La tribuna de Gabriela Bustelo

El liquidador y su discípulo

Propongo un pequeño test de memoria política. ¿Qué político español dijo estas frases? Yo soy un patriota de verdad. En política no hay ideas lógicas. No pretendo ser un gran líder, prefiero ser un buen demócrata. Disuadir del consumo del alcohol y el tabaco es de izquierdas. Los discursos conservadores están faltos de amor. El cambio climático es una de las causas de la recesión. Una persona en paro está trabajando para un país. La igualdad entre sexos es más eficaz contra el terrorismo que la fuerza militar. ¿No lo adivinan? Probemos con esta segunda tanda de frases, tal vez más reconocibles: Yo no permanecí sentado ante la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica. Si hay un concepto discutido y discutible, es el de nación. La trágica acción del 11 de marzo está perfectamente definida. Nunca he negado que con ETA se habló de política.Somos la envidia de Europa. La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España, y no lo quiero con carácter coyuntural, sino definitivo. Recurriendo a un símil futbolístico, se puede decir que la economía española ha entrado en la Champions League de la economía mundial, mal que les pese a algunos. ¿Todavía no está claro? Aquí va la traca final: Every day, bonsáis. La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento. La foto es lo más importante. ¡No sabéis cómo se puede disfrutar de la democracia!

Zapatero se enfrentó al propio país que le había elegido democráticamente, poniendo en duda la legitimidad constitucional del concepto de nación

El pacifismo devastador

Supongo que habrán adivinado que se trata de José Luis Rodríguez Zapatero, quinto presidente de la democracia española y consejero privado del candidato podemita Pablo Iglesias, que le considera el mejor gobernante de nuestro país.  Tras cobrar 100.000 euros anuales del Consejo del Estado desde 2012, el expresidente Zapatero se incorporó en julio de 2015 a la ONG alemana ICD –Institute for Cultural Diplomacy, con sede en Berlín– como experto en “diplomacia cultural”. En la web de ICD le anuncian como su flamante “Presidente del Consejo Asesor”, explicando en su página de identidad corporativa que Zapatero tiene como meta vital “la paz, el diálogo y el entendimiento entre las gentes, las culturas y las civilizaciones”. Este buen rollo pacifista extrañará a todo conocedor de la historia reciente de España, donde es sabido que el beligerante Zapatero se enfrentó al propio país que le había elegido democráticamente, poniendo en duda la legitimidad constitucional del concepto de nación. Por si esta actitud antisistema inaudita en un político electo no fuera bastante, el presidente socialista se otorgó una legitimidad antidemocrática y unilateral –emanada arbitrariamente del legado del bando republicano en la guerra civil– y repudió al PP alegando que era un partido inhabilitado por su historial franquista. El Pacto de Tinell y la Ley de Memoria Histórica revalidaron este sectarismo tiránico.

El mal rollo socialista

En España el brazo destructor de Zapatero ha pulverizado prácticamente todo lo que se le ha cruzado en el camino.  En 2010, durante su segunda legislatura, su calamitosa política empezó a afectar al partido socialista, llegándose a publicar que la “Marca PSOE” estaba gravemente deteriorada por su vínculo con ZP. En enero de 2011 Juan Luis Cebrián le acusó de haber provocado la caída del poderoso Grupo Prisa fundado en 1970. Cataluña también ha sufrido el gafe Zapatero, cuyo apadrinamiento público del secesionismo sirvió de hecho para que los organismos internacionales y los líderes europeos hayan dado la espalda a la “nación catalana”, confirmando que es un ente inseparable de España. El maniqueísmo, el espíritu antidemocrático y el guerracivilismo de Zapatero forman parte del proyecto del actual PSOE, un mal rollo programático que pierde votantes en cascada. (Si el socialismo español pretende sobrevivir, deberá hacer un cursillo acelerado para aprender algo inherente a la política occidental: sin derecha no hay izquierda y sin ambas no hay democracia).

La traición al pacto democrático de la Transición y el proyecto de autarquía de la izquierda –abanderadas por Podemos– son zapaterismo puro

¿Proyecto compartido?

El eje Iglesias-Zapatero añade una nueva dimensión a la operación de derribo del PSOE protagonizada por Podemos desde su nacimiento en marzo de 2014. La traición al pacto democrático de la Transición y el proyecto de autarquía de la izquierda –abanderadas por Podemos– son zapaterismo puro. ¿Será el expresidente socialista quien ha aconsejado a Pablo Iglesias disfrazarse de socialdemócrata para poder seguir expoliando votantes al PSOE? Tratándose de este tándem, no descartemos ninguna hipótesis. La pregunta es si Podemos resistirá al gafe. Porque nada ha sobrevivido al abrazo de la muerte del gurú pacifista más destructivo de España.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba