Macro Matters

Elecciones y fantasía fiscal

Si hay un tema en que nuestros socialdemócratas mienten es en el de la deuda pública (y en la privada) y, como estamos en la fiesta de la “democracia”, con todos entreteniditos haciendo cálculos malabares con ese fraude a la representatividad que es el sistema electoral proporcional de listas de partido, fantaseando con sacar algo o con meter en vereda a la casta política, no estaría mal que revisáramos el caso americano para ver cómo los representantes de los electores allí intentan embridar a su demiurgo federal, que como el nuestro ya está en sus límites sistémicos.

La actual crisis hunde sus raíces en la reforma financiera que hicieron los socialdemócratas inspirados por el catedrático Larry Summers 

Nobeles, catedráticos y pirómanos

Como saben, la actual crisis hunde sus raíces en la reforma financiera que hicieron los socialdemócratas inspirados por el catedrático Larry Summers, gran amigo de esos ídolos de los cachorros de la izquierda que son los catedráticos y premios NobelPaul Krugman y Joseph Stiglitz, y que, junto con Robert Rubin, se cargó la ley Glas-Steagall en tiempos del Clinton, entre otras razones para poder competir con Londres y acabar con los ciclos económicos (menudos locos)

Tras explotarles el invento, Obama trajo a Timothy Geithner, protégé de Summers y Rubin, para apagar el incendio de los pirómanos socialdemócratas y siempre rodeados de catedráticos. No extraña pues que Harvard invite a Zapatero y verle con el escudo con los libros detrás y la palabra VE-RI-TAS es tan surrealista como seguro el colapso socialdemócrata, con cuyas movidas, del corralito de Varoufakis al desastre venezolano, siempre se enriquece cierta casta.

En cuanto a los premios Nobel, decir que la Academia sueca premia por la contribución en un campo específico. Que luego se dediquen a promocionar la fantasía fiscal y que no se tenga criterio para evaluar lo que dicen, o, que sus “chicos” aquí, que parecen salidos de una secta, repitan como cacatúas su propaganda, no es culpa de la Economía sino de la política fantasiosa que padecemos.

Deuda buena, deuda mala

El invento tuvo su primera explosión con la burbuja punto-com y, para resolverla, se lanzaron a una política fiscal y monetaria expansiva que evitara una espiral deflacionaria, como la que describió Fisher tras el crack del 29. Aquella falsa solución creó la fantasía de que estábamos en la “nueva economía” y, cuando alertabas del desastre que se estaba incubando, vía burbuja inmobiliaria y mala supervisión bancaria, eras, como ahora, tratado como un apestado.

Esa evasión de lo evidente se logró con el espejismo de que la Deuda Pública Federal en relación al PIB (la del resto del Estado descentralizado americano es otra bomba) se mantuvo relativamente estable en ese período, pudiéndose incluso financiar las guerras de Irak y Afganistán (otro experimento); hasta que su engendro volvió a explotar en 2008 y el dichoso ratio ya pasa del 100% del PIB. Como aquí copiamos sin criterio, vamos muy parecido.

Acuciados por su desastre fiscal, los socialdemócratas americanos buscan engordar el PIB nominal a toda costa fantaseando con la demografía y empezaron a hablar de las ventajas de la regularización masiva de inmigrantes y la inmigración para impulsar el PIB, algo que también se hace ahora en Europa con la crisis de refugiados tras explotarles Siria, y todo para seguir con su negocio vía endeudamiento público.

Luego siempre hay algún socialdemócrata, normalmente sin el más mínimo estudio sobre el particular, que me quiere explicar los problemas del PIB nominal, cuando vengo alertando sobre el tema desde la primera crisis, personajes que normalmente desvían la atención diciendo que la culpa es de la deuda privada, que se desbocó por sus inventos “reformistas”, como si un riesgo tan repartido se ajustara igual que el desastre sistémico del sobre-endeudamiento público.

