Libertad 2.0

El economicismo es socialdemocracia

“Es posible acertar con la política económica y aún así obtener el tipo de sociedad que ninguno de nosotros desearía”

Margaret Thatcher

Uno de los mayores errores cometidos por la derecha desde la Transición fue admitir la supremacía de la izquierda en relación con la agenda cultural, social y política. Algo que ya se vislumbró cuando Adolfo Suárez se comprometió con el PSOE y el PCE a no crear un movimiento sindical que hiciera frente a UGT y CC.OO., apéndices de dichos partidos.

Así, desde los tiempos de la hegemonía socialista de Felipe González, la derecha ha ido renunciando a principios básicos y representativos del electorado que le llevó a la victoria por mayoría absoluta en el año 2000, como la libertad individual o la propiedad privada. Y lo ha hecho frente a una izquierda ensoberbecida, mientras mantenía el conservadurismo social, defendido por los restos, pocos pero muy influyentes en España, de la democracia cristiana.

La derecha oficial cree, erróneamente, que una mejoría en las cifras macroeconómicas, mientras la gente sigue pasándolo mal, va a llenar las urnas de votos

Una vez se produjo la renuncia a la batalla de las ideas, poco a poco la política, que aún se hacía ocasionalmente presente en el Partido Popular en época de los gobiernos de Aznar, fue siendo sustituida por el positivismo jurídico, la burocracia, la asunción de las bioideologías que había hecho suyas el PSOE en la última década del siglo XX… y el economicismo. La obsesiva y en parte exitosa gestión de la economía por el PP, una materia que el ya fallecido ex Gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo decía se podía reducir a dos asignaturas y poco más, sustituyó a la defensa de los principios liberales. Algo por lo que Ayn Rand (Capitalismo: El ideal desconocido. Ed. Grito Sagrado) le hubiera dado un buen par de collejas a los Rajoy, Soraya y Montoro. Y es que el capitalismo, como el liberalismo, no es sólo una doctrina económica, sino moral y filosófica completa. De hecho, el liberalismo es el único sistema moral, porque permite al individuo desarrollarse libremente, sin coacciones gubernamentales o estatales, y buscar su felicidad como mejor considere.

Sea como fuere, la derecha oficial cree, erróneamente, que una mejoría en las cifras macroeconómicas, mientras la gente sigue pasándolo mal, va a llenar las urnas de votos. O que les votará por construir viviendas subvencionadas, haciendo la competencia a la empresa privada, mientras que el común de los mortales no puede acceder a ellas porque, o está sin trabajo o gana, como mucho, mil euros. Compitiendo con los socialistas por el refuerzo del llamado Estado del Bienestar no se ganan elecciones. El 20-D quedó claro.

Por otra parte es habitual ver, oír o leer a economistas hablar de algo que poco tiene que ver con la política o a políticos y periodistas cuantificando tal o cual cosa. Pues bien, la cultura cuantitativa es mecanicista y propia de un racionalismo moderno insensato. La obsesión por el economicismo de la derecha, también de muchos liberales, es la demostración de que estos han asumido, en realidad, el paradigma interpretativo socioeconómico marxista y hecho suyo el pensamiento colectivista. Sí, señores, los que anteponen las matemáticas, la estadística o la economía a la política, son colaboradores inconscientes (o no tanto) de la socialdemocracia.  

Las estadísticas y la economía justifican la acción expansiva del Estado, el cuestionamiento de la propiedad privada (véase la Constitución y la función social de ésta), la dependencia de la persona de políticas públicas y la maraña burocrática. Por tanto, los gobiernos estatistas.

Hay quien sostiene que Pinochet no fue un dictador porque sus resultados económicos perduran a día de hoy. No cabe mayor desprecio hacia la Libertad

De hecho, los economicistas de Franco pretendieron la legitimación de la dictadura sobre la base de los buenos resultados económicos. Y acabaron perdiendo la batalla política. En realidad, despreciaban, como Franco, que era un militar, ésta. La archiconocida frase “haga usted como yo: no se meta en política”, podría aplicársela cualquier tecnócrata y economicista de los que nos rodean.  Hay quien sostiene que Pinochet no fue un dictador porque sus resultados económicos, brillantes por demás, perduran a día de hoy. No cabe mayor desprecio hacia la Libertad.

La política, que no es lo mismo que la politización, el mal de nuestros días, es antes de la economía. La derecha liberal debería dar importancia a la Política. Es decir, a la garantía y reconocimiento del desarrollo de los derechos del individuo como motor de una sociedad próspera y libre, una auténtica separación de poderes para limitar y controlar el poder y un sistema representativo que merezca dicho nombre. Es la libertad POLÍTICA, que es la libertad colectiva, la que es base de la democracia. Democracia, por cierto, que muchos no entienden o también desprecian. Y ésta es la gran diferencia entre el consenso socialdemócrata, incompatible con la democracia, estatista y economicista y lo que debería ser la derecha liberal.

Reducir la libertad y al ser humano a una cifra o anteponer la economía a la política, no sólo es liberticida. Es que es una insensatez.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba