Macro Matters

PIB y elecciones americanas 2016

Este año hay dos circunstancias a las que no queda más remedio que seguirlas muy de cerca, una económica, relativa al crecimiento del motor de la Globalización, la otra es la referida a quién será el conductor o la conductora del mismo. Hoy le daremos un repaso a ambos.

Fin de ciclo.

No por esperado es bienaventurado. La verdad es que el hecho de que la Economía americana vaya tal como esperábamos cuando hicimos la previsión, allá por 2009, y que se confirmara una vez más la Teoría de Ciclos Económicos, esa disciplina a la que hemos dedicado media vida, no es motivo de alegría, ya que lo que se anuncia para el otro lado del Atlántico son tiempos más duros, y eso, tarde o temprano, nos afectará

La noticia de que el PIB estadounidense solo creciera 1,2% en términos reales en el segundo trimestre ha pasado desapercibida, entre otras cosas porque no conviene a los Mass Media americanos, que están enfrascados en un boicot sin precedentes contra Trump y que, para encontrar algo parecido en términos de colusión empresarial con fines electorales habría que irse al triste caso de Podemos en España.

Las esperanzas hoy están puestas en que dicho sea similar al de 2011 o el de 2013; sin embargo, lo que ocurre es que los determinantes cíclicos no indican nada parecido, como veremos.

Determinantes del crecimiento

Tal como indica la siguiente tabla, donde la tasa anualizada es respecto al trimestre anterior, lo que mueve el crecimiento de la economía estadounidense es el consumo de los particulares y un poco el sector exterior, en parte debido a la menor factura petrolera.

Llama la atención el dilatado ajuste de inventarios, que va para un año, y que se agudizó bastante en el último trimestre recogido. Si observamos la rotación de los mismos, veremos que sigue el esfuerzo porque los productos no envejezcan en las “estanterías”, algo que podría continuar otros dos trimestres si la demanda agregada no se cae, claro, que entonces ya hablaríamos de recesión en toda regla.

El otro componente cíclico que tuvo un ajuste fuerte en el trimestre pasado fue la inversión fija privada, que restó 1,68 puntos de crecimiento al PIB, y que, salvo la inversión residencial (pisitos, etc.), está en un claro proceso de contracción y ajuste del exceso de capacidad instalada.

Con esos datos es difícil que no entren en recesión, solo que esta vez, salvo un evento sistémico inesperado, será, como hemos comentado en tantas ocasiones, una contracción normal; lo cual no quita que tengamos una fuerte corrección bursátil, que esa es otra evasión mediático-electoral. Lo duro vendrá después por el alto endeudamiento público, la demografía, la reburbuja de Obama, la deflación del ciclo largo y el nivel de los posibles presidentes en liza.

Donald Trump sufre todo tipo de boicots y ha sido abandonado por su propio partido

Boicot a Trump

Así como no se entiende la política española sin la migración masiva de chupópteros del PSOE e IU a Podemos y del PP a Ciudadanos, que cómo estará eso por ahí dentro, no se entiende la campaña electoral americana sin el boicot a Trump. Para empezar, en su mismo partido le han dejado solo (cosas del clan Bush, etc.) y el “pobre” tiene que estar a todas las batallas, lo cual, dado su temperamento, se traduce en errores continuos.

Luego está el boicot económico y las empresas no dan un duro a Trump (los candidatos al Congreso van aparte) y, por ejemplo, mientras los Hedge Funds donaron a Hillary Clinton casi 50 millones de dólares, él ha recibido un cheque por 17.000, según comentaba en un mitin. Si va recaudando es gracias a un apoyo record de pequeños contribuyentes, con medias de 60 dólares; así que le tocará poner más dinero propio sobre los 60 millones de dólares de la nominación. Pero el boicot no se queda ahí, que también a sus empresas les están retirando anuncios y negocios, así que muy caro le está saliendo su intención (eso dice) de cambiar el reparto de la Globalización que, como vimos, daña al Establishment de Washington.

Finalmente, están los medios de “comunicación” de masas, que dan vergüenza con su falta de objetividad, la ocultación de las corrupciones de Hillary Clinton y su partido, o el inflado, cuando no tergiversación, de lo dicho por Trump (ese "come" niños), que continuamente les llama deshonestos a la cara. Es increíble lo que están haciendo los grandes medios (Clinton pide más madera), y no diré nombres, pero pueden imaginar ustedes cualquiera de los supuestamente solventes. Es cierto que la situación de los medios es difícil y que hay mucho capital saudí en el sector, y en el Establishment, pero semejante colusión político-empresarial no es aceptable ni siquiera con Trump, quien además, junto con su familia, está en las listas negras de todos los grupos terroristas islamistas.

