Luces en la niebla

Prensa libre y regeneración política

Llevaba tiempo sin escribir aquí. Los que me hayan seguido anteriormente sabrán que la ausencia fue debida a mi participación en las pasadas elecciones municipales, en las que la ciudadanía de Lleida decidió darme la oportunidad de ser concejal y diputada provincial. A ello estoy dedicada desde entonces, y espero acabar el mandato tras un buen servicio y sin haberme convertido en una carga pública, una más de las muchas que ya soportan los contribuyentes.

Quiero retomar este espacio tal y como lo comencé en agosto de 2014, en unas circunstancias personales difíciles, pero con la satisfacción de que un medio del prestigio de Vozpópuli, con un plantel de profesionales de altísimo nivel, cediera un espacio a una política no profesional que vive y brega en territorio comanche. Esa primera colaboración, que titulé Prensa ¿libre?, hablaba de la servil prensa que pulula por nuestra querida España, en especial en Cataluña, bien regada de subvenciones y publicidad institucional. Una prensa que hace de todo menos periodismo honesto.

Hoy, sin embargo, voy a hablar de los otros periodistas, los que no callan y se enfrentan no sólo a los que ejercen de patronos desde las instituciones, sino también a sus propios colegas de profesión, en ocasiones aún más despiadados que aquellos que les mantienen. Porque, con tal de defender su acomodado modus vivendi, algunos son capaces de cualquier cosa. 

La democracia será o no será gracias a los diarios digitales, algunos de los cuales libran una guerra tremendamente difícil en un entorno desolador

Democracia y verdad

Que los diarios impresos en papel son económicamente insostenibles y la transición hacia el mundo digital, irreversible, es cosa bien sabida. De hecho, en mi ciudad los primeros sobreviven gracias a las instituciones, no a sus ventas en los quioscos ni a la publicidad de anunciantes privados. Terminar con esta situación anómala es uno de mis objetivos. Quiero que en Lleida los medios sean independientes del poder político y, por lo tanto, libres.

La democracia será o no será gracias a los medios digitales, algunos de los cuales libran una guerra tremendamente difícil en un entorno desolador. Anteponiendo los principios a la servidumbre económica y relacional, un puñado de editores, que se cuentan con los dedos de una mano (y sobran dedos), lideran proyectos en los que la pluralidad informativa, la libertad de los colaboradores, la crítica constructiva hacia el poder y la reflexión sin cortapisas definen su línea editorial. Desgraciadamente, estos medios independientes son atacados en su línea de flotación con torpedos que, ¡oh sorpresa!, no son lanzados desde los destructores “institucionales” sino desde los acorazados mediáticos. Es una lucha desigual, difícil, desesperada que, desgraciadamente, muchas veces se salda con valiosas bajas. Pese a todo, la correosa resistencia de este puñado de medios digitales es lo que permite que haya luces en la niebla con las que encontrar el camino hacia la regeneración. Valen su peso en oro. Recuerden: la democracia no puede vivir sin una cierta dosis de verdad. Y la nuestra tampoco lo hará sin medios verdaderamente libres y fiables.

La próxima vez hablaremos del gobierno

Este artículo pretende ser un modesto agradecimiento a aquellos profesionales que, desde sus combativos digitales, no solo ejercen su profesión con honestidad, sino que además abren espacios para que otros podamos expresarnos libremente. Estoy convencida de que si algo bueno habrá de tener mi incursión en el mundo de la política, incursión necesariamente temporal, será sin duda haber podido conocer y codearme con personas que han enriquecido mi punto de vista, muchas veces desde la discrepancia ideológica, desde luego, pero siempre desde el respeto intelectual y en beneficio de la gran causa de la Libertad, que es lo que importa. Así pues, gracias, Almudena Negro, por cederme un micrófono y por honrarme con tu amistad. Gracias, Javier Benegas, por abrirme un espacio en el digital de mayor prestigio de España y dejar que camine junto a personas lúcidas y honestas. Y gracias, también, Gerard Martínez, periodista en una ciudad muchas veces ingrata y falta de empatía. Ojalá los buenos ganen.

Es en la adversidad donde se forjan los verdaderos espíritus libres

Para terminar, decir que Pepe Albert de Paco, en ese curioso entorno virtual lleno de luces y sombras que es Twitter, tuvo a bien definirme como "Concejala en la adversidad", pues estoy en un ayuntamiento donde defender la idea de España es tabú. La expresión me gustó tanto que la incorporé a mi biografía. Porque, quienes luchamos por mejorar nuestras instituciones y hacer de España un país verdaderamente democrático, próspero y libre, seamos concejales o ciudadanos, funcionarios o profesionales del sector privado, periodistas o políticos, habitamos todos en la adversidad. Y desde esa adversidad donde se forjan los verdaderos espíritus libres, les emplazo a compartir conmigo este espacio. Gracias anticipadas, lectores de Vozpópuli.


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