Obama, podemonios y más inventos

Salido de la nada, el candidato Obama llega al poder con el lema “Sí podemos”, que han copiado por aquí los patéticos cachorros de la socialdemocracia, todo fantasía y mentiras salidas del laboratorio chavista con sus vínculos con un régimen que lapida a las mujeres y cuelga a los homosexuales, que menudas tragaderas hay que tener para votarles y, si los de “Harvard” eran pirómanos, imagínense estos personajes sin oficio ni beneficio, que en Economía no saben hacer la “o” con un canuto y que ofrecen incluso “un nuevo país”, sobre todo si tienes que emigrar, que así haces sitio a sus amigos para su experimento demográfico; casi que superan en inventos ruinosos a los nacionalistas, de quienes terminan siendo títeres en la destrucción de España.

Aterrados otra vez por el fantasma de la espiral deflacionaria, Obama vende a los representantes un paquete de estímulo que salen como locos a sus distritos en busca de proyectos de gasto y hasta el apareamiento de pato colorado pilló subsidio, llevando el déficit federal hasta el 10% del PIB.

Sobre la anterior locura aquí nos quieren vender otra mentira fiscal. Verán, solo durante la Segunda Guerra Mundial se había ido tan lejos en déficit y deuda y ahora quieren repetirlo allí y aquí; la diferencia es que entonces, como en otras ocasiones, vino un ciclo largo que pagó la deuda, con mayor crecimiento y mayor inflación, se hizo pagar impuestos a los pobres y se pechó la distribución de la renta. Hoy, hacer algo equivalente, es imposible, pero como no se hacen los deberes y todo son trampas, fantasías y cobardías, cuelan su mentira.El sistema no da más de sí y no aguanta más socialdemocracia. ¿Y entonces?

Ajo, agua y arresí

Por supuesto que Obama tenía un montón de planes de gasto pero, tras muchas comisiones e interpelaciones del Congreso a la oficina presupuestaria, expertos, etc., los representantes le dijeron “Eh…. no, va ser que no”.

Ahora la alarma era otra:los niveles de deuda previstos llevaban a una crisis soberana (S&P les bajó el rating en 2011) y había que parar la locura fiscal, así que reactivan dos viejos mecanismos: el llamado “Techo de deuda” y el “Secuestro fiscal”, y “si no te alcanza la pasta, echa gente”. Es un poco bruto, aunque tiene un procedimiento automático, pero es que Obama había empezado con una deuda de 9,5 billones (casi nueve veces el PIB español) y ya va por los 18 billones, casi veinte veces el Ahorro Nacional estadounidense; “que sí, que podemos”. ¿Se entiende ahora su extraña política en Oriente Próximo?

La dudosa eficacia

Los sistemas fiscales modernos, por su progresividad, tienen la característica de que, en las recesiones, recaudan menos de forma creciente amortiguando las mismas, pero cuando la economía se recupera, la recaudación crece (salvo deflación) progresivamente, frenando el crecimiento; es lo que llaman estabilizadores automáticos, slogan ideal para economistas que cobran sin trabajar. El resultado de eso y de las medidas comentadas es que entre 2010 y 2013 la contribución del sector público americano al crecimiento ha sido negativa; eso sí, la enorme deuda ha quedado ahí.

Si votas, no les votes

Por aquí, como sus padres se han fundido el país, hay unos piraos que se han inventado lo de la deuda ilegítima. Luego no te presta ni Dios, pero como van a asaltar el Cielo. En realidad, en esta fiesta de la partitocracia, la única oferta electoral sensata de aumento de gastos, dada la demografía y la cultura del vecindario, que tanto gusta al cosmopolitismo paleto socialdemócrata, sería en seguridad y defensa, que tampoco sería tanto; el resto de “ofertas” deberían ir a buscar un crecimiento sano del PIB nominal y a bajar la deuda, que cuando venga la próxima recesión, entonces si vamos a saber lo que son recortes.

Mientras, solo nos queda luchar contra la fantasía fiscal, rezar para que no nos pongan más bombas y evitar que en las elecciones siga la mentira política, a la cabeza de la cual van la izquierda y los nacionalistas. No les voten.


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