La tribuna de Carlos Gorostiza

Y esos militantes ¿quiénes son?

Los militantes, una figura que teníamos algo orillada y sobre la que nadie había reflexionado demasiado se han convertido en el nuevo factor de incertidumbre que se añade a los muchos otros que adornan la política española.

Los expresidentes del Gobierno Felipe González,iz., y José Luis Rodríguez Zapatero.
Los expresidentes del Gobierno Felipe González,iz., y José Luis Rodríguez Zapatero. EFE

¿Cómo son?, ¿qué piensan?, ¿qué van a votar? son preguntas que surgen como cerezas enlazadas ahora que sabemos que una buena parte de las grandes decisiones que van a afectar a nuestro país en el futuro próximo están ya en manos de ese grupo de personas, más o menos desconocido, pero desde luego muy reducido, que ha adquirido de pronto una enorme relevancia pública. 

Los militantes, una figura que teníamos algo orillada y sobre la que nadie había reflexionado demasiado se han convertido en el nuevo factor de incertidumbre que se añade a los muchos otros que adornan la política española. 

Como esto del compromiso (político y no político) siempre se ha percibido en España como una rareza, la consideración acerca de los militantes de partido oscilaba entre un cierto tufo sectario y la sospecha sobre sus verdaderos objetivos al hacerse con un carnet. Visto así era normal que no despertasen mucho interés, si acaso para mirarlos por encima del hombro.

Los demógrafos nos advierten de que ellos pueden localizar simpatizantes, votantes y algún militante, pero no pueden decirnos lo que éstos últimos, que son los únicos que cuentan, van a votar

Pero hete aquí que ahora nos interesa mucho saber de verdad quiénes y cómo son. Y es que, además, las encuestas nos ayudan poco ya que los demógrafos nos advierten de que ellos pueden localizar simpatizantes, votantes y algún militante, pero no pueden decirnos lo que éstos últimos, que son los únicos que cuentan, van a votar. De modo que tenemos que conformarnos con saber la decisión que más gustaría, o la que menos, a los simpatizantes y votantes de un partido, pero no podemos saber lo que van a hacer de verdad los que imaginamos correosos y muy particulares afiliados de cada partido.

Por si fuera poco, el concepto de militante es bastante difuso, porque cada partido tiene sus propios sistemas de afiliación y control. El PP, con prácticamente el mayor número de militantes de todos los partidos de Europa (860.000), no parece muy estricto en su mantenimiento del censo y por eso se conforma con que en las primarias internas que está celebrando estos días voten en torno al 10% de su censo de incondicionales. El PSOE, algo más minucioso, también tiene algún problema para saber los militantes catalanes que están dispuestos a participar en sus primarias y ha abierto un proceso de “reinscripción” para los afiliados del PSC, porque en Ferraz tampoco sabían quiénes eran. En la última consulta participaron el 51,7% de sus 180.000 afiliados, metiendo una papeleta de papel en las urnas. No hizo falta urna para los inscritos de Podemos que, más puestos al día en lo tecnológico, pudieron expresar su opinión on line mediante un particular sistema de puntos llamado “Desborda” en el que participó el 34% del censo total y el 55% del censo “activo”. Se ve que tienen dos. 

No sabemos muy bien quiénes son estos hombres y mujeres en cuyas manos van a estar tan grandes decisiones

En fin, que, como ven, no sabemos muy bien quiénes son estos hombres y mujeres en cuyas manos van a estar tan grandes decisiones, pero sí podemos intuir que los debe haber de muchos tipos: 

  • El disciplinado, que hace lo que le dice su líder local.
  • El cibernético, que hace mucho ruido en las redes pero participa poco.
  • El que lo es por tradición familiar.
  • El voluntarioso, siempre tan dispuesto.
  • El que está ahí a ver lo que se pesca.
  • El que no sabe que lo es, porque echó una firma un día en un mitin y no se ha vuelto a acordar.
  • El que sigue en el censo, aunque ya falleció, pero que no le borran para no perder poder interno.
  • El que lo pregona y contesta a todas las encuestas con entusiasmo.
  • El que lo oculta y no contesta a ninguna.
  • El entusiasta que está siempre seguro de la inminente victoria.
  • El desengañado que hace tempo que no va por ahí (donde sea)

El lector o lectora, puede añadir cuantas versiones quiera, y acertará, porque de todo tienen que haber en nuestros partidos.

Recuerdo a José Luís Perales cantando ¿Y cómo es él? Pues nosotros andamos parecido. Lo que es seguro es que estamos tratando con un cuerpo social decisorio, ahora más que nunca, sobre el que lo que tenemos son muchas leyendas y prejuicios y, sin embargo, muy pocas certezas. Iremos viendo, pero, desde luego la política podrá no ser un espacio modélico pero a imprevisible y entretenido no hay quien le gane.


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