Macro Matters

El excremento del Diablo

El precio del petróleo fija titulares en el mundo entero y los ojos de todos están pendientes de sus fluctuaciones, ya sea acompañados de una sonrisa por los beneficios del abaratamiento energético, o con el rostro destemplado, por los riesgos geopolíticos que implica o por las malas inversiones, muchas a la sombra de los reguladores fantasiosos y/o corruptos. Así que hoy volveremos a explorar el petróleo, a ver qué nos dice.

“El excremento del diablo”

Esa fue la expresión con la que Juan Pablo Pérez Alfonzo  se refirió al petróleo, allá por 1976, cuando escribió: “Hundiéndonos en el excremento del diablo”; entonces el oro negro rondaba los 12 dólares. El ideólogo fundador de la OPEP sintió verdadero pavor al ver el derrotero de consumismo, fantasía política y corrupción por el que caminaba su querida Venezuela. ¿Qué diría hora ante la corrupción (un caso) y el desastre chavista? 

Las causas hay que buscarlas en la Cultura de los pueblos y en sus formas de gobierno no democráticas

En realidad el petróleo no tiene la culpa de nada y así lo atestiguan los casos de Noruega, Canadá o los estados petroleros de Estados Unidos. Las causas hay que buscarlas en la Cultura de los pueblos y en sus formas de gobierno no democráticas, con parlamentos no representativos de los ciudadanos y sin división de poderes, como hemos visto tantas veces.

No obstante, hay que decir que esa riqueza minera produce un daño industrial objetivo al ser poco intensiva en mano de obra y producir una revaluación del tipo de cambio, algo que luego se llamó mal holandés, pero no entraremos en ese tema. También tiene un efecto fiscal, pues al generar importantes recursos impositivos se pecha menos a los ciudadanos y estos exigen menos resultados en la gestión pública; luego está el caso español, que no tiene petróleo donde también se cree que con trampas, fantasías e inventos se va a conseguir el Paraíso.

También es cierto que en el sector abunda la corrupción tercermundista y el intervencionismo geopolítico, con gobiernos parias y antidemocráticos, donde los ingresos fiscales mantienen satrapías a las que, por un falso respeto a una religión, no se les puede exigir que se porten civilizadamente. Además, sin combustibles del petróleo no se pueden mover ejércitos y “sin plásticos la economía se paralizaría en quince días”. Luego está el caso de Enrico Mattei paranoia permanente de la industria importante del mundo (Fortune 500).

Como guinda del pastel, aquí tenemos a Pablo Iglesias y sus podemonios, ayudado por los ayatolas en su proyecto político, según el mismo explicaen un momento de delirio en que se compara con Lenín y nos dice que Irán financia “iniciativas políticas” que “afectan a sus adversarios”, no teniendo Iglesias más remedio que ponerse geopolítico. El caso, como saben, lo investiga la UDEF y al parecer podría haber una lista de periodistas “motivados”, que tal vez conoceremos algún día. ¿Se imaginan el CNI dirigido por asesores venezolanos, cubanos e iraníes? ¿Es para eso que quiere el ministerio de defensa? En fin, país.

Obviamente, el petróleo no tiene la culpa de que los españoles voten a una agrupación relacionada con enemigos de Occidente e investigados por drogas y terrorismo yihadista, o que el PP no tenga política social ni el PSOE política económica, estando todos llenos de corrupción. Y así vamos, “de la casta a la secta”.

Valor y precio

Si tienen la oportunidad de trabajar con economistas formados en economías petroleras, no lo duden. Sean canadienses, como F. Hutter, que me ayudó con el “Peak oil for ever?”, o de otros países, su visión, dadas las implicaciones monetarias, fiscales, cambiarias, industriales, energéticas o geoestratégicas del petróleo, suele ser de las más completas y realistas.

Siempre que los amateurs pontifican y se lían con el valor y precio del petróleo, me acuerdo de mi estimado profesor Asdrúbal Baptista, con quien tuve la fortuna de falsar las teorías de Kalecki y que tuvo la “osadía” de aplicar la Teoría Marxista del valor Trabajo al petróleo; le salía una relación de intercambio favorable de 9:1, algo que remarcaba al debatir del citado mal holandés.

