La tribuna de Juan Pina

Personas electrónicas

Como el Parlamento Europeo es una cámara estéril, eunuca, incapaz tanto de controlar al gobierno —la Comisión— como de decidir realmente sobre la legislación, se presta mucho al teatrillo ideológico que tanto entretiene a los colectivistas. Eso explica la nueva ocurrencia que, en forma de moción, se presentó hace poco más de un mes ante los representantes de la transpartitocracia pansocialdemócrata europea. La propuesta consiste en reconocer a los robots más avanzados la condición de “personas electrónicas”. Sí, “personas”. Nunca debemos subestimar el talento de los políticos para el eufemismo. Tal reconocimiento, aseguran con solemnidad los proponentes, iría debidamente acompañado de derechos y obligaciones para estos nuevos ciudadanos, que pasarían a engrosar de alguna manera la sociedad, al menos en el papeleo oficial y en los cómputos de economía-ficción de nuestros políticos.

Una moción pretende reconocer a los robots la condición de “personas electrónicas”. Nunca debemos subestimar el talento de los políticos para el eufemismo

Pese a todo, no tema el lector que esta ocurrencia esconda una especie de preocupación excesiva por el bienestar de nuestros hermanos electrónicos a expensas del nuestro propio, como pasa con algunos activistas por la causa de los animales. No, en este caso el objetivo declarado es sangrar a impuestos a esas nuevas “personas”, aunque no sea sangre lo que fluya por sus cables. Concretamente, se propone cobrarles cotizaciones a las Seguridades Sociales (en adelante, “las SS”) de los 28. Perdón, 27 y bajando. De esta forma, dicen estos lumbreras, se podrá compensar las aportaciones que dejarán de recaudarse por haber sustituido humanos por robots.

¿Sofisticada idea? Pues a mí me recuerda a lo de arrestar a la cabra de la Legión, y con idéntico humor deberíamos tomárnoslo porque… ¿cómo pagarán los robots la parte del trabajador a las SS, si no tienen sueldo? Ah, que a lo mejor se les va a poner sueldo a los robots. ¿Cumplirá ese sueldo con el Salario Mínimo Interprofesional? Ya veo nacer sindicatos de robots para evitar agravios salariales respecto al trabajador “orgánico” (usted y yo). Y los sindicatos “de clase” tratarán de abrir secciones de compañeros robots, porque serán unos liberados sindicales de lo más eficientes para hacer las cosas mientras los jefes se zampan las mariscadas. Todo esto sería divertido si la noticia fuera de El Mundo Today, pero no: es de la agencia Reuters.

“Su inteligencia, su ubicuidad y su autonomía deben llevarnos a repensar todo sobre los robots, incluyendo su imposición fiscal”, escribieron los autores de la moción, provocando dudas razonables sobre la calidad de la grifa que se vende en los pasillos de la eurocámara. De lo que no cabe duda es de la lógica perversa y liberticida que inspira la moción: supongamos por un momento que sí, que los robots son personas y merecen su reconocimiento como tales. Pues en ese caso, resulta evidente que no se les otorga esa condición por solidaridad, por empatía ni por justo reconocimiento. Qué va: se les hace personas para poder esquilmarles desde el minuto siguiente.

El mensaje catastrofista de “los robots nos quitan el empleo” es similar al que culpa a los inmigrantes

La magnífica serie de televisión sueca Äkta Människor planteaba diversos conflictos de intereses y dilemas éticos para el momento en que la inteligencia artificial de los robots alcance un nivel mucho más alto, discernimiento moral complejo y capacidades emocionales. Es un debate de bastante interés para los proponentes del transhumanismo libertario, pero el enfoque de los estatistas es simplemente el de cobrar a las empresas (humanas) una mordida aún mayor por usar robots. Preguntado sobre la dichosa moción del Parlamento Europeo, el portavoz de la patronal alemana de fabricantes de robots, Patrick Schwarzkopf, ha asegurado que este debate “es para dentro de cincuenta años, no de diez”. Afirma este señor, además, que de 2010 a 2015 ha aumentado en un 17% el número de robots en la industria de automoción alemana, pero al mismo tiempo ha crecido el personal humano en otro 13%, lo que resta credibilidad sin duda al mensaje catastrofista de “los robots nos quitan el empleo”, tan similar al que culpa de lo mismo a los inmigrantes. Simplemente, la sociedad y la tecnología evolucionan, y los que se quedan atrás son los Estados retro, vintage, paquidérmicos y parasitarios que todavía nos mantienen semiesclavos, incluidas por supuesto sus SS.

Estamos ante un delirio más de quienes ven cómo se les está derrumbando el Estado-nodriza socialdemócrata y ya no saben qué hacer para apuntalarlo

La medida propuesta es un delirio más de quienes ven cómo se les está derrumbando el castillo de naipes del Estado-nodriza socialdemócrata y ya no saben qué más hacer para apuntalarlo. Es como si se hiciera “personas” a los teléfonos móviles para cobrarles cotizaciones sociales por las no recaudadas al perderse empleos de cartero. O como si se hiciera “personas” a las apps de mensajería instantánea gratuita para cobrarles las cotizaciones no recaudables en las empresas de telefonía vocal y de SMS de pago. Mejor harían los ponentes en reconocer que sí, que las SS son cada día menos capaces de extirparle a la sociedad los ingentes recursos que su propia lógica obsoleta les lleva a consumir. Que las SS están abocadas a la quiebra, vamos. Y que se puede convertir en “personas” a los robots, a los perros lazarillos o al lucero del alba, pero el problema va a seguir ahí y la única solución es transitar de forma ordenada y sensata hacia la devolución a la sociedad civil tanto de los servicios esenciales como de la previsión del desempleo y de la vejez.


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