Macro Matters

"Cambio" y desintegración europea

Quienes gustan de emociones fuertes y jugarse vidas y haciendas especulando con la Política están de enhorabuena, pues el rechazo británico al disfuncional superestado europeo solo es un fotograma más del fin de una era, del "espíritu de un tiempo": la socialdemocracia, cuyo colapso ya tratamos en una oportunidad y que, bajo la consigna del "cambio", se recibió en España como si tratara de la Buena Nueva, ese mensaje olvidado incluso por los profesionales del "sector". Hablamos de un proceso lento pero inexorable, que ya se veía agotado en 2011 y que si no se gestiona bien podría traernos la ruina general haciendo saltar la UE por los aires.

El timo del "cambio"

Lo que haremos hoy, dentro de las limitaciones de espacio, será fijarnos en la evolución de las principales estadísticas desde que empezaron a castigarnos con el timo del "cambio", allá por 1982 con aquel vídeo surrealista (palabra que siempre debe pronunciarse con el cariñoso acento de Dalí), que por lo menos te la colaban con cierto ingenio. Posteriormente lo estiraron con "el cambio sobre el cambio" y ahora Pablo Iglesias, paradigma de la copia, ha vuelto a empezar el rollo y caramelos para todos, sobre todo para familiares, amigos y ex (esos secretos), como el ejército de enchufados de los alcaldes del "cambio". Y si no ha colau bien, ya "alguien o alguienes" nos hará una especie de 11M, de poca eficacia esta vez por el Brexit, y "cambia" hasta que revientes o emigres, que para eso prometen "un nuevo país".

Luego está el mantra de la "convergencia europea" que, tras fabricarnos un complejo de inferioridad, les sirve también para casi todo, y tiene su lógica. Verán, todo buen timador sabe que se deben utilizar términos poco precisos, que ya el tonto y la tonta, compañeros y compañeras, se imaginará cosas bonitas, y si les pides precisión, pasan, que todo vale, como quienes reciben dinero del extranjero y te hablan de Soberanía. Y así vamos, "cambiando" y "convergiendo".

Tú tienes tu opinión, yo la mía, todas son igualmente válidas. Resultado: 20% de paro y pobreza estructural

Integración y ciclo económico

El tema de los ciclos era desconocido o se usaba mal hasta que lo tratamos aquí. Todo proceso de integración comercial crea un ciclo de medio plazo, parecido al de infraestructuras nuevas que unen dos mercados aislados, generando crecimiento económico y es un determinante más de los índices bursátiles; ese efecto, pero en sentido contrario por el Brexit, se ha visto parcialmente estos días en las bolsas y en las previsiones adversas de crecimiento.

Tras más de una generación castigando a personas sensatas por no ser perfectos y premiando a pirómanos y/o sinvergüenzas, aquí y en el Reino Unido, esperar que no tengamos crisis recurrentes es cuando menos absurdo, por no hablar de la burla constante de la Ciencia Económica, o del tú tienes tu opinión, yo la mía, todas son igualmente válidas. Resultado: 20% de paro y pobreza estructural.

Imagínense ahora a Boris Johnson, que las pintas lo dicen todo, sentado a la mesa con franceses, alemanes e irlandeses católicos, con la lógica del castigo siempre presente, negociando la salida de la UE, o al coletas poniéndose soberano para sacarnos del Euro. ¿Jugarán a dividir países, a repartirse nuestras vidas y haciendas? No lo duden, que el que parte y reparte se lleva su parte, pues todo depende del control que se pueda hacer sobre estos mercaderes del "cambio" y en la UE, como en España, ese control no existe, por eso entramos mal y vayan Ustedes a saber cómo terminará el invento.

Una forma de ver como se aprovechó ese ciclo producto de la integración es observando la evolución de la renta per cápita, en este caso en euros de 2010. La comparación la hacemos con los cinco primeros de la UE, así no caemos en otra trampa según la cual, a medida que entraban países pobres subíamos respeto la media; no incluimos a Gran Bretaña, ya ida, por sus enormes peculiaridades estructurales y no compartir el euro. Según el FMI, que como la UE es retiro dorado de los padres de nuestra burbuja inmobiliaria y otros desastres, en este hetero-patriarcado, en 2020, salvo otro "cambio", estaremos como en 2008.

Dos "cambios", de momento

Más allá de la crítica al cálculo del PIB, que sí, que hay que auditar (lo hemos dicho "mil" veces), a la distribución de la renta y la fiscalidad, al efecto emigración, etc., lo cierto es que pasar de un déficit del 11% del PIB (=C+I+G+X-M) en Cuenta Corriente (X-M) a un superávit del 2%, en relativamente poco tiempo, es muy duro, pero como Hispania vincis, ahí van, haciéndola dar bandazos con sus dogmas.

