Las dietas de adelgazamiento pueden ser demasiado estrictas y, aunque una vez que uno se decide a perder peso tiene que tomárselo en serio, a veces incluso puede ser contraproducente no tomar un tentempié de vez en cuando. Es más, si se hace con cabeza y de la forma adecuada hasta puede ayudarnos a acabar con esos kilos de más:

1. PIENSA EN LOS APERITIVOS COMO COMIDAS

Normalmente pensamos en ellos como una categoría separada de las comidas principales, pero la idea es que como tentempié recurramos simplemente a pequeños snacks libres de calorías vacías.

2. CÉNTRATE EN LOS ALIMENTOS NO EN LAS CALORÍAS

No se trata de obsesionarse contando el número de calorías cada vez que nos decantamos por un alimento distintos, sino de satisfacer las ansias particulares con cabeza buscando el equlibrio de aquellas opciones que sumen fibra, proteínas y grasas saludables.

3. NI PASES HAMBRE NI TE LLENES DEMASIADO

El truco está en escalar del uno al 10 tanto el grado de satisfacción como el de hambre en cada momento, de forma que cuando califiquemos el hambre en “seis” será necesario comer y cuando la satisfacción o saciedad lleguen al “cuatro” habrá que parar.

4. CALMA TUS ANTOJOS CON PRUDENCIA

Normalmente, los antojos  se inclinan por lo dulce y para no caer en la tentación de comprar un bollo o un helado, lo más indicado es calmar es domesticar el deseo con una galleta rica en fibra o mediante un chorrito de miel. En cambio, si te apetece más algo salado y crujiente habrá que ser un poco más innovador para que no se nos vaya de las manos: chips de col rizada, queso parmesano bajo en calorías…

5. DISTINGUE EL HAMBRE DE LA GULA

A veces confundimos el hambre con la gula o con hábitos a los que estamos acostumbrados y, aunque éstos no son fáciles de romper, el primer paso es reconocerlos y guiarlos hacia nuevas costumbres más saludables. Además, hay que asegurarse una buena hidratación durante todo el día para no confundir el hambre con la sed.

6. ANTE TODO, FLEXIBILIDAD

Es posible que algunos días la merienda no sea suficiente, especialmente tras una jornada activa o después de realizar ejercicio. En estos casos tampoco es necesario ser tan estrictos y como algo excepcional se puede aumentar un poco el consumo con una pieza de fruta adicional o un puñado de nueces.