OPINIÓN

Mosquitos, cruzadas y el atraso secular de Andalucía

Para sacar a Andalucía de su atraso secular y a España para acercarla a Europa, siempre les digo que hay que cambiar las instituciones e incluso, en ciertos aspectos, nuestra cultura. ¿Cómo se consigue?

Mosquitos, cruzadas y el atraso secular de Andalucía.
Mosquitos, cruzadas y el atraso secular de Andalucía. GTRES

¿Por qué crecen las economías? ¿Qué diferencias existen entre países ricos y pobres o entre regiones como el País Vasco o Andalucía? ¿Por qué muchas de estas diferencias permanecen en el tiempo? Estas y otras muchas preguntas les hago a mis alumnos cuando intentamos comprender por qué España sigue a unos 25 puntos porcentuales de la media en renta per cápita de los países más avanzados de Europa. Dedicamos unas dos semanas a discutirlo y al final, como conclusión, les digo que poco sabemos. Es evidente que, a los alumnos, acostumbrados a la falsa certeza de la que habitualmente hacemos gala los profesores, este tipo de conclusiones les descoloca. Pero es así. A modo de conclusión les digo que hay factores, que aunque identificados, son difícilmente medibles, y estos, para nuestra desgracia como investigadores, son muy relevantes. Les pongo el ejemplo de las instituciones sociales, legales y políticas así como de la cultura. Sin embargo, a pesar de dicha dificultad, no son pocos los ejemplos de trabajos que han tratado de cuantificar su importancia en el bienestar de las naciones, estados o, por ejemplo en el caso de España, las regiones.. Les cuento dos.

Cuando Acemoglu y Robinson publicaron su famoso libro sobre por qué fallan las naciones, muchos repararon de repente en el papel que las instituciones jugaban en la explicación de las diferencias económicas existentes entre ellas. Sin embargo, dicho papel se conocía desde un tiempo antes, en particular gracias a los trabajos de Douglas C. North. Por ejemplo, cuando estudiaba el doctorado, ya leía un trabajo de los mismos Acemoglu y Johnson junto con James Robinson que trataba de dilucidar la relevancia de las mismas. Recuerdo este trabajo con mucho cariño, ya que además de interesante fue para mí muy sugerente, de tal modo que cada año le dedico una clase en exclusiva.

Potencias como España, Francia y Gran Bretaña conquistaron y se establecieron en gran parte de los territorios de los continentes americano, africano y asiático

El trabajo es una delicia. Básicamente explica el desarrollo de los países apoyándose en la época de la colonización y, como he adelantado en el título, en los mosquitos. Su tesis se basa en lo siguiente: entre el siglo XVI y XX, el colonialismo europeo inoculó sus “valores” e instituciones en gran parte del globo. Potencias como España, Francia y Gran Bretaña conquistaron y se establecieron en gran parte de los territorios de los continentes americano, africano y asiático.

Este proceso de conquista llevó a trasladar, como he dicho, las instituciones europeas a estos lugares. Sin embargo, si asumimos de partida que los valores europeos transmitidos en origen eran los mismos, y además consideramos que estos valores e instituciones son los más adecuados para permitir el desarrollo económico, la pregunta que se hacían los autores era porqué en unos sitios las colonias reprodujeron, e incluso mejoraron, los registros de bienestar de las metrópolis y en otros casos, por el contrario, no lo hicieron.

Para empezar, los autores distinguen, entre otras muchas cuestiones, por metrópolis. Así, las instituciones españolas y francesas no fueron tan positivas como las anglosajonas y su calvinismo exportado. Sin embargo, dentro del mundo anglosajón también existen grandes diferencias. Esta heterogeneidad es de lo que se valen estos autores para intentar comprender si realmente las instituciones y la cultura son importantes. Y para ello toman como experimento un mosquito, el que transmite la malaria. Su argumento es que allí donde la esperanza de vida de los colonizadores era mucho menor por la incidencia de enfermedades transmitidas por estos insectos, las instituciones europeas se transmitieron con mayor debilidad. Simplemente nos convertíamos en potencias extractivas. El legado fue menor, y por ello los efectos positivos menores.

La Batalla de las Navas de Tolosa puede explicar en gran parte el menor desarrollo andaluz

En España un trabajo de dos buenos amigos y compañeros, Diego Romero y Daniel Oto, lleva a cabo un análisis similar, aunque con estrategia diferente. Lo que hacen es poner datos y cifras a una hipótesis largamente defendida por historiadores económicos en España y Andalucía.

En 1993 tuve la ocasión de tener como profesor de Historia Económica de España a Miguel Antonio Bernal, para mí el mejor sin duda de mis profesores durante la carrera. Era (y es) un profesor hierático, de sentarse a leer sus apuntes, que inicia la exposición con tono bajo pero que va “in crescendo” a medida que va alcanzando el final de su desarrollo. En una de esas clases que nunca olvidaré (hace casi 25 años de ella y aún la recuerdo) nos explicaba cómo la Batalla de las Navas de Tolosa puede explicar en gran parte el menor desarrollo andaluz.

Nos contaba este querido profesor que la Reconquista Española no solo fue un proceso militar, sino también y quizás más importante, un evento demográfico. La presión demográfica empujaba las fronteras al sur de los reinos cristianos del norte. Poco a poco, mientras estas fronteras se asomaban al sur peninsular, las tierras se iban repoblando por “excedentes” del norte. Cuanto más lenta era esta reconquista de tierras meridionales, más igualitario era el reparto de las mismas.

Andalucía se convirtió en territorio de latifundios, lo que condicionó en el futuro tanto su economía como su estructura social y de valores

Sin embargo, todo es diferente en el último gran impuso de reconquista, a principios del siglo XIII. El miedo a la nueva invasión norteafricana de los territorios musulmanes peninsulares, y el espíritu de cruzada, llevaron a los reinos cristianos a unir fuerzas en torno a los accesos naturales de lo que hoy es Andalucía. La batalla de las Navas dejó abierto a los cristianos todo el Valle del Guadalquivir además del resto del sur peninsular. En poco más de 40 años más de la mitad de Andalucía, el sur de Portugal y gran parte de lo que hoy es el levante español pasó a manos de los reyes cristianos. Mucho terreno que repoblar con pocos excedentes humanos. Solución, repartir en pocas manos todo ese vasto territorio. Andalucía se convirtió en territorio de latifundios, lo que condicionó en el futuro tanto su economía como su estructura social y de valores.

Tanto North como Acemoglu, Johnson, Robinson, Bernal, Romero y Oto señalan lo permanente de las instituciones y valores, su condicionamiento a largo plazo de las economías sobre las que se sustentan o sirven de base y lo difícil de modificarlos. Por eso cuando les cuento a mis alumnos qué podemos hacer para sacar a Andalucía de su atraso secular y a España para acercarla a Europa, siempre les digo que hay que cambiar las instituciones e incluso, en ciertos aspectos, nuestra cultura. ¿Cómo se consigue? Ojalá lo supiera, pero déjenme apostar por algo: la educación.


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