Macro Matters

El enfriamiento y sus matices

Como vimos en una anterior oportunidad, la economía mundial se está enfriando y, como saben, el enfriamiento o desaceleración es la fase del ciclo siguiente a la expansión y que precede a la recesión. Lo ideal sería que, estando en ella, se busquen nuevas fuentes de crecimiento y se intente alargarla lo más posible, sobre todo con los altísimos niveles de paro que padecemos desde hace décadas, esa tragedia humana a la que “nuestros” políticos del “cambio” no prestan la menor atención pues están a repartirse la tarta fiscal menguante, una “tarta” que, consecuentemente, mengua por culpa de ellos.

Para ver la evolución del ciclo económico global utilizaremos de nuevo el Indicador Compuesto Adelantado que elabora la OCDE, pues él nos alerta de los cambios de coyuntura según el potencial de crecimiento a largo plazo. 

Las grandes áreas

Como pueden ver en la siguiente gráfica, Occidente seguirá enfriándose (línea negra) y, de las seis principales áreas económicas del planeta, tres: EE.UU., Japón y China se están desacelerando, aunque esta última a menor ritmo que en septiembre de 2015. La zona euro ha hecho tope en su mediocre expansión y solo India tira bien, gracias a la confianza generada desde 2014 por Narendra Modi; por cierto, ¿han oído Ustedes a alguno de nuestros políticos plantear iniciativas para aprovechar esa gran oportunidad en India? No, obviamente.

Como curiosidad, apuntar que en Estados Unidos, con claros fines políticos y para evitar hablar de lo principal: la represión financiera, se han inventado un palabro: Neo-Fisherismo, una nueva moda económica socialdemócrata (les encantan) según la cual la subida de tipos aumenta la inflación, haciendo “teoría” de una casuística muy particular (del error japonés no hablan) para un momento muy concreto del ciclo, en que la subida de tipos encarece el no uso de las reservas excedentarias. En fin, ni caso a esas modas que no aportan mayor cosa a la comprensión de la evolución de  aquella economía.

Los grandes productores de commodities

La caída del precio de las materias primas, en especial del petróleo, ha sido la noticia relevante del último año y medio, un tema que hemos tratado en bastantes ocasiones y que ha sido fuente de preocupación mundial, salvo aquí, claro, porque esa cruz tiene su cara en un país como el nuestro, que carece de ellas y cuyo futuro está en la transformación y comercialización de las mismas, algo de lo que nuestros políticos tampoco han hablado.

De los países desarrollados el que mejor lo va llevando es Australia, que no por casualidad tiene un sistema electoral mejor que el canadiense. La situación no mejora en la sufrida Rusia, aunque afortunadamente no tienen un gobierno podemita como Venezuela. En cuanto a Brasil, tras parecer que haría fondo, empeora algo por los problemas políticos de su “izquierda”, que es otra mentira de corruptos profesionales. Destaca México, país en guerra (literal) con su narcotráfico y que aún así consigue revertir su enfriamiento; lo de Brasil y México lo adelantamos aquí hace bastante tiempo y pueden consultarlo en los archivos.

España y los principales mercados europeos

Lo que destaca del caso español es el empeoramiento de su índice (siguiente gráfica), sin duda por el daño político y con una deriva que terminará muy mal. De hecho, en este ciclo económico que hoy estudiamos, seremos un ejemplo de mala gestión económica.

En cuanto a Francia, nuestro principal cliente, sigue con su mediocre expansión y también es un ejemplo de mala gestión económica que podría prefigurar lo que nos viene. Como saben, esa patética caricatura de Don Juan que es Hollande, entró con un gobierno de “cambio” reformista y “progresista” echando debajo de sopetón las reformas que le costaron la presidencia a Sarkozy; aquel bandazo de Hollande frustró la recuperación y, tras cuatro años perdidos y mucho marear la perdiz, Hollande da marcha atrás y, según los mismos incentivos que él puso, las huelgas podrían malograr la actual expansión, más o menos lo que pasará aquí con el “cambio” de ZP-II y Cía.

Tanto Francia, como la Italia del poca solta Renzi, han hecho techo y nuestras exportaciones allí lo tendrán más difícil para crecer. La que si se enfría es Alemania, que irá por debajo de su potencial y donde hace tiempo pedimos una reducción de impuestos a los más pobres para impulsar el consumo; no creo que lo hagan hasta que sea tarde, pues los listillos y ruinosos socialdemócratas actuales creen que saben gastar las rentas mejor que quienes la producen; así vamos, aquí y allí, estrujando a las familias y destruyendo la demografía.

Luego está el Reino “Unido”, cuyo enfriamiento se desacelera y, al pesar el riesgo del Brexit sobre la libra, el gasto de sus ciudadanos aquí merma; además tienen un ajuste pendiente por sus desequilibrios, que se han agravado, y, como era de esperarse, sus nacionalistas quieren otro referéndum. ¿Será que Europa no aprende de la Historia?.

Conclusiones

Salvo imponderables, la economía global no entrará en recesión en los próximos seis meses, pero tendremos un período de muchas tensiones que vendrán del factor político (elecciones y gobierno en España, banca europea, Brexit, Grexit, tensiones electorales en Europa, terrorismo, etc.), por lo que, al aumentar la desconfianza, el enfriamiento aumentará, acortándose el ciclo y adelantando la futura recesión, lo que a su vez reforzará el populismo y en España, además, el cainismo.

La Economía dispone de suficientes herramientas para prever y corregir o impulsar, si fuera necesario, el curso variable del acontecer económico, pero eso requiere de líderes honestos y representativos de la población, algo que, hoy por hoy, en España, es imposible, así que, mientras eso no cambie, prepárense para décadas de ajustes y crisis fiscales, porque “nuestros” políticos no dan más de sí y el panorama que nos traen es mucho peor.

Mientras la deuda pública aguante, lo previsible es que se siga soñando con un Estado clientelar con la izquierda dando ración doble de eslóganes sobre el austericido y lo malo que es el Capitalismo, Bruselas, etc. y los nacionalistas echarán la culpa a España mientras la cúpula del PP cree que todo eso le beneficia, con lo que, a falta de programas realistas, se tomará el camino equivocado y se desaprovecharán, una vez más, las oportunidades existentes. No tendría porque ser así, pero es lo que hay, lamentablemente.

Foto de Mark Asthoff


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