Macro Matters

Hispania vincit

La proximidad electoral y su deriva populista, con su riesgo de naufragio, me ha recordado dicha locución latina que, al buscarla me llevó a un libro de 1555 con dicho título, impreso en Medina del Campo, escrito en un español bastante parecido al castellano, testimonio de una realidad brillante a la que se quiere destruir (lo llaman "cambio"). Fue empezarlo y toparme en la página 7 con la dedicatoria al Rey de España, surgiendo de inmediato la imposición política de que no, que se decía de las Españas, etc., negando la evidencia, manipulando el pasado, el presente, para imponer la mediocridad y la servidumbre a este país milenario. Cosas de Hispania, como decimos en esta bitácora.

Como saben, nuestro sujeto constituyente remonta sus orígenes al primer tercio del siglo primero cuando Roma nos da entidad político-territorial donde, poco después, en un viaje con unas motivaciones muy interesantes, desembarca San Pablo, en las costas de Tarragona, fijándose así dos excelentes pilares civilizatorios de nuestra Cultura; luego hay quienes niegan la influencia de estas cosas del pasado de las naciones hasta que les señalas el caso ruso y rectifican. Lo cierto es que desde siempre ha habido quien ha querido manipular ambos pilares en su exclusivo beneficio y ha habido, también, quien ha querido destruirlos; y en esas seguimos, sobreviviendo a unos salvajes.

Los agentes del cambio

Pero mi intención no era hablarles de esa pesadilla permanente, o no solo de eso, sino de las sorpresas agradables que nos da nuestro país, de nuestros éxitos, mal que le pese a la extrema izquierda y a los nacionalistas, dos psicopatías políticas que, a menudo coaligados, han sembrado la historia humana de campos de exterminio con sus delirios de "un nuevo país" y "un hombre nuevo" y que, en el caso de los primeros, trae una agenda de cambio demográfico pro-islámica y anticristiana que ahora ocultan por razones electorales; no contentos con eso, cuando explicas su agenda, aparecen sus adeptos dejando comentarios insultantes y difamatorios como prueba de la maldad y el salvajismo de su experimento perverso.

Como comparsas de la anterior farsa y sus tragedias, unos partidos de gobierno incompetentes que, llenos de corrupción, en su locura, creen poder controlar a los anteriores para, en su lucha por el poder, sacar ventaja de un orden terminal. En medio, Ciudadanos, a quien las televisiones dan tortas o abrazos según las instrucciones de quienes creen que controlan el sistema electoral de una forma de gobierno disfuncional.

Como contraste a todo lo anterior y a los que están instalados cómodamente en su fracaso, hay una España trabajadora, que lucha con la realidad, que les mantiene y sobre cuyos éxitos no se ocupa casi nadie, no sea que se acabe el jueguito ruinoso que nos han impuesto semejantes sujetos.

La España productiva.

Hará más de veinte años, cuando estudiaba los efectos de las devaluaciones de la peseta, mis colegas de entonces iban bastante deprimidos con nuestra realidad de entonces y todo por no verse un número, manía que hoy sigue presente, sobre todo en los comentaristas ociosos. Entonces yo venía de estudiar otras economías que, tras devaluar sus monedas, no conseguían resolver sus problemas de comercio exterior mientras que España sí; luego vino la locura inmobiliaria, que tanto enriqueció a los políticos y sus allegados, y que es la madre de la actual fantasía especulativa que domina la Política.

Ya sé que lo que les voy a decir no se lo van a creer, pero apúntenlo, "la Economía española funciona" y lo haría mejor si no fuera por los mencionados pirómanos; por cierto, quien escriba "la economía del estado español funciona", está suspendido o necesita terapia. ¿Y hay alguna forma objetiva de comprobar dicha afirmación? Sí, viendo el comercio exterior, ahí no hay trampas ni chanchullos, aunque algún visitante flipado dice, sin datos como siempre, que es por los subsidios, que ya se ve que conoce pocos exportadores.

Cuando tuvimos nuestro primer superávit de importancia (siguiente gráfica), mi temor era que, según se fuera absorbiendo paro, con el aumento del consumo, dicho superávit se agotase. Pero no, esa espiral virtuosa va bien y se ha conseguido mantener el superávit; y que dure, pues hay que servir una deuda exterior neta cercana al 100% del PIB producto de la idiotez político-inmobiliaria. Además, el éxito exportador se ha conseguido en unas condiciones globales difíciles, sin que el país se haya enfocado a ello en serio y sin haber reestructurado correctamente el sector financiero, y todo por un liderazgo político lejos de la altura de los españoles.

