Estilo

¿Arte foodie? La gastronomía también es una fashion victim

En plena fiebre gastronómica, que ya no se puede llamar moda porque lleva muchos años con nosotros, nos cruzamos con un término que llama nuestra atención: estilista gastronómica. Sí, las revistas especializadas e Instagram (con su #foodporn a cuestas) nos han regalado una nueva y apetitosa profesión. 

  • ¿Arte foodie? La gastronomía también es una fashion victim (Editorial Cúpula).
    ¿Arte foodie? La gastronomía también es una fashion victim (Editorial Cúpula).
  • Laura López, autora del libro Arte foodie (Ediciones Cúpula).
    Laura López, autora del libro Arte foodie (Ediciones Cúpula).

Para los que quieran iniciarse en las labores del estilista gastronómico, recomendamos el que debe ser uno de sus libros de cabecera, Arte Foodie (Cúpula,1016) de Laura López, más conocida como @LauraPonts en redes sociales.

Ni fotógrafa ni estilista

Entrevistamos a la joven de Ponts (Lérida) para conocer los entresijos de esto del estilismo de la comida y si ella se reconoce en esa definición. “La gente piensa que lo soy, pero yo no tengo ni idea de fotografía ni de estilismo en realidad. Siempre me ha gustado cocinar y a la gente le gustaban las fotos que iba colgando, poco a poco empecé a comprar materiales, fondos para hacer bodegones, gastaba más en comida…”, explica al otro lado del teléfono, desde la charcutería familiar en la que trabaja.

Con su Iphone y su talento en la cocina se ha labrado más de 100.000 seguidores en Instagram. “No tengo una cámara buena ni un estudio. Todo lo que hago es en el suelo de mi cocina”, confiesa. Con ella conocemos como es el “estilo gastronómico de Instagram,” alejado del de las grandes editoriales. Ella define su estilo como sencillo y cree que es precisamente la clave de su éxito. “Fotos limpias, una tostada con un poco de queso… A veces recargo más, pero no es cocina complicada”.

Para ser estilista gastronómico: “No se necesita una gran cámara, la de un móvil puede servir”.

Su trabajo en el negocio familiar en su pueblo ha fomentado esta faceta de influencer gastronómica. “Hacemos de todo tipo de embutidos artesanales y platos cocinados, los canelones y la butifarra cruda tienen mucho éxito”, nos cuenta. Suele publicar tres instantáneas al día –desayuno, comida y cena— y las prepara a la hora de comer, cuando sale de trabajar, y muchas veces aprovecha alguna de las recetas que han preparado por la mañana. “De la tienda cojo muchísima materia prima: fruta, verdura, carne… Y de no ser por eso, sería imposible seguir este ritmo. Hoy he cogido una crema de calabaza, igual tardo media hora en montar la foto, pero la crema al menos, ya está hecha”.

Trucos para principiantes

¿Cuáles son los trucos que recomienda a los que quieran iniciarse en el arte de fotografiar comida? “No necesitan una gran cámara, la de un móvil puede servir, luz natural sobre todo y hacer muchísimas fotos para que alguna salga bien. Suelo hacerlas desde arriba y que aparezcan los ingredientes del plato cocinado porque así da la impresión de que ahí hay alguien cocinando de verdad. No suelo poner filtros, solo a veces que bajo la luz o pongo alguno más oscuro, pero intento que no”.

La pasta y los huevos son los productos que más gustan a los seguidores.

Admite que le gustaría tener un pequeño estudio con una cocina y un lugar en el que poder hacer cómodamente las fotos, sin tener que recogerlo todo corriendo de su cocina o depender de la luz natural. “En mi cocina ya no cabemos con tantos platitos, maderas, cartulinas…. Antes solo tenía platos blancos como todo el mundo, pero ahora he invertido en ese tipo de cosas. La gente se molesta cuando cuelgas publicidad, pero es el dinero que uso para comprar nuevos materiales. Al final es una cadena de reinversión”, nos explica.

Su foto con más likes es una que colgó en Londres en la que mostraba los dulces y éclairs de colores que un amigo pastelero le había regalado. Más de 8000 likes. Pero ¿qué tipo de comida es la más valorada por los seguidores? Laura asegura que la pasta y los huevos (sobre todo si vemos la yema derretirse) son apuestas seguras, pero también las frutas en batidos, el chocolate, las fresas, el sushi…

No es un libro de recetas

“No quería ni podía hacer un libro solo de recetas porque eso ya está en todas partes. Quería algo especial, para la gente que quiera hacer fotos en su casa y poder ayudarles con consejos y trucos y hacer algo diferentes”. Además de contar cómo llegó a ser una especie de estilista gastronómica casera y dar las claves de cómo fotografía la comida, Laura hace una selección de las recetas preferidas por sus seguidores y de algunas variaciones según sus gustos.

Y para los que quieran estar a la última en lo que a modas gastronómicas se refiere, Laura nos habla de los batidos en botes, los bowls con yogur y muchas frutas cortadas meticulosamente o las tostadas. Su forma de jugar con los colores define su estilo, por eso reconoce que apenas utiliza carnes o pescados, le resultan menos atractivos.

¿Es como si hiciera un cuadro o un collage cada vez que fotografía su comida? “Sí, se trabaja como si fuera un cuadro. Entre que corto y preparo a veces tardo unas dos horas. La gente ve el resultado final y no se imagina eso”. Y aunque reconoce que las fotos se pagan “súper bien”, no puede vivir sólo de esto porque no hay continuidad ni previsibilidad en los trabajos remunerados. Además, opina que un día Instagram desaparecerá y habrá que adaptarse a otro modo de comunicar lo que se come de forma artística. Lo que no cree que se vaya a marchar es este amor loco por la cocina, que más que moda, está instalado en nuestra forma de vivir y relacionarnos. “La gente si no puede contar lo que está comiendo en los restaurantes es como si no hubiera pasado”. La creemos.

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