Vocento

Los dueños de ‘ABC’ aparcan sus diferencias y se conjuran para explorar posibles fusiones

Vocento explorará durante los próximos meses la posibilidad de entablar alianzas con otros grupos de medios de comunicación ante la compleja situación que vive el sector, en crisis desde hace una década y con unos ingresos a la baja. Sus accionistas intentarán dejar de lado antiguas rencillas e ir ‘todos a una’ en caso de que se presente una buena oportunidad.

Sede de Vocento y ABC
Sede de Vocento y ABC Vocento

Las fusiones en el sector de la prensa llegarán más pronto que tarde. Esta afirmación ha sido pronunciada durante los últimos meses por los dirigentes de los principales editores españoles, atribulados por la creciente competencia digital, por la continua caída de las ventas de periódicos y por la reducción de los ingresos publicitarios –del 70% desde que arreció la crisis-. El Consejo de Administración de Vocento es consciente de que, en esta situación, resultará complicado sobrevivir en solitario, de ahí que sus miembros se hayan conjurado para explorar posibles fusiones.

No hay más que ver los informes de cuentas de la compañía para cerciorarse de la dimensión del golpe que ha sufrido su principal negocio, el de la prensa escrita. Al término del primer semestre de 2007, Vocento ingresó 132,9 millones de euros por la venta de ejemplares y 219,68 a través de los anunciantes. Una década después, tan sólo ha obtenido 84,6 y 79,9 millones de euros, respectivamente.

Los anunciantes gastaban hace 10 años 1.991,9 millones de euros en prensa, mientras que en 2016 esa cantidad se redujo hasta los 560,9 millones, según la consultora i2P. El mercado publicitario cada vez es más pequeño, los ingresos digitales son muy inferiores a los que estas compañías conseguían antes de la crisis del papel y el sector todavía no ha afrontado la reestructuración que recomienda esta situación. De ahí que Vocento se haya propuesto liderar el proceso de fusiones que se desarrollará próximamente, según opinan los ejecutivos de los principales grupos de medios de comunicación.

El periódico 'La Información' publicó hace unos días que los accionistas de la compañía habían firmado la paz en la última reunión del Consejo de Administración, después de varios años de guerra fría entre sus propietarios. El fin de las hostilidades se escenificó con el nombramiento como vicepresidente de Ignacio Ybarra, representante de Mezouna S.L., principal accionista minoritario del grupo.

Este puesto -de vicepresidente segundo- estaba vacante desde que, a finales de 2015, la familia Urrutia decidiera vender su participación en la compañía ante su descontento con el rumbo del negocio y con la forma de gestionarlo de sus dirigentes.

El 'bando rebelde'

Los Urrutia, junto con Jaime Castellanos -que también se deshizo de su participación- y Santiago Bergareche, conformaron hasta 2015 un 'bando rebelde' que mantuvo un sonado enfrentamiento con los gestores de la compañía y con una parte de sus socios. De hecho, en 2012 impulsaron un 'golpe de Estado' y exigieron la convocatoria de una Junta General de Accionistas extraordinaria para revocar al Consejo de Administración y provocar un cambio de rumbo en una empresa que, entonces, ya padecía los duros efectos de la crisis económica y del papel.

Las hostilidades finalizaron oficialmente unas semanas después con un pacto entre accionistas, aunque la batalla provocó cicatrices que han estado visibles hasta hace muy poco. Sobre el papel, el nombramiento de Ignacio Ybarra -la familia Ybarra era contraria al 'bando rebelde'- contribuirá a cerrar estas heridas, entre otras cosas porque no fue vetado por Bergareche. En definitiva, los socios han cerrado filas y eso dará más libertad a sus gestores para iniciar conversaciones con otros grupos de comunicación sin el temor a que cualquier propuesta sea torpedeada por los críticos del Consejo, han explicado fuentes internas.

Cabe recordar que la compañía cerró el primer semestre del año con unas pérdidas de 2,4 millones de euros (-39,7%) y con una caída en sus ingresos de explotación del 4,8%. No obstante, durante el último ejercicio, su deuda financiera se ha reducido el 46%, hasta los 59,4 millones de euros, lo que facilitaría un posible proceso de concentración empresarial.

Bergareche reconoció el pasado abril durante la Junta General de Accionistas del grupo que Vocento no permanecerá en un segundo plano dentro del futuro proceso de reordenación del sector. “Vocento aspira a ser uno de estos grupos consolidadores y, por tanto, mantendrá una posición activa en este sentido”, destacó. De momento, las fuentes cercanas al Consejo de Administración consultadas por este periódico aseguran que no hay ninguna propuesta en firme encima de la mesa, aunque inciden en que en los próximos meses se producirán, a buen seguro, movimientos dentro del sector.


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