OPINIÓN

No tapemos el 'procés' con unas elecciones

Mientras mantengamos este sistema, sin realizar la necesaria reflexión para modificarlo a raíz de los graves acontecimientos del procés, es imposible, como dijo Hayek, pedir a los políticos que lo hagan de otro modo porque sólo pueden lograr el poder si se comprometen a asegurar beneficios especiales.

No tapemos el 'procés' con unas elecciones.
No tapemos el 'procés' con unas elecciones. EFE

Desde la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la subsiguiente convocatoria de elecciones, la tensión y la falta de aliento mediático y político ha dado paso al ordinario rito de todo proceso electoral: declamaciones, promesas, compra de votos, y demás mercadeo político. Ya estamos en las encuestas, los pactos, los gestos... El lamentable tie-break o muerte súbita del partido entre el gobierno catalán y central, al que nos obligaron a asistir, y que auguraba la hecatombe... pasó.

Y mientras encajamos las promesas de los candidatos y políticos nacionales, nos asaltan algunos titulares provenientes de las instrucciones judiciales en curso, casi como curiosidades y anécdotas de aquello que fue: "El Govern preparaba un ejército para la independencia"; "El Govern pretendía crear una Agencia Catalana para la cual se apropiaría de parte de los datos fiscales de la AEAT"; "El Govern pretendía usar a la población como agente político".

Lo que brilla tristemente por su ausencia es el análisis de la responsabilidad, no sólo de los políticos dirigentes del 'procés' sino de aquellos que los respaldaron

En mi opinión, jamás resaltaremos y destacaremos lo suficiente todo lo que estos titulares y lo que hace una semana podría haber supuesto. De hecho, creo que estos es una noticia a comentar y desarrollar. De momento, toda la atención mediática está centrada en cuán visible será la politización del Supremo y su actuación quedará en evidencia por comparación con la instrucción de la jueza Lamela. Sin embargo, lo que brilla tristemente por su ausencia es el análisis de la responsabilidad, no sólo de los políticos dirigentes del 'procés' sino de aquellos que los respaldaron.

Creo que las organizaciones estatales deberían evolucionar y también las naciones, pero eso no quita lo que casi ocurre hace una semanas. Algunos partidarios de la secesión desde las posiciones liberales o no liberales, arguyeron que rechazar la secesión porque contravenía la legalidad no era de recibo puesto que las leyes pueden ser buenas o malas. Toda la razón. Sin embargo, lo que estuvimos a un paso de presenciar no fue la sustitución de leyes, sino la alternancia en el poder gubernamental por vías no democráticas. Precisamente, si algo tiene de bueno la democracia (que puede desembocar en la peor de las dictaduras) es el procedimiento pacífico mediante el cual las personas que más ansían el poder y que no lo detentan pueden ocuparlo sin liarse a tiros y sin derramamientos de sangre. Algo que nos parecerá casi del pleistoceno, pero no, señores: aquí y ahora lo tuvimos cerca, y unas pocas semanas no justifica que lo olvidemos y que no nos sobrecoja (y que eso se palpe en las conversaciones, artículos, etc.).

¿Las víctimas de un conflicto armado estaban dentro de los votantes de los dirigentes que pretendían la secesión no negociada?

Por eso, creo que iniciar un proceso de reflexión sobre cómo fue posible que millones de personas votaran a otras personas que iniciaban un procedimiento secesionista de cuyos planes no tenían constancia. Algo muy grave ocurre en el sistema si éste permite que se erija en el poder un grupo de personas sin saber qué es lo que iban a hacer en cuestión tan delicada. ¿Acaso los más jóvenes independentistas, que claman por la libertad, serían más libres cuando hubieran sido obligados a hacer un servicio militar obligatorio para el ejército catalán? Aunque recuerde como una imagen más del pasado haberme librado por los pelos de tal secuestro no quita lo siga rechazando. ¿Las víctimas de un conflicto armado estaban dentro de los votantes de los dirigentes que pretendían la secesión no negociada?

¿Los cambios constitucionales que algunos proponen contemplarán esta reflexión? ¿Contemplarán aquella otra cuyos hechos que la motivan estamos a punto de presenciar? Es decir: habrá partidos políticos que no sabemos si siguen con la misma idea del 'procés' (entre otras cosas porque no se puede saber a ciencia cierta, otra cosa es la intuición más o menos certera que tengamos) y habrá millones de personas que estarán dispuestas a votar otra vez a estos mismos partidos que pueden hacernos desembocar en aquella estrambótica sucesión de actos políticos que nos acercaban cada vez más al conflicto civil. Volveremos a ver a millones de personas que votaban como si estuvieran comprando las entradas a una película o accediendo a una atracción de realidad "virtual", sin palpar el peligro real al que se aproximaban y sin ser conscientes de más adrenalina que la emergida cuando se juntaba la masa en las manifestaciones diarias a las que se les convocaba. ¿Se está haciendo alguna reflexión para tratar de evitar esto? Nunca nos quedaremos cortos de recordar aquello a lo que pudimos (o podemos) llegar.

¿Cómo va a permitirse la recaudación propia, regional si puede ser utilizado para el conflicto armado?

En realidad, las propuestas y reflexiones giran en torno al cupo vasco, la agencia tributaria catalana propia, etc. Un diseño descentralizado que sería positivo, si es diseñado técnicamente y permite la responsabilidad fiscal de unidades organizativas cada vez más descentralizadas. Pero es difícil que ocurra, entre otras cosas porque ¿cómo va a permitirse la recaudación propia, regional si puede ser utilizado para el conflicto armado? No es una cuestión técnica o económica, es una cuestión política. Y es una verdadera lástima porque acercar la administración a los ciudadanos no sólo es una cuestión de eficiencia, también de reequilibrar el poder entre ambos. Y es doble lástima porque de producirse tal descentralización se quedará a nivel autonómico y no en las Diputaciones o Ayuntamientos. Otras reformas que no veremos, mientras tenemos un sistema institucional disfuncional que no arreglaremos en la futurible reforma constitucional.

La democracia es una convención que puede servir para evitar daños, como diría Hayek en "Derecho, legislación y libertad". Se trataría de proteger los derechos de las personas (los valores negativos). Pero también puede servir para crear derechos positivos, es decir, que los políticos creen derechos por sus caprichos, para conseguir el poder, para comprar votos o para los grupos de presión. Los ejemplos más bonitos: derecho a la educación, a la sanidad, a la viviendia, etc. Servicios a los que se podría acceder libremente sin que dependamos de estos mismos políticos, y que sin embargo existen y son utilizados para la manipulación o la demagogia.

Y es que mientras mantengamos este sistema, sin realizar la necesaria reflexión para modificarlo a raíz de los graves acontecimientos del procés, es imposible, como dijo Hayek, pedir a los políticos que lo hagan de otro modo porque sólo pueden lograr el poder si se comprometen a asegurar beneficios especiales a los múltiples grupos de presión, élites o plebe extractiva (independentistas y no independistas). Que la vorágine de las elecciones no nos haga caer en lo de siempre y que lo que ha vivido nuestra generación, y que no es otra cosa que un hecho de máxima relevancia, no se olvide y no se solucione con unas elecciones.


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