Gastronomía

Comida: ¿religión o política?

Comer ha pasado de ser un hecho nutricional, social y cultural, a tomar tintes que colocan un acto tan cotidiano como comer en una esfera más religiosa e incluso política.

Comida: ¿religión o política?
Comida: ¿religión o política? Pexels

Son muchos los ejemplos que ilustran este fenómeno que lleva en plena ebullición desde hace menos de cinco años. Desde gente que voluntariamente ha decidido segregar cierto tipo de alimentos, como puede ser los que tiene gluten o lactosa, por motivos que no están relacionados estrictamente con patologías diagnosticadas, a quien ha decidido que el veganismo es una forma de contribuir a un mundo más justo y próspero.

Existen los sexetarianos, sólo tienen relaciones entre veganos

Criterios personales que han modificado sustancialmente la forma de vida de estas personas pero también a su entorno. Los restaurantes han tenido que modificar su oferta para poder atender a estos clientes con restricciones alimentarias, cada vez más numerosos, y los que no se han adaptado reciben críticas por su falta de sensibilidad a esa demanda.

Muchos de aquellos que han decidido modificar su dieta, tienen además una actitud muy determinante frente a aquellos que no comparten su decisión. Es entonces cuando entran en conflicto otros aspectos que complican sustancialmente la situación, como es el caso de los sexetarianos. Se trata de un colectivo vegano que sólo tiene relaciones sexuales y sentimentales con personas de su misma condición vegana.

Los problemas cuando uno de los progenitores es vegano

Al margen de las jocosas cuestiones que pueda plantear esta actitud, se puede llevar un poco más lejos el ejemplo imaginando una pareja con hijos que desafortunadamente se ha separado y, después de conocer a una nueva pareja, uno de ellos decide hacerse vegano y por extensión alimentar de la misma forma a sus hijos. Una situación tan complicada para el otro progenitor que podría compararse con el hecho de que, siendo católicos, se hayan convertido al islamismo.

Un caso muy similar es el que se plantea en la película 'Hungry Hearts' a través de una asfixiante historia en la que una joven madre decide mantener la pureza de su hijo recién nacido a través de una dieta vegana. La desesperación del padre al ver que su hijo no crece y que sufre síntomas de desnutrición sin poder hacer nada, deja entrever que el acto de comer puede provocar serios conflictos de difícil resolución.

¿Comer determinados alimentos nos hará eternos?

Curiosamente, todos estos nuevos credos tienen como misión fundamental conseguir una forma de vida más saludable, evitar enfermedades y, en definitiva, vivir más tiempo. Como si la fuente de la eterna juventud siempre hubiese estado ahí, frente a nuestros ojos, y sólo en estos tiempos de apertura mental hayamos podido darnos cuenta que la comida nos hará eternos.

Parece ser como si padeciésemos una neurosis colectiva en la que los alimentos tienen propiedades que nos curan, limpian y nos hacen inmunes a todo tipo de adversidades. Cuando todo el mundo está al tanto de la lista de superalimentos que no pueden faltar en su nevera, la prensa anuncia a los alicamentos, donde la comida tiene directamente las propiedades de un medicamento.

Mientras, se nos olvida que la comida también es placer sin culpa, momentos de celebración con personas a las que queremos y un legado cultural que nos dice quiénes somos y dónde estamos.


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