El escenario es perfecto. La costa de Turquía (entre otras, las cercanías de Bodrum) es un lugar ideal para la navegación. La naturaleza y la historia pueden tener vida en común: los eruditos saben que están en la antigua Halicarnaso, famosa por su mausoleo. Asimismo, siempre se recordará como el lugar donde nació Herodoto, ‘patrón espiritual’ de los historiadores. El castillo de San Pedro, construido por los Caballeros de San Juan en la época de las Cruzadas, no quita protagonismo a su alocada vida nocturna. Bodrum sigue siendo la capital de la ‘nueva Riviera turca’ y su marina es un lugar de encuentro para algunas de las embarcaciones más lujosas del Mediterráneo. Es el lugar perfecto para conocer algunos de los rincones más bellos del mar Egeo.

A la hora de navegar la oferta es infinita. Los pequeños botes de pescadores buscan una pequeña cala junto a las tradicionales goletas de la zona. Pero si nos cansamos de la navegación por el grupo de siete islas casi secretas de Yedi Adalar, podemos acercarnos hasta la isla de Orak. También podemos optar por las costas griegas, estando muy cerca Kos o Nisiros.

Regina es la embarcación perfecta. Estamos en una maravillosa pieza de diseño -de 56 metros de largo- que empezó a navegar en febrero de 2011. Sus dos poderosos mástiles y su delicada silueta lo convierten en una máquina poderosa y sumamente elegante. Su interior es una extraña mezcla de lujo y pragmatismo. El mármol y el ónix necesitan a la madera para compensar el generoso equipamiento tecnológico. Aunque nos puede llamar la atención su generosidad de pantallas, su verdadero corazón tecnológico queda detrás del decorado.

Por supuesto, la gastronomía está a la altura de las circunstancias. Goulash húngaros, guisos tradicionales de Turquía o los calamares que pescan para nosotros con una suave salsa tártara. Aquí saben cómo nos gustan los gin tonics y los tenemos preparados al instante. Para los amantes de los deportes acuáticos, Regina es casi una ciudad móvil. Canoas, tablas de windsurf, jet boat con más de 115 CV o la posibilidad de hacer esquí acuático… Casi todo es posible en este yate. Si tienes una semana libre y 75.000 euros, el capricho es tuyo… Aunque siempre hay otras posibilidades.