Macro Matters

Donald Trump y la pre-recesión americana

La semana pasada tuvimos dos alertas importantes como posibles signos de los nuevos tiempos por venir: una, la victoria de Trump sobre sus competidores republicanos (que tratamos entonces), quien, al paso que va y salvo que cometa grandes errores, terminará en la Casa Blanca; la otra, el mal dato de crecimiento del Producto Interior Bruto, que es lo que veremos hoy.

La tasa anualizada

El Producto Interior Bruto americano creció un mísero 0,5% anual en el primer trimestre de 2016, trimestre que además tuvo un clima particularmente favorable. Dicho tasa anualizada preliminar se debe a las siguientes  aportaciones: del Consumo Privado un 1,27% y del Gasto Público en Consumo e Inversiones un 0,2%; a ella debe restársele, también según su proporción del PIB total y la fórmula al uso, una aportación negativa de la Inversión Privada de 0,60%, de la Variación de Inventarios del 0,33% y de la Exportaciones Netas (de Importaciones) del 0,34%. Lo últimos tres componentes son claramente recesivos.

Casi podría decirse que los datos de la tabla anterior podrían explicar por sí solos las propuestas sobre inversión en infraestructuras y comercio exterior de Donald Trump, quien atribuye las penurias de la clase media americana a errores del establishment estadounidense, es decir, a los pésimos y corruptos negociadores de Estados Unidos, no a perversiones foráneas. Hay que decir también que, si no fuera por esa política global de Estados Unidos, nuestro país sería un páramo muy pintoresco y más salvaje que lo que tenemos hoy, más parecido a lo que nos relataba Jesús Cacho el domingo pasado en la primera parte de su artículo.

Luego siempre habrá algún propagandista interesado que atribuirá dichas propuestas de Trump a su supuesto supremacismo ultraliberal reaccionario (¡!) y otros eslóganes típicos de sujetos ignorantes que no se ha hecho los deberes más elementales y/o que viven del trabajo de los demás. Mientras gente así domine el debate político, España seguirá siendo saqueada por los políticos corruptos, de Podemos-IU al PP, pasando por los nacionalistas. Ustedes mismos.

Contracción Inversora

Es la típica señal recesiva cuando es prolongada en el tiempo y muestra signos claros de agotamiento empresarial. ¿Es así? Pienso que sí. Si nos fijamos en la gráfica siguiente, veremos que ha hecho techo y que sus elementos más dinámicos en términos de producción, la inversión no residencial (línea verde) y la de equipamiento (línea roja), ambos en dólares de 2009, muestran esos signos de agotamiento.

Otro componente de la inversión empresarial, éste de corto plazo, los inventarios, muestra también una evolución preocupante y, a pesar de las reducciones de la primera tabla, su rotación respecto de las ventas ha empeorado, que es como si los productos se quedaran más tiempo en las estantería, unos stocks que, a su vez, hoy son más caros de financiar por la subida de los tipos de interés.

Salvo que el consumo repunte con fuerza - las ventas en grandes almacenes indican lo contrario -, lo normal sería que las empresas bajaran sus compras para re-equilibrar sus balances trayendo más enfriamiento económico y empeorando las expectativas. Luego tendríamos el problema de la incertidumbre política, que frena a consumidores e inversores, aunque allí, de momento, no parece ser tan grave como aquí o Portugal, como vimos.

La tasa anual

Normalmente no soy partidario de que se anualice la tasa de crecimiento de un trimestre respecto del anterior (primera tabla) y mucho menos de que se le dé tanta importancia, siendo preferible utilizar la tasa de crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior (siguiente gráfica), por factores estacionales obvios; sin embargo, como hemos visto, en casos como el actual sí hay que prestarle atención.

Por otro lado, hemos de pensar que las economías, y menos una de las dimensiones de Estados Unidos, no entran de recesión de repente. Quienes así piensan, tal vez influidos por los dos últimas recesiones, trasladan erróneamente una mentalidad de burbuja y crack cuya utilidad, siendo importante, está limitada al ámbito bursátil; lo cual no quiere decir que no haya riesgos financieros en el horizonte.

Para complicar más el análisis, tenemos que en las recesiones anteriores al 2.000 solían concurrir factores geopolíticos que empeoraban la situación, haciendo difícil aislar los elementos endógenos del cíclico, con lo que esta vez, en que la Geopolítica está más tranquila, la situación podría tardar un año en aclararse definitivamente, año que empezaremos a contar desde el primer dato de la serie negativa de inversión, es decir, desde el tercer trimestre de 2015.

Más confirmaciones de pre-recesión

Mientras esa aclaración definitiva ocurre, han de verse otras estadísticas relevantes que señalan el agotamiento cíclico. Como recordaran, suelo recomendar fijarse en el sector industrial para diagnosticar la situación económica, una recomendación que suele criticarse aduciendo que la industria ha perdido importancia en la producción total, o PIB, pero es que no lo hacemos por eso, sino por ser proveedor de muchos otros sectores algo que le hace un buen indicador cíclico. En ese sentido, si se fijan en la siguiente gráfica de la FED de Saint Louis sobre el Índice de Producción Industrial, donde las columnas sombreadas ilustran las recesiones, una caída tan prolongada como la actual siempre ha coincidido o anticipado una recesión. Este sector, además, es prioritario en la campaña de Trump.

Hay más signos de empeoramiento, como el mediocre dato de empleo de abril, y todos ellos han puesto muy nerviosos a personajes destacados del establishment americano, como Bill Gross, el rey de los bonos públicos, quien en su entrada del cuatro de mayo en la web de Janus, aparte de hacer una incursión de las nuestras en temas generacionales, le ha dado por ponerse creativo con "el tema del helicóptero", que decía Friedman y luego Bernanke, sobre lanzar dinero en las calles si hiciera falta, asegurando que viene más QE con la recesión en ciernes.

Así son los tiempos que vivimos, con fuertes incertidumbres políticas fruto de el agotamiento de una forma de gestionar la economía y de una estructura económica que ya no es capaz de soportar las fantasías políticas de quienes nos gobiernan y con unos votantes (electores hay pocos) que siguen soñando y demandando cosas imposibles. Tal vez sea Trump quien derribe, por acierto o por error, ese orden disfuncional en el que vivimos.


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