Nosotros no haremos como el profesor, sino que analizaremos su valor real, es decir, descontando la inflación; para ello utilizaremos los datos de inflación americanos, dueños y señores de la tecnología petrolera y creadores de economía con base en el petróleo. Los tienen en la siguiente gráfica y, como pueden ver, desde que se creó la FED (ese otro diablo), los 1.000$ de 1913 han pasado a tener un poder adquisitivo de unos 42$ a día de “hoy”, salvo el período deflacionario de 1931-1940, que es la fase del ciclo largo que combatimos hoy, última señalada por la gráfica anterior.

Como pueden ver en la siguiente gráfica, la tendencia real es a volver a la zona de 2-3 dólares de 1946 una vez pasada la exuberancia irracional. Hoy esa zona está entre los 20-30$. Que los precios se pongan exponenciales y luego caigan ya lo enfrentó Rockefeller en su tiempo, cuando intentó dar estabilidad al negocio, y, aunque la OPEP parece querer poner orden (llevo oyéndolo casi toda la vida), los cárteles, que los hay y ha habido de todo tipo, son inestables por naturaleza y la OPEP más.

Tema sugerente sería estudiar un precio “natural” y la represión petrolera (o energética), como el que vimos de la tasa “natural” de interés al hablar de represión financiera, pero eso excede este artículo.

La guerra de precios

La determinación de precios en un sector es uno de los fenómenos más complejos que se puedan tratar, de ello se ocupa la “niña bonita” de la Economía, esa parte de la Microeconomía llamada Economía del Bienestar y, tras años de locura alcista en los precios, hoy casi pareciera que nos aproximáramos a situaciones de competencia perfecta, esa en la que el precio es igual al coste marginal, y ya me dirán Ustedes cual es el coste marginal de ISIS, que igual controla el 1% de la producción mundial.

Es cierto que hay otros factores, como la revaluación del dólar, algo que vimos hace un año al analizar su relación con las materias primas (algunos van más lentos), o el enorme proceso de sustitutivos, los avances tecnológicos de ahorro energético (también hablamos del pico de demanda al tratar el pico petrolero), la alta producción iraní (y rusa) y un largo etcétera. Ante eso, algunas técnicas predictivas a corto plazo, como las medias móviles (gráfica siguiente), pierden utilidad mientras se completa el proceso de destrucción de oferta (destrucción de ISIS aparte) típica de las guerras de precios.

El mayor esfuerzo inversor de las petroleras está dirigido a mantener o incrementar el potencial de producción y, tras trabajar en ese área en una gran corporación, puedo decirles que el proceso de inversiones jerarquiza los proyectos según su rentabilidad, haciendo un corte en la tasa interna de retorno objetivo, que ha venido siendo muy baja por los QE (agravando la sobre-oferta), pero que, sin duda, con la caída de precios, a pesar de la sobre-inversión en empresas públicas, afectará seriamente la producción mundial futura.

Entre tanto y dependiendo de las condiciones de los contratos a largo plazo, mientras el precio supere el coste variable se cubren costes fijos, se descapitalizaran las empresas, sus acciones perderán valor, se destruirá oferta pero se seguirá atendiendo a la demanda hasta el nuevo equilibrio; así que no descarten, aunque la OPEP (un 39% de la producción mundial de “petróleo”) intente mantenerlo entre los 30-40$, que se vaya a los 20$ y se mantenga en la banda 20-30 una buena temporada; de hecho, hasta 2004, esa era una zona normal y hoy muchos productores han hecho fuertes devaluaciones. En todo caso, la parte buena de especulación bajista ya pasó, todo dicho, como siempre, con la correspondiente prevención legal.

Tema aparte es que, según corre el tiempo, la guerra directa suníes-chiíes pase a sustituir a la hoy “proxy” en Irak, Yemen y Siria y devuelvan las cotizaciones al período de exuberancia irracional; “lo de siempre, vamos”. Nada nuevo bajo el sol.


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