadena es cada vez es más influyente entre el público de derechas. La gran mayoría de los espacios ha concluido noviembre como el mejor mes de su historia, especialmente los que están centrados en la política.

Según datos del Grupo COPE, Más Claro Agua, el programa matinal de Isabel Durán, cerró el mes con un 3,1% de cuota de pantalla, mientras que Al Día 1, de María Pelayo y Marian Viñas obtuvo un 2,2%. La segunda edición de sus informativos, presentada por Alfredo Urdaci y María Rodríguez Vico, acabó noviembre con un 2%. Por su parte, El Cascabel, el programa de debate que presenta Antonio Jiménez en el prime time, consiguió un 3,1% de cuota de pantalla, mientras que el magacín dedicado a los temas sociales y judiciales Detrás de la Verdad logró un meritorio 3,6%. Asimismo, Carlos Cuesta, uno de los rostros más conocidos del canal, acaparó un 3,4%. Como curiosidad, su emisión más vista en noviembre fue la película española ¿Dónde estará mi niño?, protagonizada por Manolo Escobar.

Está claro que la inversión que ha realizado en 2015 la Conferencia Episcopal en 13TV ha dado su fruto. Pero son muchas las incógnitas que deberán resolver los responsables de este canal para garantizar su viabilidad a medio plazo.

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