Macro Matters

Trump y el pánico del Establishment

La semana pasada, en los días de la convención republicana del estado de Indiana, "La encrucijada de América", las candidaturas de los contendientes de Donald Trump colapsaron y allí, el mediático empresario inmobiliario se dirigió a la nación para anunciar su victoria y esbozar de nuevo las líneas maestras de su programa a las elecciones presidenciales. Ese día, un sudor frío recorrió la espalda del Establishment actual.

Cuando llegó el reavivamiento con Reagan, el GOP fue tomado por el clan Bush

El éxito de un outsider ha producido una gran agitación en el GOP, de Grand Old Party, que es como llaman al Partido Republicano desde antaño, y que alude a su antiguo origen, cuando en 1854 cristianos antiesclavistas, modernizadores, industrialistas proteccionistas y ex-whigs se unieron para cambiar la estructura política y la forma de gobierno de Estados Unidos. Tras más de un siglo, pierden el impulso transformador y con ello la hegemonía política; cuando llegó el reavivamiento con Reagan, el GOP fue tomado por el clan Bush, cuyo  boicot a Trump podría ser justamente lo que libre al GOP de dicha camarilla e inicie toda una revolución, dentro y fuera de Estados Unidos.

El contraste con España

Esa misma semana se conoció un mal dato de crecimiento del PIB, con una tasa anual de solo 0,5% anual (tema en el que profundizaremos la semana que viene), que vino a calentar más el debate en un país preocupado con generar crecimiento y aprovechar mejor el comercio internacional y que Trump aprovechó para volver a cuestionar la Pax Americana, pues no puede ser que muchos lugares de su país parezcan del Tercer Mundo; declaraciones que tienen de los nervios a los plumillas del Potomac y demás lacayos de los Beltway bandits, tanto que incluso barajaron crear un tercer partido para salvar a Hillary Clinton.  

Salvo por la dificultad en conformar liderazgos correctos y la violencia sectaria podemita, el contraste con nuestro debate político es enorme, ya que aquí, amarrados a esquemas de hace setenta años, solo estamos pendientes de la distribución de "lo público" antes que de la producción y el empleo privados, al tiempo que legitimamos a un liberticida que delira repartiendo cargos, mientras le perdonamos que evada hábilmente el origen de su financiación y una larga lista de asuntos inaceptables; aún y así, ya verán como esa casta vividora copia a Trump, sobre todo lo malo. Pero volvamos a Estados Unidos.

America first and great again

Las intenciones de Trump de poner a "América primero", recuperar su grandeza y priorizar el bienestar del trabajador americano víctima de una elite liberal (aquí socialdemócrata), estremeces a una hidra parasitaria de consultoras, think tanks y Mass Media ruinosos financiados por los lobbies internacionales, y que menudos son: venden a tu país y cuando les criticas y corriges su errores, te descalificaban interesadamente como aislacionista, derechista, etc.; pues ahí tienen el resultados de sus experimentos sociales.

Trump, además, tiene la acertada idea de que un país que no controla sus fronteras no es soberano, algo que dice querer corregir poniendo, entre otras medidas, un muro - en realidad ampliándolo - en la frontera con México, donde ciertamente hay un problema grave de inmigración y tráfico ilegales. Ante eso, algún listillo ha intentado arrojarle el símbolo de la Estatua de Libertad, que está sobre un antiguo fuerte para la protección costera y próxima a la isla de Ellis que tuvo funciones en el control migratorio. A ver, todo el mundo, con dos dedos de frente y sin una agenda oculta, sabe que la inmigración masiva y sin control es un error, que es lo que dice Trump, que además ha osado pedir la limitación de inmigrantes musulmanes, gran tabú socialdemócrata (y del dinero saudí, entre otros).   

Anti-globalismo y negociación

En este final de Era Socialdemócrata, en que los representantes destacados de dicho credo son lo más mediocre e ignorante que se pueda imaginar (todavía puede empeorar), ha cargado contra Trump toda una legión de escribidores rimbombantes (incluyendo algún amigo) a contarnos el peligro de "desmantelar la arquitectura internacional de la Globalización". A ver, es más sencillo que todo eso, simplemente dice que no sale a cuenta, que está machacando al americano medio y que si no es próspero, el Mundo será menos pacífico porque Estados Unidos no va a poder mantener el actual "orden", lo cual es cierto.

Trump quiere renegociar NAFTA, la OMC, los gastos y fines de la OTAN y equilibrar el comercio con China y Japón

Por lo anterior, Trump quiere renegociar NAFTA, la OMC, los gastos y fines de la OTAN y equilibrar el comercio con China y Japón (área en fuertes tensiones económicas), y esto lo dice fijando posiciones negociadoras de partida muy duras, algo que la elite extractiva socialdemócrata, poco acostumbrada a las negociaciones privadas y muy dada a empezar bajándose los pantalones, no entiende. Yo diría que Trump es una persona con la que, si se la respeta, se puede llegar a acuerdos razonables.

No nos podemos extender en cada caso, pero con la UE el desequilibrio comercial es importante, unos 150.000 millones año sin incluir servicios, la mitad del de China pero mayor que el de Japón, y sobre la OTAN sabemos que muchos se escaquean en el gasto. Con España ese déficit comercial americano es pequeño y se reduciría al normalizar el gasto en defensa, que no es un problema presupuestario, como comentamos al hablar de la nueva geopolítica; además, bajará la presión con Rusia, que con Putin se puede entender y en Ucrania el estatus resultante sería, más o menos, el comentado como deseable en "La macro de Ucrania". En cuanto a Israel, pues seguro que preferirían que no les defendiera tanto.

Victoria electoral y clase media

Aparte de no usar más twitter personalmente y de buscarse un buen equipo de economistas, la victoria para Trump está en ganar estados de cambio del rust belt, entre los Grande Lagos y Nueva York, devastados por la actual globalización, es decir, Pensilvania, Minnesota, Michigan, Ohio, intentando ganar Florida y no perder estados del suroeste con mucho voto hispano ("easy to say"). A día de hoy la situación parece estar en tablas, que es tanto como decir victoria para Trump.

Se ha cerrado una etapa de la campaña en la que Trump, limitado a sus capacidades y recursos, ha buscado crearse una base electoral suficiente, un objetivo que ha cumplido. Sus ideas de verdadero cambio, duras pero no imposibles, sobre política exterior e interior también, las dijo bien claritas y sin apuntador en una conferencia en el Center for National Interest (antes Nixon Center) de Washington, que pueden ver en este video o leer su transcripción.

Trump está negociando todo. Ha de elegir vicepresidente y conseguir más de mil millones de dólares para financiar su candidatura

En estos momentos la campaña está en un impase en el que Trump está negociando todo. Ha de elegir vicepresidente y conseguir más de mil millones de dólares para financiar su candidatura; luego hay muchos otros temas: el voto cristiano, 9/11, Janet Yellen, y sí, los supuestos demócratas de Reagan y tal, etc., pero lo que no debe olvidar nadie es que es un gran y muy duro competidor, como se lo demostró a Cruz cuando se le ocurrió meterse con su mujer, e hizo bien; así que Hillary Clinton (y Obama), ojito con cosas como esta.

Finalmente, Trump no parece "comprable" pero, repetimos, si se le respeta se puede llegar a acuerdos razonables con él, así que prepárense, pues, para disgusto de socialdemócratas y demás titiriteros de ricos y pobres, puede ganar un maverick y al que no le guste, siempre puede encomendarse a una Democracia casi pensada para controlar populistas. La partida está abierta y el resultado bien podría ser un ajuste general de la Globalización.


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