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Rubén Arranz

El dardo de Arranz

Jesús Cintora confiesa a Fernando Simón, golpea al Emérito y rescata a 'su monja'

Jesús Cintora y Sor Lucía Caram
Jesús Cintora y Sor Lucía Caram RTVE

Antes de la parusía televisiva de Jesús Cintora, en La 1 había un programa de cocina. Uno más. Uno de tantos. Es difícil entender el motivo de la fiebre de los directivos de televisión por este género, que tuvo su gracia en su día, pero que cada vez resulta más soporífero. Hasta la semana pasada, TVE ofrecía en su franja matinal un espacio en el que la hija de Isabel Preysler preparaba la versión new age de las recetas tradicionales ante una reducida audiencia. Unas horas después, se emitía MasterChef, que es cada vez más lacrimógeno y menos estimulante. Parece que, ante la duda, los responsables de las parrillas de programación de las cadenas generalistas optan siempre por lo mismo: “Ponle a cocinar, a ver si se le da bien".

Algo parecido sucede con los magacines de actualidad: como son relativamente baratos de producir y la cosa no está para tirar cohetes, los hay a patadas. Se convocan tantas mesas de debate en televisión que cualquiera podría tener la sensación de vivir en un déjà vu constante. Los mismos contertulios, los mismos argumentos, las mismas conexiones en directo y la misma forma exagerada de envolver la información diaria para que parezca más interesante de lo que realmente es. Por las mañanas, Ana Rosa Quintana, Mónica López, Susanna Griso, Antonio García Ferreras y Sonsoles Ónega abundan en este género. Desde hoy, se les ha unido Jesús Cintora, que se quedó en la estacada cuando, en 2015, Paolo Vasile se lo cargó.

El programa que ha estrenado La 1 este lunes se puede definir con unas pocas palabras: Las mañanas de Cuatro. El formato es igual, la mesa, muy parecida; y los colaboradores, muy similares, con incorporaciones como la de Pedro J. Ramírez, que ya no se queja de presuntos boicots y ahora comparece en cadenas públicas y privadas.

Los mismos contertulios, los mismos argumentos, las mismas conexiones en directo y la misma forma exagerada de envolver la información diaria para que parezca más interesante de lo que realmente es.

Entre los contertulios de este lunes se encontraba Javier Aroca, cuyo argumentario ha sido siempre tan cercano al PSOE como la rosa del logotipo y la indignación impostada de sus barones. También ha aparecido en un 'dúplex' Antón Losada, otro periodista que siempre ha destacado por la escrupulosa práctica de la objetividad. Causaba extrañeza que no apareciera Sor Lucía Caram, la religiosa populista que se hizo famosa en los años de auge de Podemos, pero, al filo de las 14.30 horas conectaron con ella. ¡Apareció la monja! ¡Estaba allí! El guion parecía haberse escrito en 2015.

Competencia con Ferreras

El programa está producido por una de las empresas de José Miguel Contreras (LACOproductora), que junto a Jesús Cintora abandonó hace unas semanas la mesa de Antonio García Ferreras para convertirse en su competencia en La 1, lo que a buen seguro no ha sentado especialmente bien en La Sexta. El caso es que en la lista de colaboradores del nuevo programa hay una selección de contertulios de unos cuantos medios de comunicación, lo que sobre el papel sirve para asegurar la pluralidad, pero, en la práctica, se emplea para mitigar las críticas de sus páginas dedicadas a la televisión. Las cosas claras.

En la escaleta del primer 'capítulo' de Las cosas claras ha habido espacio para Fernando Simón, a quien el presentador ha preguntado si piensa dimitir y se ha hecho el loco. Posteriormente, se ha emitido una entrevista con el juez José Castro en la que se han lanzado algunos golpes directos a la mandíbula del rey emérito. También se ha hablado de bulos -para tontos y chalados- relacionados con el coronavirus, como ése que afirma que Bill Gates ha dejado paralíticos a miles de niños en la India. Tres temas, sin duda, que resultan muy incómodos para el Gobierno. Quizá sea éste el servicio público que este programa quiere realizar.

El espacio ha generado malestar dentro de la corporación, hasta el punto que varios sindicatos han anunciado que acudirán a los juzgados al considerar que el formato se emite de forma ilegal, dado que todos los programas informativos de RTVE deben realizarse dentro de la casa. Otros, como el Consejo de Informativos, consideran que no había necesidad de externalizar esta parte de la parrilla de la programación.

Lo cierto es que el magacín es un calco de las tertulias de este tipo -incluso la sintonía peliculera es parecida a la de Al Rojo Vivo- y no aporta nada nuevo, si bien aumenta un poco de dinamismo a las soporíferas mañanas de La 1. Sirva como ejemplo la trepidante tertulia que se emitía antes de comenzar el programa, con Ágatha Ruiz de la Prada, Nieves Herrero y la ubicua y cansina Celia Villalobos como participantes. Conversaban sobre el Pazo de Meirás con un ritmo lento...muy lento. Digamos que hemos tenido mejores mañanas y mejores lunes. De algunos decíamos que habían sido trágicos. También.

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