Macro Matters

¿Y la burbuja bursátil americana? Bien, gracias

Estos días, en que vemos como se han superado y mantenido nuevos niveles record en los índices bursátiles americanos, parecen propicios para hacer un alto en el camino y preguntarse qué está pasando realmente y si estamos o no en una nueva burbuja bursátil, porque está claro que esto va más allá de la mera complacencia inversora.

Las burbujas y sus cosas.

Como saben, una burbuja es un proceso piramidal de precios que requiere unos instrumentos de apalancamiento, un clima psicológico y una expansión monetaria ad hoc y, aunque el QE en Estados Unidos ha terminado, aún sigue en muchos países; además, casi la mitad del QE americano se acumuló en reservas excedentarias que, como vimos, están siendo utilizadas para aumentar el crédito de esa economía.

Más curioso es lo del clima psicológico, pues allí se vive una situación forzada mediáticamente, en un intento porque nada cambie y siga algo parecido a la Administración Obama (El boicot a Trump también lo vimos); ni las inundaciones de Luisiana, o el mal dato de PIB (enlace anterior), ni que los seguros sanitarios subirán de media un 24% por la reforma Obama (casi 54% en Texas), con su efecto en el consumo, que es el que mantiene el crecimiento del PIB (y beneficios pharma), consiguen perturbar el rumbo del clima político. Tema aparte y de interés es el subyacente, ese flujo de ingresos sobre el que se monta el proceso piramidal y que, bien publicitado, ha mejorado, aunque menos de lo que nos dicen. Veámoslo.

Repunte de beneficios corporativos.

En el segundo trimestre de este año, y una vez reportados los beneficios del 91,6% de las 500 grandes empresas del S&P 500, el beneficio por acción ha mejorado casi un 8% (ya incluida la recompra de acciones, casi un 4% de las mismas)

Precisamente por ese efecto de recompra de acciones es que, entre otras razones, conviene ver el margen de las empresas del índice en sus operaciones. Al observarlo, vemos que, al igual que el ratio anterior, ambos están a niveles normales desde 2010-11; el de los beneficios por acción está como en 2013, algo que nos interesará luego.

Los responsables de la mejora.

 Los tienen en la siguiente tabla, donde se ve que energía y materiales han salido de la recesión de beneficios (dos trimestres de datos positivos) y entran en cierta normalidad. El promedio de mejora respecto al trimestre anterior ha sido un 3,8% y, respecto a un año, del 1,12%, que es un dato muy próximo a la tasa de crecimiento anual 1,2 % del PIB; tasas de crecimiento bajas típicas de un fin de ciclo económico.

El patrón es el prólogo.

Los mercados de acciones siguen un patrón de comportamiento según el ciclo largo de la economía y, aunque hoy no tenemos espacio para verlos todos, a eso dediqué un libro, sí podemos ver el del PER, aunque solo sea superficialmente. El PER es un ratio que se calcula al dividir el precio de la acción (o un índice, IBEX, S&P500, etc.) por sus beneficios (siguiente gráfica) y, cuando se observan los anteriores mercados seculares bajistas (aquellos en que hay una pérdida sustancial de valor en términos reales), vemos que cumplen un patrón de máximos y mínimos.

El PER es uno de los ratios que se utilizan para ver si una acción, o un índice, están sobrevalorados y el del profesor Shiller (premio Nobel) es de los más conocidos; él dice que lo despoja del efecto cíclico, pero no vamos a discutir eso ahora, yo prefiero no "ajustarlo", que diría él, y ver el patrón de máximos, pues los índices tienden a sobrevalorarse al final de los ciclos, que es justamente lo que ocurre ahora (el salto de la gráfica, segundo pico, óvalo morado, es porque los beneficios por acción del S&P 500 fueron puntualmente negativos en 2008), donde el encarecimiento actual se parece bastante al período secular bajista de la Gran Depresión (línea marrón), una fase del ciclo largo deflacionaria como la actual en que ya se había entendido cómo usar políticas de estímulo fiscal y monetario (como ahora) y en que la Glass Steagall (derogada por Clinton) estaba funcionando (hoy "sustituida" por la Dodd-Frank) Podríamos estar horas analizando las similitudes de ambas, pero solo diré hoy que lo que vemos en la gráfica es que entra en un área de sobrevaloración previa a una fuerte corrección.

Ciclo y percepción del riesgo.

El PER de una acción (ejemplo típico: precio 100€,  beneficios 10€ y PER 10) podría interpretarse como los años en que tardaría en pagarse ella misma con esos beneficios y, como podrán imaginarse, tras una recesión, los inversores son cautos y quieren PER bajos, que las acciones se paguen rápido, pero a medida que pasa el tiempo, la psicología del inversor cambia, todo va bien, esto va pa' riba, compre futuro, saca el champán,que el dinero no renta en el banco Manolo, mírate la gráfica, etc. y empieza a inflarse el mercado, a subir el PER, cómo si no volviera a haber recesiones; lo cual nos lleva a los siguiente.

Como recordarán, al principio dejamos esos beneficios por acción similares a los de 2013, entonces el S&P promediaba en torno a los 1.675 y tenía sentido, desde el punto de vista cíclico, comprar futuro, pues había por delante expansión económica; pero hoy, con una economía enfriándose, con unas elecciones americanas en curso, montar ese argumento desde un índice que está en torno a 2.150, es absurdo. ¿Qué me vendes, que se va a ir a 2.700 revalorizándose otro 28%? Ya "estamos" piramidando. Pues nada, a especular. En todo caso por lo menos dejan claras las marcas de liquidación, ¿no?

El IBEX35 y la guinda monetaria.

¿Y el IBEX35? Con una mala forma de gobierno, que no ha reformado el Banco de España, que ha hecho mala restructuración bancaria y con una economía en deflación, que miren que hemos dado la paliza con el tema desde 2009, ¿qué esperaban? Pues lo suyo, que siga la teoría de ciclos al pié de la letra, aguantando hasta que capitule en la próxima recesión y perfore los 6.000 puntos; así lo veo hoy, todo dicho, como siempre, con la debida reserva legal.       

Como guinda de la pirámide, esta semana tenemos la reunión de Jackson Hole, al que desde antaño llamamos Hondón de Ibáñez y donde la castuza Janet Yellen, cuyo momio pende de las elecciones y que tiene pendiente una micro subida de tipos, recibirá a sus pares del resto del mundo, los mismos que han comprado todo la renta fija posible y tienen a los inversores arrinconados entre bonos con tipos negativos y acciones con PERs de vértigo. Será otra escena, de esta farsa producto de lo que Jacob Rothschild ha denominado el  mayor experimento monetario de la historia. Pues nada, disfrútenlo mientras dure.


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