Las verrugas comunes aparecen en la piel con motivo de una infección vírica y son contagiosas. Son más frecuentes entre niños y adolescentes, según la Academia Americana de Dermatología, aunque las personas que se muerden las uñas y las personas con un sistema inmunológico débil también son más propensas a contraerlas.

Las verrugas pueden aparecer en cualquier parte de la piel, pero son más habituales en las manos y los pies. La mayoría de las verrugas adoptan forma de abultamientos grises o marrones con pequeños puntos negros, que en realidad son obstrucciones de los vasos sanguíneos. Sin embargo, las protuberancias lisas y planas de color rosa se producen a menudo por el rostro.

“No debemos olvidarnos de que estas lesiones aparecen debido a un virus, y de que este puede propagarse de un lugar a otro o de una persona a otra. Sin embargo, cada individuo responde al virus de las verrugas de forma diferente, por lo que no todo el que entra en contacto con ellas las desarrolla”, explica el doctor Adam J. Friedman, profesor de Dermatología en The School of Medicine and Health Sciences de Washington D.C., en EE.UU.

Para evitar la propagación de las verrugas comunes, el doctor Friedman facilita 5 recomendaciones:

1.  No tocar las verrugas de otra persona.

2. Utilizar chanclas en las duchas públicas y en las áreas comunes de las piscinas.

3. Lavarse las manos después de manipularse estas lesiones cutáneas aunque sean propias.

4. Mantener secas las verrugas en los pies, ya que la humedad favorece su contagio.

5. No recurrir a remedios caseros que puedan irritar o inflamar el área afectada.

TRATAMIENTO

El doctor Friedman asegura que a pesar de que no existe una cura para el virus, la mayoría de las verrugas desaparecen solas en el plazo de dos años. Eso sí, seguramente acabaran volviendo a aparecer… No obstante, si se quiere acabar antes con ellas debido a un problema estético o porque perjudican nuestro bienestar, se puede acudir a consulta dermatológica para acabar con ellas mediante diversos procedimientos.

Para lograrlo de forma tópica, lo más efectivo es aplicar un tratamiento a base de ácido salicílico para ayudar a que la piel verrugosa se pele provocando la activación del sistema inmunitario. En algunos casos, destaca el dermatólogo, “puede ser conveniente taparla con cinta adhesiva”.

“En cualquier caso”, concluye, “si la verruga duele, sangra o pica, será necesario volver a consultar al especialista.”