¿Un golpe mediático?

El caso más claro fue cuando en pleno escándalo por los e-mails hackeados del Partido Demócrata, que demostraban cómo le quitaban la victoria a Sanders, los Mass Media consiguieron tapar el asunto como que fue una acción de Putin para ayudar a Trump. De lo que no hablan es de la Fundación Clinton y de la financiación saudí de la campaña demócrata, o de que Trump quiere separar a Rusia de China (de libro) y de que Putin le ayude a acabar con ISIS, pasando la factura a las monarquías del Golfo madres de la criatura.

Los mass media ocultan los escándalos de Hillary Clinton

Lo más pestilente ha sido como se ha manipulado a los padres de víctimas en combate. Verán, en la convención republicana se presentó pidiendo justicia la madre de un soldado muerto en Bengasi, donde Hillary Clinton tuvo su responsabilidad, quien además ha “perdido” e-mails, el FBI no la quiere encausar, etc. Conste que me parece mal presentar a estas víctimas en actos políticos, pero si no tiene otro medio de obtener justicia, qué le vamos a hacer; el caso es que cuando uno de esto padres interviene en los medios, van y le preguntan por el siguiente incidente, que no tiene nada que ver con su caso. De vergüenza todo.

Posteriormente, la Convención Demócrata presentó un inmigrante musulmán, padre de un americano caído en Iraq (guerra a la que se opuso Trump), acompañado de su esposa, que atacó - Constitución en mano - a Trump por su ignorancia del Islam. Trump entró al trapo e hizo un comentario inaceptable sobre la esposa relativo a la posición discriminada de la mujer en el Islam; y menos mal que no entró en los peculiares negocios del personaje. La que montaron los medios, tras lo cual, lo de Bengasi y Sanders quedó tapado y de remate, uno de los responsables de la CIA en tragedia de Bengasi apareció alabando a Clinton y descalificando a Trump, cosa que se repitió en todo el mundo como si Dios hubiera hablado.

Trump podría haber abierto el debate sobre el Islam alegrándose de que un musulmán respete la Constitución y garantizando que en el territorio americano no se aplicará la Sharia, manteniéndolo como un país Occidental y Libre, pero no hay nivel ante tanto acoso y así va aquello; todo muy lamentable y de cuyo ambiente pienso igual que Clint Eastwood.

La lucha es encarnizada y aún faltan terceros candidatos quita-votos (lo de los libertarios es patético), los debates, más basura y, por supuesto, las trampas electorales, que esto puede ser peor que cuando J.F. Kennedy o La Florida de Bush Family.

A malos candidatos...

Malos gobiernos. Ciertamente, Estados Unidos tiene un problema grave en la conformación de liderazgos políticos; nosotros también, en distinta forma, pero agravado por el sistema electoral proporcional de listas de partido (da igual abiertas que cerradas) Lo que sí se puede asegurar es que Hillary Clinton, incluso cuando no está bien de salud, como parece, es la mejor candidata para un jefe de campaña; desde su imagen al teleprompter, todo está medido y lleva haciéndolas desde que su marido trabajó en la de George McGovern en 1972, una sonada pérdida sazonada por el Watergate. Trump es justo lo contrario, él saca unos papeles del bolsillo y se lanza a dar caña; y así le va.

Si ganara Trump, que lo tiene muy difícil, intentaría un ajuste de la Globalización

Los próximos cuatro años no serán buenos y para eso es para lo que hay que prepararse. Si ganara Trump, que lo tiene muy difícil, intentaría un ajuste de la Globalización, de forma que la Pax Americana sea sostenible, pues dados los desequilibrios fiscales y comerciales estadounidenses, llegará un momento en que no podrá mantener ese estado actual que tanto beneficia a España y cuyas oportunidades, por nuestro mesianismo político ruinoso, tanto criticamos y no aprovechamos. Hillary Clinton hará poco por remediar lo anterior, con lo que el ajuste se daría sin dirección, de forma que las dos opciones aumentan la incertidumbre, siendo mayor la de Trump en el muy corto plazo y, si consiguiera asegurar que no hará ninguna locura, es la mejor opción a medio y largo plazo y, aunque cada candidato tenga su tratamiento, así de incierto es el futuro que se nos presenta.


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