OPINIÓN

Merkel, May, Clinton y… ¿Sáenz de Santamaría?

Si hay una española que pueda compararse con Angela Merkel, Theresa May o Hillary Clinton en cuanto a capacidad de liderazgo político, es Soraya Sáenz de Santamaría.

Mariano Rajoy y  Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso.
Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso. EFE

El 20 de julio Angela Merkel y Theresa May se reunieron por primera vez, tras alzarse la conservadora británica como Primera Ministra del Reino Unido, a rebufo del Brexit. Pocos días después un runrún mediático bautizaba prematuramente el 2017 como el “Año de las Mujeres”, dando por hecha la victoria de Hillary Clinton el 8 de noviembre en las elecciones generales de Estados Unidos. En caso de llegar a producirse este triunvirato femenino, los tres países más poderosos de Occidente estarían gobernados por mujeres, circunstancia sin precedentes. Pero este encumbramiento del poder rosa no se reduce a las grandes potencias. Países tan dispares como Austria, Noruega, Polonia, Suiza, Brasil, Chile, Lituania, Croacia, Myanmar, Taiwán, Corea del Sur, Bangladesh, Liberia y Namibia tienen mujeres al frente o las han tenido recientemente (Dilma Rouseff en Brasil). En el caso de Suiza, Doris Leuthard, la actual vicepresidenta del Consejo Federal, ascenderá a presidenta del mismo en 2017. La Canciller Federal del Consejo fue Corina Casanova hasta diciembre de 2015.

En Francia la mujer con más poder político es Marine Le Pen, cabeza del ultraderechista Frente Nacional y quinta líder más popular del país, sin desdeñar que Christine Largarde lleva desde 2011 al frente del FM

En Francia la mujer con más poder político es Marine Le Pen, cabeza del ultraderechista Frente Nacional y quinta líder más popular del país, sin desdeñar que Christine Largarde lleva desde 2011 al frente del FMI; en Italia, la izquierdista Emma Bonino atraviesa un periodo de barbecho tras salir de Exteriores en 2014 y la ecologista Laura Boldrini es presidenta de la Cámara de Diputados. En esta España que conserva su puesto como cuarta economía de la Eurozona, quinta economía de la UE y decimotercera del mundo en términos de PIB, ¿qué compatriotas podrían aspirar a entrar en el sanedrín femenino de la política occidental?

El poder rosa español

Un paseo por la izquierda española en busca de lideresas es poco alentador. Si las homólogas de Hillary Clinton son Susana Díaz, Carmen Chacón o Rita Maestre, imaginarlas en una cumbre debatiendo sobre política internacional requiere un esfuerzo mental agotador. Tienen lo que hay que tener Rosa Díez, Inés Arrimadas y Marta Rivera de la Cruz, cuyos partidos no están consolidados. Mal que pese, Esperanza Aguirre fue la política con más posibilidades de llegar a ser la Thatcher española. Apuntaló un período de bonanza madrileña con una fiscalidad razonable, una administración competente y la dinámica necesaria para potenciar nuevos proyectos empresariales. La carrera política de Aguirre la truncó ella sola, cuando eligió como colaborador a Francisco Granados, poniendo en entredicho una coherencia personal consolidada durante años. Al analizar su trayectoria política reciente, los enigmas se amontonan. Si es tan íntegra como asegura, ¿por qué eligió a un corrupto manifiesto? Si no apoya la socialdemocracia que adjudica a Rajoy, ¿por qué sigue en el PP? Si aborrece a la actual cúpula directiva de su partido, ¿cómo pretendía lograr sus objetivos? Pero una pregunta planea sobre las demás como un mosquito tigre. Si Esperanza Aguirre nunca tuvo recelos mientras trabajaba con un manguta de la talla de Francisco Granados, ¿está capacitada para ejercer la política? La respuesta parece evidente.

En el Partido Popular hay una mujer que a sus 45 años tiene una carrera política sin parangón en el olimpo del poder rosa nacional: Soraya Sáenz de Santamaría

Cristina Cifuentes, conservadora certificada desde los tiempos de Alianza Popular, ha recogido de Aguirre el testigo del verso suelto (que quizá recaiga en Andrea Levy, cual Phoebe en Eva al desnudo). Cifuentes tiene la intuición de la transversalidad política, pero en el pecado lleva la penitencia: si el PP no la apoya de manera unánime, difícilmente puede llegar a grandes cotas de poder.

La mujer más poderosa de España

En el Partido Popular hay una mujer que a sus 45 años tiene una carrera política sin parangón en el olimpo del poder rosa nacional: Soraya Sáenz de Santamaría. Esta abogada del estado vallisoletana acaba de ver reconfirmado su protagonismo en el gabinete recién anunciado de Mariano Rajoy: vicepresidenta del gobierno, ministra de Presidencia, responsable del CNI y, por si fuera poco, ministra de Administraciones Territoriales (es decir, encargada del conflicto catalán). No sabemos si Sáenz de Santamaría creerá en un estilo femenino de hacer alta política, como se adjudica a Catalina la Grande e Isabel I de Inglaterra. En diciembre de 2015 la vicepresidenta, que no se considera feminista, criticaba el macarrismo político de Pedro Sánchez. Si hay una española que pueda compararse con Angela Merkel, Theresa May o Hillary Clinton en cuanto a capacidad de liderazgo político, es Soraya Sáenz de Santamaría. “Al presidente le gusta trabajar con mujeres”, explica. Pues va a ser eso.


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