Libertad 2.0

Elecciones generales: ¿no hay dos sin tres?

No son pocos los que lo empiezan a temer. Me refiero a una nueva situación de bloqueo institucional que pudiera surgir de las urnas el próximo 26 de junio y que abocara a España, ante el estupor de los inversores de todo el mundo, a unas terceras elecciones en las navidades de 2016. Y es que las encuestas arrojan un resultado similar al del pasado 20 de diciembre, con el Partido Popular consolidado como fuerza mayoritaria, el PSOE en retroceso ante los populistas y Ciudadanos estancado. De ahí los mensajes y hasta promesas que empiezan a aparecer aquíy allá o el cabreo sordo que parece inunda Zarzuela.

No reconocerán que la situación viene dada por la desafección de la gente hacia la política

Nos dirían en tal caso, por supuesto, que nosotros, los que votamos o no votamos, estamos hartos de votar. Vaya por Dios. Que somos tontos. No reconocerán que la situación viene dada por la desafección de la gente hacia la política. Una desafección de la cual ellos son los principales responsables, como explica magistralmente el historiador Guillermo Gortázar en El salón de los encuentros (Unión Editorial, 2016). Tampoco nos ofrecerán en el mes que queda hasta que los españoles visiten las urnas, las reformas realmente necesarias para salir de la crisis política en que nos encontramos inmersos. Reformas que pasan indefectiblemente por mandar al baúl de los recuerdos al señor D´Hondt (quien también la lió en su día en Venezuela dándole el poder a Hugo Chávez), y que permitan que podamos elegir a nuestros representantes directamente, además de la necesaria separación de poderes. No sólo con respecto al politizado poder judicial, sino también entre ejecutivo y legislativo. Pero no. Regresarán a enero de 2016. Y vuelta a empezar.  

Mientras, sigue engordando el voto a Podemos, que es el deseo del resentido de aniquilarlo todo y venezolinizar España, castigando el esfuerzo, la individualidad, el ahorro y el mérito y premiando lo grosero, lo hortera y lo colectivo. Es la soberbia propia del Estado de Partidos, cuyo origen se encuentra en el consenso socialdemócrata establecido por la Constitución de 1978. Una partidocracia que, desde su atalaya, desprecia a la gente, y cuyos dirigentes todo lo hacen pensando no en el bien común, sino en el suyo propio y en el de su formación. Así, Sánchez tratará de aferrarse como sea a su silla, Rajoy seguirá sin dar paso a los jóvenes populares, y Rivera vivirá en su mundo de unicornios centristas mientras veta a candidatos de otras formaciones. El veto de los naranjas a Rajoy empieza a parecer absurdo. Lo único que  han conseguido es que en el PP todos, incluso abstencionistas del 20-D, cierren filas. A nadie le gusta que ajenos a la familia le digan que su tío, su padre o su hijo, aún siendo consciente de ello, es tal o cual cosa. Y en ese error ha caído Ciudadanos, que verá cómo votos que recibió en los pasados comicios de ex votantes del PP vuelven a Génova 13. Iglesias contendrá su caída gracias a haberse merendado a Izquierda Unida. Cosas de Julio Anguita, el que se cargó el PCE.

Hay quien empieza a estar harto de que el PSOE considere a los españolitos europeos de segunda y no entre por la senda del sentido común

Claro que el “no habrá terceras elecciones” pronunciado por Pedro Sánchez es interpretado como un posible acuerdo con el Partido Popular, que es lo que quieren todos en Europa. Porque más allá de nuestras fronteras, la socialdemocracia implosionante prefiere pactar con el centro-derecha democrático, y así mismo socialdemócrata, a hacerlo con el populismo autoritario. Como en Alemania. Y hay quien empieza a estar harto de que el PSOE considere a los españolitos europeos de segunda y no entre por la senda del sentido común. Claro que tal acuerdo, que hoy no parece ya ser un imposible aunque Antonio Hernando se esfuerce en negárselo a sí mismo, debería pasar, insisto, por un programa claro de reformas que devuelva a España la libertad política secuestrada por el Estado de Partidos. Sólo así el bipartidismo, que no es malo per se ya que siempre será mejor un gobierno fuerte que gobiernos débiles, podría sobrevivir.

Aunque la tendencia suicida de Sánchez (no se entera de nada el muchacho), sigue siendo la podemización de su partido y, con ello, su desaparición. De hecho, el programa electoral que presenta para junio está lleno de guiños a Coleta Morada. Veremos qué sucede. Podría ser cierto aquello de no hay dos sin tres.

PD. Me entero que la Universidad Complutense, por algo muy parecido a la inquina personal de la vicerrectora Mercedes Gómez Bautista, ha decidido comunicar su cese a la profesora de Ciencias de la Información que se había enfrentado en concurso-oposición de contratado doctor al candidato externo Francisco Cabezuelo, quien presuntamente habría falsificado su curriculum (como sostienen profesorado, departamento y sindicatos al unísono). Es decir, que la plaza irá a Cabezuelo, haciendo caso omiso el Rectorado de una denuncia de falsedad documental. La Complutense de Andradas parece no tener remedio.


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