Macro Matters

El éxito comercial español

Uno de los aspectos más importantes de nuestra economía es el comercio exterior y, como suele ser costumbre en nuestro país, por importante, no se le presta la debida atención, algo que sin duda cambiará a futuro a fuerza de necesidad, una necesidad que aún no se hace acuciante pues hay margen fiscal para hacer juegos malabares y pasarle al muerto al de atrás. Tal vez por ello el tema sea molesto y haga salir en algunos sus peores modales, expresando su ignorancia supina sobre este tema capital; por otro lado, como está dando buenos resultados, su éxito molesta a toda una legión de fracasados, dentro y fuera, a quienes España molesta. Pues lo llevan claro. Tema aparte son los del “es que si todo el mundo exporta”, como si no lo hicieran ya; en fin, veamos la realidad.

Éxito exportador

Desde que escribimos “Anótenlo, España es competitiva”, hasta hoy, el crecimiento de las exportaciones ha ido como esperábamos: según su senda secular, algo que comprobamos en los tiempos de las devaluaciones de la peseta y todo a pesar de una recesión europea, de la mala restructuración y el no cambio de modelo de negocio del sector cajas de ahorro. De haberse hecho eso, hoy igual estábamos en equilibrio en la balanza de bienes (línea dorada, siguiente gráfica), algo que además habría reducido la dependencia del sector automotriz (que analizamos), un sector que esperemos que los sindicatos no malogren como hicieron con el naval, que esa es otra fauna.

Los datos de la gráfica, que son anuales por mes, están en valores nominales porque, además de la deflación exterior, nos interesa ver ese saldo por su contribución (en este caso negativa) a los recursos necesarios para reducir nuestra deuda exterior neta (tema que dejaremos para otro día), esa que viene del pasado loco donde el déficit en transacciones de bienes llegó a ser el 10% del PIB, algo del todo insostenible y sobre el que el Banco de España, principal responsable de nuestra crisis, no hizo nada.

Por otro lado, el comportamiento de las importaciones, aparte de tener el perfil cíclico de libro, están ya a nivel de 2007, siendo otro dato que confirma la recuperación, si bien es cierto que, en sentido estricto, España está en la fase de expansión, que esperemos enganche con la de Europa, algo que dará un impulso adicional a nuestras exportaciones. También es cierto que la bajada de las materias primas, sobre todo petrolíferas, ha sido un alivio importante, próximo al 8% de las importaciones totales.

Superávit y Servicios Globales

El déficit exterior se cubre de sobra gracias al superávit de los servicios que, junto con otras partidas, incluye el turismo, y esto no se logró hasta el 2012, gracias principalmente a las exportaciones de bienes que han reducido la brecha en el intercambio de productos, pero que, de seguir como vamos, pasando del sector exportador, no sería de extrañar que volviéramos a las andadas.

Dicen que Don Mariano Rajoy va cantando aquello de “toy contento, yo no sé qué es lo que siento”, dando saltitos y oliendo las florecillas por los jardines de la Moncloa, como si ese histórico superávit fuera merito suyo, cuando la realidad es, que salvo por el ajuste regresivo y mal hecho (al sector privado) que frenó las importaciones, el resto es merito exclusivo de nuestras empresas y, en muy menor medida, de costes favorables de las materias primas. Pero no queda ahí el tema, con eso hay que pagar, entre otras cosas, el desequilibrio financiero con el exterior (que trataremos otro día) y que casi llega al 100% del PIB.

Lo que sí es mérito del PP es su capacidad para generar confianza, sin la cual no es posible el crecimiento. Además, hay que decir que, aún siendo muy mejorable su gestión económica, es, comparativamente con la de la oposición, la mejor disponible. Es lo que hay con este sistema electoral.

La Cuenta Corriente

Es aquella cuenta de la Balanza de Pagos donde, además del saldo comercial se agregan los saldos por “rentas”; lo tienen en la siguiente gráfica. Como se ve, al agregarlas el tal superávit, que rondaba el 2,5% del PIB, se queda prácticamente en nada; previendo eso es por lo que pedimos desde el 2009 la comentada restructuración, pero eso a los políticos actuales les da igual.

Nuestras penurias se deben en buena parte a las causas de ese desequilibrio y, cuando un país ha mantenido semejante locura durante décadas, solventarlas llevará tiempo. Por otro lado, aunque propagandistas obsesivos contra el euro, como Ambrose Evans-Pritchard, con sus malísimas ideas y tantos seguidores por aquí (que menudos paletos), se empeñe, el Euro, la moneda única, podrá tener su inconvenientes, pero no es el problema, como lo demuestra nuestro saldo comercial; salvo que quiera que hagamos como en su país, donde se está desperdiciando al restructuración financiera y sus empresarios están a su renacida burbuja inmobiliaria, con lo que el boquete exterior irá a más con la subida de tipos y la revaluación de la Libra. Pero no les digas nada, que son muy listos y se comparan con Estados Unidos, cuya supuesta materia oscura es algo muy de ellos.

A los exportadores españoles, ya sea que trabajen con capital nacional o no, en empresas privadas o no, aparte de desearles lo mejor y darles las gracias, vuelvo a recomendarles que sigan expandiéndose fuera, diversificando al máximo y saneando sus balances, porque cuando este ciclo se agote, que no le queda mucho, estarán en mucha mejor posición cuando haya que meter en cintura “lo público” y, tal vez, a ver si esta vez sí, comienza el cambio de este orden político disfuncional, incapaz de estar a la altura del sector privado y con el que es imposible gobernar correctamente una economía tan compleja como la española.


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