Pedales de Fuego

Es una de las travesías con más tradición en España, y quizá por eso mismo es la que cuenta con más fans, y de los fieles. Recorre toda la periferia del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici cruzando paisajes de película y dando la opción de conocer una nueva dimensión del pirineo. Parajes alucinantes, muy buena gastronomía y también patrimonio cultural además de sorpresas como el bosque del Gerdar -el bosque de abetos más grande de la península ibérica-, pueblos abandonados o collados como el mítico Triador. En total, 220 kilómetros que los valientes hacen en sólo tres etapas, aunque también puedes tomártelo con calma y dedicarle 6 días. Más información: pedalsdefoc.com.

Pedales de Occitània

Esta ruta que lleva del valle de Arán al valle de Luchon, en Francia, es para los amantes de los bosques de cuento, las altas montañas y los senderos que parecen no tener fin en medio de un paisaje espectacular. Se atraviesan además decenas de pueblos con encanto en los que quieras o no vas a disfrutar de una buena comida o cena, que no todo va a ser pedalear. Quienes estén en buena forma física (y anden bien de ánimos) pueden recorrer los 227 kilómetros en tres días. Para el resto, hay más opciones (cuatro, cinco o seis días). Más información en el sitio web  pedalsdoccitania.com.

 Pedales por los canales d’Urgell

La llaman la ruta slow, y tiene su por qué. Pensada para quienes sea su primera incursión en el cicloturismo, o simplemente se lo quieran tomar de forma relajada, esta ruta es una buena opción. Son 190 kilómetros sin grandes desniveles que se pueden recorrer en dos, tres o cuatro días según la disponibilidad y fuerzas de cada uno. Recorre la orilla del canal d'Urgell y sus principales subcanales y acequias, pasando por las comarcas de Les Garrigues, el Pla d'Urgell, la Noguera y el Urgell. Perfecta para el turismo familiar. Más información en el sitio web pedalscdelcanaldurgell.com.

 Pedales del Pedraforca

Una de las preferidas para los que tienen como objetivo empacharse de naturaleza. Se sube a 2.200 metros de altura para rodearse de esas plantas que resultaban milagrosas en manos de las trementinaires, las mujeres de los valles aficionadas a las hierbas y los remedios naturales que vendían entre otras cosas la trementina que ellas mismas elaboraban. Además de cruzarse con rebecos que pastan por allí, a través de esta ruta se llega a Gósol, aquel pueblo que maravilló de tal forma a Picasso que dicen que lo transformó (fue allí donde cambió su estilo pictórico y su ritmo de composición). 100 kilómetros para cambiar de aires y disfrutar de otro tipo de turismo. Más información en el sitio web pedalsdelpedraforca.com.