Macro Matters

Por una gran coalición

Tal vez piensen que volver sobre este tema sea un ejercicio estéril, pues al habérsele encomendado formar gobierno a un Pedro Sánchez en plena construcción de su imagen  y, dadas las ambiciones del personaje, igual llega a un acuerdo como sea tras la semana circense, con diputados en vaqueros y titiriteros con esmoquin celebrando la subvención de la estulticia y de la cultura sin decoro. ¿Entonces, para qué retomar el asunto si manda el pan y circo?

Pues la razón es muy simple: mi interés no es que Sánchez cumpla sus ambiciones, ni que sus huestes pillen momio como hacen otras en Madrid o Barcelona colocando a familiares y amigos, o que le volvamos a hacer el trabajo gratis a Rajoy, sino que dos generaciones de españoles, que suman casi 25 millones de compatriotas, con casi cuatro millones de parados, consigan, como conjunto, cumplir sus aspiraciones, y hablo de las normales, no de las fantasías podridas que les vende la “izquierda” y sus medios afines.

Dos objeciones

Uno de los argumentos más repetidos es que una gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos se utilizaría para tapar la corrupción. ¿De quién? Sería la pregunta, porque con el gobierno del PP han salido más casos que “nunca”, aparte que no veo a Ciudadanos apoyando ningún encubrimiento. Lo que sí podría ocurrir es que Sánchez ofreciera a Podemos y nacionalistas taparles sus vergüenzas a cambio de sus votos, algo que muy probablemente ocurriera con los Pujol en otro tiempo; cosas de nuestra no división de poderes y nula representatividad ciudadana.

Otro argumento es que se dejaría la oposición toda a Podemos y nacionalistas, a esa especie de coalición trabucaire. ¿Pues saben qué? Que si se cumple la condición siguiente, que considero necesaria para esa gran coalición, que se quedaran solos en la oposición sería lo mejor que nos podría ocurrir para poner a esas dos ideologías donde les corresponde: en el rincón donde se entierran los detritos de la Historia; salvo que se quiera que gane Podemos, claro, entonces hagan las maletas que viene el cambio a otro país.

La condición necesaria

Es muy simple: acabar con la partitocracia. ¿Cómo? Cambiando el sistema electoral, que votos tienen PP-PSOE-Cs para cambiar la Constitución. ¿Por cuál? Por uno igual que el de Francia: uninominal (un diputado por distrito) a doble vuelta y donde cada representante de los votantes (no del que hace la lista como ahora) cueste, en votos, lo mismo.

Solo con esa decisión el discurso de nuestro debate político cambiaría radicalmente (¿quieren cambio?) y se centraría de verdad en los intereses de los ciudadanos (más cambio) y no en los de esta caterva de personajes de medio pelo sin oficio ni beneficio, a ver si dejamos de destruir el tejido social con inventos de pirómanos y camarillas corruptas, que no podemos seguir perdiendo más años preciosos.

Ha sido el sistema electoral actual el que ha aupado a lo peor de una generación

La urgencia demográfica

Ha sido el sistema electoral actual el que ha aupado a lo peor de una generación, que llamamos Transicionistas (siguiente gráfica) por su señuelo permanente de la Transición mientras destrozaban la industria, fomentaban la mala Educación y, tras desatar la fantasía inmobiliaria y cargarse las cajas ahora, cuando se jubilan, ensanchan el déficit público dejando una herencia de deuda pública y cargas fiscales insoportables.

No hace falta ser demógrafo para darse cuenta que la estructura generacional de nuestra población solo puede anunciar un desastre de dimensiones históricas; ella es el vivo ejemplo de una Sociedad cuya Economía y valores son suicidas, pues se supone que cada generación ha de, al menos, sustituir a la anterior. No se trata pues de amargarles el día, que sería muy fácil con esos datos, pero a ver si nos tomamos en serio la realidad y la afrontamos racionalmente de una vez.

La parte buena

Ante el enorme problema del punto anterior hay que decir que la Economía española está hoy en una buena situación de equilibrio exterior, tal vez como nunca antes en su historia, algo que le permite financiar su crecimiento y, debería ser, que a partir de ella, con el continuado impulso de la exportaciones y del crecimiento interno, trabajemos sin descanso y de forma constante para bajar el paro a niveles “aceptables” (por lo menos al 8%) Lo que ocurre es que una Economía y una Sociedad tan compleja como la nuestra no pueden ser gestionadas correctamente con una oligarquía de partidos y menos aún si ha degenerado tanto con la nuestra.

Probablemente, una de las áreas donde más se nota la ignorancia de nuestra casta política, sobre todo la de la “izquierda”, con o sin esmoquin subvencionado, es en el tema exportador, que ya se ve que nuestro trabajo desde 2012 no ha dado muchos frutos. El solo dato de que exportemos unos 250.000 millones de euros en bienes (servicios aparte) debería cerrar la bocaza de tanto troll y difamador profesional que circula por la red, confundiendo a la gente con sus esquemas obtusos sobre la potencialidad de nuestro país. Cierto que no lo tenemos fácil, pero así es la Vida; nada nuevo.

El tiempo apremia

Lo vimos al hablar del abismo demográfico y el parámetro K46 como indicador del crecimiento de la demanda interna futura. Lo que nos dice al observar su comportamiento futuro, que no se puede cambiar pues depende de la demografía pasada, es que España tienen una ventana de oportunidad hasta 2023, de buen impulso interno al crecimiento; a partir de ahí, nuestro crecimiento dependerá en buena medida de todo lo que hagamos hasta entonces para mejorar nuestra estructura productiva.

Ya sé que el clima del debate es muy malo, que vivimos cercados por “tú tienes tu opinión, yo lo mía y todas son igualmente válidas”. Pues no, hay certezas indiscutibles, como la realidad de las estadísticas presentadas, o que El PSOE no genera confianza para el crecimiento, o que el PP no tiene Política Social y que ambos, a diferencia de Ciudadanos, son incapaces de combatir al nacionalismo, o que Rajoy y Sánchez son incompetentes para la tarea que nos espera, o que todo retraso solo beneficia al neo-comunismo chavista, que es ruinoso por mucha fantasía que le ponga alguno del IBEX35, y así un largo etcétera.

Ahora, si todo eso está claro, a qué seguir con más trampas dilatando las soluciones. ¿Es que acaso no tenemos arreglo y preferimos tocar el violín en la cubierta antes que esquivar los icebergs? ¿Estamos condenados a una implosión sistémica? ¿Ustedes qué piensan?


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