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Cuatro secretos que debes conocer para disfrutar de Bangkok

No hace falta decir que Bangkok es una ciudad que nunca se termina de conocer.

Atardecer en Bankokg
Atardecer en Bankokg

No hace falta decir que Bangkok es una ciudad que nunca se termina de conocer. Incluso aunque se viaje en varias ocasiones, porque siempre hay detalles nuevos. Las ciudades asiáticas evolucionan a una velocidad que no podemos imaginar en Europa y éste es uno de sus atractivos: cada cinco años hay tantas novedades que parece que viajas a un lugar diferente.

Al mismo tiempo, Bangkok se mantiene fiel a su historia, a su carácter y a ese ambiente indefinible que gusta a todos los visitantes.

Por supuesto que hay que asombrarse en los incomparables templos justamente famosos (Wat Phra Keo, Wat Arun, Wat Pho…), hacer un recorrido por el río Chao Phraya, dar una vuelta por la casa de Jim Thomson, perderse en los centros comerciales (no hay visita a Bangkok sin unas horas en MBK), disfrutar del ambiente por la zona de Sukhumvit o tomarse una copa al atardecer en esos bares situados en azoteas de rascacielos.

Aquí proponemos cuatro planes alternativos para seguir disfrutando de Bangkok una vez que se ha cumplido con el recorrido obligatorio.

Comida callejera

En Bangkok hay centenares de buenos restaurantes, la mayoría a unos precios muy asequibles. Pero hay que probar la comida callejera y recordar que David Muñoz se ha inspirado en ella para su StreetXo. Por Street Food se entiende la de los puestos que hay en la calle pero también la de los pequeños restaurantes tradicionales. En ellos se pueden probar delicias gastronómicas a unos precios de risa. La hay por todas partes pero una buena zona a la que ir son los alrededores de Charoen Krung Road. Los lunes muchos cierran porque tienen que limpiar las calles.

El Kilómetro Cero de Tailandia

Al otro lado de la calle, frente a Wat Phra Keo, está Lak Muang, donde se encuentra el pilar de madera erigido por el rey en el momento de la fundación de la ciudad. Como representa al espíritu guardián de la ciudad la gente va a pedir consejo y solicitar ayuda en los azares de la vida. Una de las maneras de ganar méritos, o de agradecer los favores, es pagar representaciones de teatro y danzas muy vistosas. Espectáculo asegurado.

Las mejores vistas tradicionales

En Bangkok se han puesto de moda los bares y restaurantes situados en las azoteas de los rascacielos. Cenar o tomarse una copa en esos lugares —piso 30, 40, 50…— es una experiencia fabulosa, con toda la ciudad moderna extendiéndose a tus pies. Pero hay otras terrazas, no tan altas, pero igualmente únicas. Por ejemplo, la del hotel Sala Rattanakosin. Aquí estamos a la altura del cuarto piso pero lo que hay enfrente es único: por un lado, el palacio Real y por el otro el templo Wat Arun que surge al otro lado del río. La vista es igualmente espectacular desde otras dependencias del hotel, como el restaurante junto al agua y algunas habitaciones. Pasar la noche aquí es un privilegio en la ciudad de los hoteles inmensos.

Las maravillas de los murales

Siempre se visitan más templos de los que uno piensa pero es que son un espectáculo por la vida ritual que se desarrolla en ellos. También por sus tesoros artísticos. La mayoría de los templos importantes tienen en sus paredes murales espléndidos que vale la pena observar con detenimiento. En ellos hay escenas de inspiración religiosa pero también escenas cotidianas, de batallas, de animales o de la vida de Buda. Incluso del infierno.


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