Libertad 2.0

El mito de las denuncias falsas por maltrato

En los últimos tiempos y como reacción a la Ley de Violencia de Género 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que introduce los delitos de autor en el ordenamiento jurídico español, lo que supone una ruptura del Derecho, viene siendo habitual escuchar a tertulianos y políticos hablar de las denuncias falsas. Del político, ahora de Ciudadanos, Toni Cantó, quien llegó a afirmar que la mayor parte de las denuncias que interponen las mujeres son falsas, a Joaquín Leguina, quien dice que son “muchas”. Sin embargo, si nos atenemos a datos reales, no cocinados por asociaciones con intereses en uno u otro lado del debate, lo cierto es que las denuncias falsas en relación con los delitos de violencia de género, que existen y deberían ser sancionadas al menos con el doble de la pena que el que incurre en tal delito pedía para el falsamente acusado (¿a qué espera el legislador para reformar el código?), representan el 0,018% de las interpuestas.

Ya en el año 2009 el Grupo de Expertos del CGPJ publicó el análisis de 530 sentencias penales dictadas en España por violencia de género de las cuales solo el 0,19% se refería a un supuesto que podría encuadrarse como denuncia falsa

Ya en el año 2009 el Grupo de Expertos del CGPJ publicó el análisis de 530 sentencias penales dictadas en España por violencia de género de las cuales solo el 0,19% se refería a un supuesto que podría encuadrarse como denuncia falsa, concluyendo en su página 88 que: “El estudio efectuado sobre la muestra representativa de resoluciones judiciales que se pronuncian en materia de violencia de género regulada por la Ley Integral permite concluir que las afirmaciones que, en determinados sectores, se efectúan acerca de que las mujeres que denuncian delitos de violencia de género lo hacen en falso carece del más mínimo fundamento, tanto en la pretendida generalización de las denuncias falsas que justificarían considerarlo como un fenómeno extendido como, incluso, en cuanto supuesto dotado de un mínima relevancia singularizada”.

Hacer trampas sumando a dichas cifras los sobreseimientos provisionales o libres, que no son sinónimo de denuncia falsa, está contribuyendo a generar un mito muy peligroso, uno más, en torno a estos delitos, casi de negacionismo, que está dejando en complicada situación en los juzgados a las mujeres que sufren esta violencia, especialmente la psicológica. Habiendo calado la mentira de “muchas” denuncias falsas en la mente de no pocas personas, se está empezando a exigir un material probatorio imposible a las víctimas, máxime cuando nos encontramos ante un delito que se produce en el ámbito de la intimidad familiar. De los servicios de psicosocial hablamos otro día.

Es por ello que nos encontramos con historias de mujeres maltratadas que aconsejan no denunciar debido la revictimización que supone hacerlo, además de la lentitud de la Justicia y la falta de formación de las partes actoras en el asunto. Eso cuando la Justicia funciona, que a veces no lo hace.

Se desconoce en realidad el número de personas maltratadas, puesto que no son pocas las ocasiones en que la víctima del maltrato, hombre o mujer, no se reconoce como tal

Se desconoce en realidad el número de personas maltratadas, puesto que no son pocas las ocasiones en que la víctima del maltrato, hombre o mujer, no se reconoce como tal, produciéndose en ellas un fenómeno psicológico conocido como “doble ciego”: no ven que no ven (Ravazzola, 1996). O bien sucede que la víctima relativiza la violencia sufrida. O tiene tanto miedo que no denuncia. De 55 mujeres asesinadas en 2013, 45 no habían denunciado a su agresor previamente.

En España maltratadores condenados por sentencia firme disfrutan de régimen de visitas con pernocta con los críos, lo que está costando muy caro en términos de vidas humanas infantiles: 26 niños de entre 4 meses de edad y 16 años asesinados por sus padres en la última década durante las visitas. Por supuesto, también hay niños asesinados por sus madres. Como si quien maltrata a su pareja pudiera ser buen progenitor. Señores gobernantes: articulen puntos de encuentro en lugar de cerrarlos y plantéense la retirada de visitas a maltratadores.

Despenalizar, como ha hecho el gobierno, el incumplimiento del régimen de visitas, comunicaciones y estancias, lo que supone que los perjudicados, hombres o mujeres, tengan que desembolsar un dineral en abogados y procuradores para solicitar la ejecución de resoluciones judiciales, está contribuyendo también al drama.

Existen por otra parte implicaciones económicas derivadas de la ruptura de la pareja que deben ser resueltas por el legislador. En este sentido, sería interesante que se planteara la obligación de la disolución del régimen de gananciales, si lo hubiera, en el momento de la separación, nulidad o divorcio y el respeto a la propiedad privada en el caso del régimen separación de bienes. En no pocas ocasiones la adjudicación del uso y disfrute de la vivienda conyugal al custodio es causa del conflicto. Y la solución, desde luego, no es lo de los niños maleta, acá custodia compartida impuesta. Articulen ayudas para la parte económicamente necesitada, pero quiten problemas de en medio en lugar de crearlos.

La mentirosa, que tanto daño podía haber causado, fue condenada a una demasiado leve pena de prisión de 10 meses por denuncia falsa

Para entendernos: el verano pasado asistimos horrorizados a la historia de una joven que denunció falsamente a un grupo de jóvenes por haberla violado. La mentirosa, que tanto daño podía haber causado, fue condenada a una demasiado leve pena de prisión de 10 meses por denuncia falsa.

Pero a nadie se le ocurriría afirmar que la mayoría (o muchas) de denuncias por violación son falsas, ¿verdad? ¿A que tampoco a nadie se le ocurriría afirmar a continuación que también existen hombres violados, que los hay? Pues eso.


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