Día de la hispanidad

El antimarketing español

Otro año más, la fiesta se ha politizado en vez de celebrarse, sin faltar el hispanista británico de turno pontificando sobre la identidad española con el paternalismo habitual.

Felipe VI, junto a la reina Letizia y las infantas, presidiendo el desfile del año pasado.
Felipe VI, junto a la reina Letizia y las infantas, presidiendo el desfile del año pasado. EFE

Estos largos meses de parálisis han sacado a la luz una particularidad de los políticos veteranos españoles, que demuestra el extraordinario poder que han tenido durante estos cuarenta años de democracia posfranquista: su conducta no es interactiva. Rajoy es el máximo exponente de este ensimismamiento antitético al de un gran funcionario público. Pero el empecinado “No es No” de Pedro Sánchez ha escenificado durante meses la autoridad omnímoda y unilateral que los políticos veteranos han ejercido sin cortapisas. Los dos líderes del mundo civilizado, Angela Merkel y Barack Obama, son tan sensibles a las reacciones de la ciudadanía que pueden cambiar de conducta casi en cuestión de minutos, dependiendo del runrún popular que haya producido su última actuación.

Los dos líderes del mundo civilizado, Angela Merkel y Barack Obama, son tan sensibles a las reacciones de la ciudadanía que pueden cambiar de conducta casi en cuestión de minutos

Esta hipersensibilidad política no es nada nuevo, más bien al contrario. Julio César entró en política en el año 65 a.C. como edil, es decir, como funcionario encargado de la distribución del grano y de los juegos públicos. Para dejar su temprana impronta en la ciudadanía, el joven patricio romano organizó una sucesión de espectáculos −cacerías de fieras, luchas de gladiadores y obras de teatro− bien organizados y celebrados en fechas relevantes. Julio César no dudó en pagar buena parte de estos festivales con dinero propio, inversión que amortizaría con creces al aportarle lo que todo gran político busca: el amor del pueblo. Cuando llegó a ser cónsul, su popularidad le sirvió como base para consolidar un poder que enfocó durante toda su carrera de modo interactivo: siempre atento a la opinión pública. Con los años y en especial tras la derrota de su rival Pompeyo, los espectáculos auspiciados por Julio César aumentaron en efectismo, con celebraciones en todos los barrios de Roma.

Fiesta Nacional vs. Drama Nacional

En el Occidente actual destacan dos grandes fiestas nacionales, el 14 de julio francés y el 4 de julio estadounidense, que involucran a centenares de miles de ciudadanos en una conmemoración nacional con un marcado carácter popular: fuegos artificiales, desfiles con orquestas municipales, carnavales, ferias campestres, conciertos y competiciones deportivas. En Francia y en Estados Unidos pocos participan en sus respectivas festividades nacionales pensando en la Toma de la Bastilla de 1789 y en la Declaración de la Independencia de 1776. (Reino Unido no tiene Fiesta Nacional propiamente dicha, pero San Jorge y el cumpleaños de la Reina son dos días equivalentes.) ¿Y qué sucede en España, democracia novata pese a ser una de las naciones más antiguas de Europa? La primera vez que se celebró el 12 de octubre como Día de la Hispanidad fue en 1935, aunque legalmente la fiesta no fue regulada hasta 1958, bajo Franco. Según el BOE es “la efeméride histórica en que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”. El 12 de octubre de 1492 la expedición española de Cristóbal Colón arribó a la isla Guanahani, en el archipiélago de las Bahamas, conectando por vez primera el continente europeo y el americano. Fue Ramiro de Maeztu quien propuso celebrar la Fiesta Nacional de España en esta histórica fecha: “El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad”. ¿Y cómo hemos pasado los españoles el 12-O este año 2016 de limbo político? Discutiendo, cómo no.

Si los ingleses hubieran descubierto América, nos hubieran vendido la hazaña desde el siglo XV como el gran hito de la historia occidental

Otro año más, la fiesta se ha politizado en vez de celebrarse, sin faltar el hispanista británico de turno pontificando sobre la identidad española con el paternalismo habitual. ¿Imaginan a un historiador español explicando a los británicos el Día de San Jorge? Entre broncas e insultos, nadie ha dicho que el 12 de octubre de 1492 fue nada menos que el comienzo de la Edad Moderna y el inicio de la globalización. Sí, de la mundialización que han culminado a finales del siglo XX Bill Gates y Steve Jobs con el ordenador personal y el iPhone. Si los ingleses hubieran descubierto América, nos hubieran vendido la hazaña desde el siglo XV como el gran hito de la historia occidental. No en vano son expertos en marketing histórico, propio y ajeno. Por eso España tiene pensionado a un tropel de hispanistas ingleses: Henry Kamen, Paul Preston, Hugh Thomas, Ian Gibson, entre otros. Pero cautivos de nuestro tortuoso antimarketing, los españoles seguimos sufriendo amargamente el día de la Fiesta Nacional, en vez de salir a ver los fuegos artificiales y a comer palomitas pensando que el país propio es un gran lugar, como hacen los ciudadanos de los países del resto del mundo civilizado.


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