Libertad 2.0

Avisa Venezuela: si triunfa el populismo, se acaba la Libertad

La Fundación para el Avance de la Libertad acaba de presentar el “Informe Guevara”, acerca del recorrido jurídico que ha llevado a la involución democrática en Venezuela. Un país en donde el Tribunal Supremo de Justicia, a las órdenes de Nicolás Maduro como declaró sin sonrojarse su presidenta, Gladys Rodríguez, pretende revocar los poderes de la Asamblea Nacional, en manos de la oposición. Quiere también Maduro retrasar su revocatorio hasta el año 2017. Además, ha ampliado el decreto del estado de excepción y ordenado, en un país en el que ya sólo hay dos días laborables porque no hay electricidad, maniobras militares. Con el único fin de tratar de intimidar a la democrática y legítima oposición al régimen autoritario. Maduro y Cabello prefieren una guerra civil, que sería la consecuencia de un autogolpe de Estado, antes que dejar el poder. El narco-régimen bolivariano no tiene a dónde ir. Quizás a Granadinas, ese paraíso fiscal tan del gusto del populismo socialista.

Mientras, los presos políticos siguen encarcelados y sus derechos son violentados continuamente. Los estudiantes se pudren en la tumba y la policía política chavista agrede a la oposición. Recientemente lo fue Henrique Capriles, que es quien llegará a la presidencia del gobierno en cuanto Maduro caiga. Por cierto, a ver qué hacen de paseo por esos lares en las últimas semanas tres cargos de Podemos del norte español. Serrano Mancilla, de Podemos, es el asesor económico preferido de Maduro. Las puertas giratorias entre populistas siguen funcionando como siempre.

El “informe Guevara” es un estudio cuyo objetivo es alertar a los españoles para evitar que sigamos el mismo camino que los venezolanos

El “informe Guevara” es un estudio cuyo objetivo, ahora que los cursis tanto hablan del sorpasso –adelantamiento-, es alertar a los españoles para evitar que sigamos el mismo camino que los venezolanos. Los del “no somos cubanos”. Algo que, en palabras de su autor, el jurista Andrés Guevara, deberíamos tener en cuenta. 7.000 kilómetros de distancia no son nada. La naturaleza humana es la misma y Podemos, alerta, sigue la misma hoja de ruta que siguió en su día el chavismo. Eso sí, Podemos lo hace con un líder fracasado y la particularidad del nacional populismo, que lleva décadas triunfando en España, además de la resistencia de la derecha y el mesianismo iluminado de las jefas de las confluencias.

El informe establece similitudes entre la España de 2016 y la etapa prechavista venezolana, país caribeño con larga tradición democrática. En 1979 en Venezuela sólo había un 6% de desempleados y en los ochenta su renta per cápita era igual a la española. Pero Acción Democrática –el PSOE venezolano- y la democracia cristiana de COPEI, se corrompieron, viraron hacia la izquierda, y fueron incapaces de volver a conectar con un pueblo cada vez más harto de su clase política. Sembraron el germen del chavismo. Que luego las clases medias y altas votaron al Podemos venezolano es sabido. Como aquí los pijos votan a Podemos. Que las élites intelectuales traicionaron al pueblo, pues como aquí. El autoritarismo triunfa previamente en las universidades. Los medios de comunicación venezolanos privados se rindieron a Chávez, ante quien los hoy exiliados periodistas babeaban. La libertad de expresión fue directamente aniquilada, los medios cerrados por orden gubernamental o judicial (siempre los mismos cómplices). Que los empresarios se deshacían en peloteos hacia la “nueva política”. Pues… a ver si se creen que sin la complicidad de las oligarquías mediática, financiera y comercial hubiera sido posible…

Lo primero que prometió Chávez a sus votantes fue un proceso constituyente. Como Pablo Iglesias, quien ahora lo oculta. Pero no se trata de un proceso constituyente para traer libertad política. En Venezuela sirvió para suprimir el Congreso, las elecciones municipales, los concejos y el Senado (aquí ya se han apuntado todos alegremente, como si suprimir cámaras de control en lugar de reformarlas para que sean efectivas fuera lo molón). Y, por supuesto, terminar de domeñar una Justicia ya completamente infiltrada por el populismo. Sin la complicidad de los jueces no hay dictadura que valga. De hecho, fue la Corte Suprema de Justicia, luego liquidada por Chávez, la que entregó Venezuela al autoritarismo cuando ratificó un proceso constituyente que se hizo sin respetar los procedimientos establecidos para ello en la norma suprema de 1961. Algo así como ratificar un inconstitucional Estatuto de Autonomía como si fuera constitucional.

La Constitución socialista de 1999 liquidó los derechos de propiedad privada y sentó las bases para una sociedad comunal, que tanto gustaría a Anna Gabriel, la de los hijos de la tribu y el populismo de la CUP. Fue el principio del fin. De lo que ya conocen. La Constitución de 1999, además, definía a Venezuela como un Estado Social y Democrático de Derecho y Justicia. Leninismo puro. Ups.

La oposición fue laminada. El centro-derecha en Venezuela no existe. Es otra particularidad española. Aquí la derecha, representada por el PP, pese a que sus líderes han abandonado la política y se han entregado a la burocracia socialdemócrata, está resistiendo. A pesar del Pacto del Tinell. Pese a la campaña mediática en contra. Pese al error de haber engordado el populismo, que Arriola creía era cosa de frikis. Ello bastaría para mandarlo al paro. Pero…  Es lo que tiene no haberse enterado de cómo ha ido cambiando la sociedad. El PP debería renovar sus ideas, volver a los principios, a la batalla política y apartar de sí la tecnocracia. Ilusionar. Bajar a la calle. Movilizar. De momento, la campaña de Rajoy, quien causa rechazo entre sus potenciales votantes debido a su gestión de estos últimos cuatro años, pero ¿qué partido puede cambiar de candidato a dos meses de las elecciones?, está siendo un acierto. El PP, guste o no, es el único partido –Ciudadanos es una broma de “no políticos” metidos en política que no se enteran de nada- que puede frenar, si se reforma y propone traer la libertad política, lo que parece inevitable.

Como la venezolana Acción Democrática en su día, el PSOE es un partido muerto

Como la venezolana Acción Democrática en su día, el PSOE es un partido muerto. Sus bases hace tiempo que han sido podemizadas. Prefieren pactar con Bildu o Podemos antes que con el PP, y ese es el drama de un PSOE que nada tiene que ver con la socialdemocracia europea. Zapatero, un sectario, con su vuelta a los años treinta liquidó el histórico partido, y Pedro Sánchez, un inútil, no ha sabido evitar el final.

En realidad, da lo mismo que haya o no adelantamiento, porque las políticas de unos y otros ya son prácticamente las mismas. Podemos le marca la agenda política al PSOE. La cuestión está en ver si finalmente España conseguirá, a medio plazo, resistir al populismo.


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