Han  liado tanto la madeja con sus inventos de bombero pirómano que el orden imperante es disfuncional

A estas alturas ya habrán notado la cantidad de aclaraciones, salvedades y consideraciones que deben hacerse para analizar una simple variable económica. ¿Y eso por qué? Pues porque en este área, como en el resto, han impuesto un discurso salvaje y liado tanto la madeja con sus inventos de bombero pirómano que el orden imperante es disfuncional. Esto no lo arregla Bruselas, al contrario, pero sigamos.

En todo caso, en la gráfica siguiente, se puede apreciar que en el primer "cambio" se tardaron cuatro años, de 1982-1986, en empezar a "converger" algo, hasta que terminaron los fastos del 92. Luego se despega en el 94 pero, con el segundo "cambio", el del 11M, llega el modelo Caldera, que cambió la ley de extranjería, que era buena, y se exacerba la burbuja inmobiliaria para aplicar su modelo "inmigrantes y ladrillo", que tanto agradó a "todos" aunque se dejara de converger. Hoy, acabadas las fantasías, toca otra "caldera", la del paso de una economía de consumo con burbuja de crédito a otra de producción, hecha a pelo por la mala restructuración del sistema financiero.

Tendría interés analizar lo anterior gráfica de convergencia agrupando los países por "rivales", por ejemplo Alemania-Francia, Holanda-Bélgica, Italia-España, pero eso será otro día, tal vez.

La espiral destructiva

Lo anterior era producción y ahora viene el gasto, que el negocio de estos parásitos es lo público y por eso quieren que dicho gasto converja a niveles europeos; pero ese nivel de servicios (momio, exs, corrupción y etcéteras incluidos) sale caro y como la renta per cápita es menor, el esfuerzo fiscal por las apropiaciones de recursos termina siendo criminal, destrozando la economía (como todo lo que tocan: cajas, energía, educación, mercado interior, etc.) y produciendo un paro estructural altísimo que destruye la demografía.

Según experimentan con sus cambios se producen crisis recurrentes, se dispara el gasto social, se ponen más impuestos y se daña más la demografía, así que traen inmigrantes con baja productividad, se dañan los salarios y el patrimonio familiar, aumenta la delincuencia, el gasto social y el déficit estructural no mejora en una situación de deflación que daña la recaudación y es regresiva (que lo explicamos, como casi todo) con sus gurús del negacionismo empecinado. Es la espiral destructiva del "cambio" socialdemócrata.

Hay que decir que ese casi 40% de gasto público sobre PIB aumentará por la pobreza incubada en los parados de larga duración de la generación perdida (1962-1983) y por necesidades de defensa que habrá que atender por la nueva geopolítica. Unos retos asumibles; sin embargo, con este modelo partitocrático, el Estado del Bienestar pierde sus sentido y sus economías de escala, como en la Sanidad, dirigiéndose al colapso.

El peso de la deuda

Los dos países que peor "divergen" en renta per cápita (segunda gráfica), Italia y Bélgica, son los que aplican más el anterior "modelo", el del "cambio", que tienen un sistema electoral como el nuestro y tienen más deuda; y sí, hay otros factores, menores, pero tampoco podemos verlos.

Dichas divergencias producidas por la mala gestión económica crean tensiones en Europa, que se agravan por el orden que impone la casta de Bruselas y que anuncian un  mal final, que se acortará si aquí tenemos otro "cambio" o aparece algún otro loco del "cambio" echándole la culpa al euro. Como colofón, hay quien cree que Bruselas pondrá coto a los pirómanos de la extrema izquierda y, como en términos de paro (siguiente gráfica) y renta per cápita con el PP se "converge" mejor, no hará falta quitarnos esta partitocracia ruinosa mientras la UE aguante. Pues se equivocan.

Como hemos comentado en otras ocasiones lo que vivimos es una crisis mayor, de esas que ocurren en Occidente cada cien años, más o menos, que termina cambiando el orden interno en sus países y en que la misma existencia de las naciones está en peligro. El Reino Unido (o no), la Unión Europea y Estados Unidos tendrán las suyas y nosotros la nuestra y el último resultado electoral no cambia nada, al contrario, pues se sigue sin querer aprender de las malas experiencias anteriores repitiendo los mismos errores. ¿Conseguiremos esta vez hacer un cambio de era inteligente? Recursos y capacidades hay, ustedes dirán.


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