Entrevista a Manuel Campo Vidal

Campo Vidal se obstina con su formato de debate: “Yo no sé lo que son los nuevos tiempos, en el sentido en que lo dicen"

Manuel Campo Vidal es ese periodista que sale de la cueva una vez cada cuatro años para moderar el debate electoral entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. El pasado lunes se sentó entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy y, por el papel que realizó, le han llovido golpes. Unos le acusan de proteger al jefe del Ejecutivo. Otros, de no afear al deslenguado líder de la oposición. Los expertos en televisión, de dotar al cara a cara de un formato más propio de 1980 que del siglo XXI. 'Vozpópuli' le ha entrevistado para preguntarle por sus impresiones al respecto.

Manuel Campo Vidal
Manuel Campo Vidal EFE

Manuel Campo Vidal se presenta una vez cada cuatro años. Como los Juegos Olímpicos. Como los años bisiestos. Como las elecciones generales. Su aparición en la campaña electoral es tan previsible que podría decirse que ha dejado de ser contingente. Este periodista oscense (1951) ha moderado cuatro de los seis debates que han mantenido desde 1993 el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Es ese señor con bigote y traje de misa de 12 que, con voz engolada y tono de presentador de telediario del Tardofranquismo, presenta a los candidatos y arbitra la contienda. En España, adoptar ese rol conlleva recibir mamporros desde todas las direcciones, de ahí que después de cada uno de los cara a cara se haya discutido cada figura y cuestionado cada uno de sus gestos.

Este periodista, sociólogo, ingeniero técnico y profesor de Comunicación preside desde 2006 la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, una asociación que asume al final de cada legislatura la producción del rifirrafe pre-electoral que enfrenta a los candidatos a la Presidencia del PP y el PSOE. Lo hace porque los dos partidos son incapaces de ponerse de acuerdo para que la cita la organice una cadena pública o privada. Cuando eso ocurre, su equipo de especialistas en este medio de comunicación se encarga de poner todo a punto. El problema es que en este último debate ha recibido golpes desde todos los frentes.

Manuel Campo Vidal reconoce que el de Sánchez contra Rajoy fue el cara a cara más difícil que ha moderado

Los socialistas le han acusado de proteger al presidente. Los populares, de no poner coto al insolente Sánchez. Algunos corresponsales extranjeros de colmillo retorcido, como el de la BBC, de dotar al coloquio de un formato más propio de 1980 que de 2015. Los expertos en televisión, de haber cometido fallos de producción imperdonables, con desenfoques, una iluminación excesiva y fallos en el encuadre de Rajoy en los primeros planos. Errores de novato. De realizador de cadena de bajo presupuesto. ¿Qué tiene que decir Campo Vidal ante esas críticas? Vozpópuli le ha llamado para interesarse por su opinión sobre el debate. Pero se ha mostrado conciso y huidizo a la hora de responder a varias de las cuestiones. Como si quisiera pasar página. Como si ya estuviese pensando en el coloquio de las elecciones de 2019.

P: ¿Qué le pareció el debate?

R: Es el más difícil de los cuatro cara a cara que yo he hecho. Tuvo unas puntas de tensión que me recordaron el momento de cierre del Felipe González–Aznar de 1993 y un momento del Zapatero–Rajoy, cuando le dijo que había agredido a las víctimas del terrorismo.

P: ¿Qué detalle destacaría de los que no se vieron en televisión?

R: El que, a pesar de la tensión que alcanzó el debate, los dos candidatos se saludaron antes de irse. Pedro Sánchez dijo: “vamos a despedirnos” y se dieron la mano educadamente. Algunos han contado lo contrario, pero no es cierto.

P: ¿No cree que este formato de debate es más propio de otra época? De eso le han acusado las cadenas privadas...

R: El cara a cara, como el del lunes, tiene sentido. Es un formato de altísimo riesgo que puede ser muy tenso, como anoche se demostró. Yo no sé lo que son los nuevos tiempos, en el sentido en el que lo dicen (las voces críticas). Pero creo que tiene que haber formatos a 3, a 4 y también a 2. Por tanto, defiendo la vigencia del cara a cara. Los hay en Francia, en Estados Unidos y en España. Y los seguirá habiendo.

"Aunque se ha contado lo contrario, los dos candidatos se saludaron antes de irse"

"EL ÚLTIMO DEBATE DEL BIPARTIDISMO"

P: Albert Rivera lo definió como "el último del bipartidismo". ¿También será el último con este formato?

R: No creo que sea el último cara a cara. Creo que siempre interesará ver un debate entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Esas personas tendrán que debatir en las próximas elecciones. Y en las siguientes. Se seguirán viendo las caras.

P: ¿Estuvieron a la altura los candidatos?

R: No debo responder a esa cuestión, dado que era el moderador.

P: Siempre se ha dicho que los asesores de ambos partidos negocian diversos detalles del debate y son excesivamente puntillosos con los organizadores. ¿Plantearon alguna exigencia que se negó a conceder?

R: Para nada. Ha sido la organización más libre que yo he tenido desde que hice el primero, en 1993 (en Antena 3). Creo que los compañeros de Atresmedia podrán ratificarlo con el debate a 4 que organizaron el día 7.

CRÍTICAS A CAMPO VIDAL

P: De forma extraoficial, desde los partidos han criticado su actuación. ¿A usted le han llegado estas quejas?

R: No. No he vuelto a tener contacto desde anoche. Nos despedimos todos educadamente y no me dijeron nada.

P: Dicen los más críticos que su papel no fue especialmente activo. De hecho, le acusan de que sus intervenciones se pueden contar con los dedos de las manos...

R: Hombre, yo creo que, por ejemplo, corté a Pedro Sánchez en la primera intervención. ¿Lo viste? Y traté (sin mucho éxito) de que hablaran más del tema de Cataluña. Pero soy consciente de que la organización de este tipo de actos siempre conlleva el pago de un IVA. Ya contaba con ello.

"La Academia no gana nada (con el debate). Aquí cada uno se paga su traje"

P: ¿Pero no hace autocrítica entonces? ¿Le pareció perfecta su actuación?

R: Tenemos que verlo, reflexionar y estudiar nuestra propia actuación.

P: La patronal de las televisiones (UTECA) pidió a la Academia de Televisión que se mantuviera al margen y no se ofreciera para organizar ningún debate, puesto que ese papel podían asumirlo TVE o las cadenas privadas. Pero no se abstuvo y finalmente se quedó con el cara a cara. ¿Se ofreció la Academia a organizar algún otro debate?

R: Los partidos nos sondearon para saber si estábamos dispuestos a hacer el debate a cuatro que se quedó Atresmedia. Dijimos que si no llegaban a un acuerdo con las televisiones, lo haríamos. Nosotros sólo entramos cuando no hay acuerdo.

P: ¿Cuánto percibe la Academia por este debate?

R: La Academia no percibe nada. En unos días, se harán unas cuentas, se auditarán y se repartirán proporcionalmente entre las televisiones conforme a su audiencia. La Academia no gana nada y nosotros, a título particular, ganamos 0 euros. Aquí cada uno se paga su traje.



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