Las causas del "triunfo"

"Ah, eso es por el Turismo y gracias a la inestabilidad en el Mediterráneo sur, Grecia, etc.". Pues no. Manipuladores políticos aparte, siempre hay algún acomplejado que sin hacerse un número quiere opacar nuestros éxitos. Dicho logro tiene muy poco que ver con ese gran negocio español que es el Turismo, que va muy bien, y más con la exportación de bienes, que han aumentado un 25% desde su máximo pre-crisis de 2008, una mejora con un valor en euros 5 veces mayor que la mejora de la balanza turística.

Pero ese no es el único área en que hay un despegue notable, hay otro,el subsector de servicios no turísticos, cuya balanza (ventas menos compras; línea roja siguiente gráfica) ha mejorado en euros casi el triple de la turística. En este caso, como en el anterior, es sorprendente la ignorancia de los gestores de lo público y opinadores profesionales, que uno no sabe si son troles o que son. En fin, cabalguemos.

Servicios globales vs parásitos locales

De nuevo, seguro que aparece algún propagandista, que no cabe uno más, y los desprecia, pero lo cierto es que la facturaciónexterior bruta de los servicios no turísticos es casi un 10% más que el Turismo.

Seguramente ya habrán concluido que los políticos antes mencionados no tiene nada que ver con dichas actividades, porque ellos están a sus fantasías, a sus ideas ruinosas, a inculcarlas desde sus cátedras y a ver como manipulan a los votantes, y todo gracias a un sistema electoral que impide el control y la representación de los electores. Algunos incluso son amiguísimos de los rufianes que chantajeaban, secuestraban y mataban a españoles dedicados a actividades similares a las anteriores. Así de bajo es el nivel de muchos políticos que dicen van a arreglar "esto", a cambiarlo a peor.

Dicotomía Economía-Política

Una de las cosas más lamentables de nuestro proceso político es la dicotomía entre las decisiones electorales y sus consecuencias económicas. Pensemos que un gobierno puede llevar tres grandes desgracias a un país, ellas son: un pánico bancario o corralito como el de Grecia, una hiperinflación como la de Venezuela y una hambruna, algo que desgraciadamente también ocurre allí en ciertas áreas.

¿Y qué tienen en común esas tragedias con nosotros? Manuel Llorens lo ilustraba muy bien recientemente: una ideología pirómana, la de Podemos y sus economistas, asesores de Maduro, de quien han conseguido que repita expresiones peninsulares que desconciertan a los pobres venezolanos. ¿Y cómo es posible que unos represores de demócratas pinten algo en la política española? Pues gracias a la telebasura, por un lado, que ha conseguido borrar la evidencia con el eslogan “estáis obsesionados con Venezuela” y por otro, a unos adversarios políticos sumamente incompetentes y corruptos que han creado condiciones objetivas para el populismo.

De la masía a la cabila

Como se ha visto, España no debería tener ningún problema económico serio. Nuestra querida península está en un lugar privilegiado a nivel mundial para localizar la producción de bienes y servicios y nos defendemos la mar de bien, salvo por nuestra mala forma de gobierno, que no de Estado. En el pasado estaba la pobreza en materias primas industriales, pero hoy, gracias a la Pax Americana, eso ya no es problema y claro, esa realidad crea temores y envidias en nuestros rivales que fomentan ideologías destructivas, compran voluntades y financian sujetos que parecen salidos de Queimada, y lo tienen fácil, solo necesitan comprar al que hace la lista electoral y sacarlo en sus televisiones.

Ante esa trampa, en estas elecciones, uno, que por el sistema electoral es abstencionario no dogmático, solo puede elegir el mal menor y si en mi distrito "electoral" mi voto contribuyese a evitar dar poder a nacionalistas o a la extrema izquierda, votaría, porque la distancia que va del potencial de bienestar español a las posibilidades cerriles de esos piratas de la política, casi se podría ilustrar de forma simple como la distancia que va de La Masía de Tarradellas a un país de cabilas. ¿Ustedes qué prefieren?

Dicho eso, supongo que ahora vendrá el acoso militante a negar la estadística o a decir que soy del PP, o de Ciudadanos, un liberal con sueños húmedos, un españolazo agente de la banca y demás improperios al uso a fin de que perdure el interminable y ruinoso juego salvaje que nos ha traído hasta aquí. Y así vamos. Que ustedes voten (o no) bien.


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