El Vaticano perdió 48 millones de euros en ingresos en 2020 por la pandemia y prevé un déficit de 49,7 millones en 2021. Concretamente, contempla unos gastos de 310.1 millones de euros para el presente ejercicio frente a unos ingresos estimados de 260.4 millones de euros, según ha informado la Santa Sede, que apunta que el Papa dio este jueves el visto bueno a los presupuestos para este año.

El año pasado, los ingresos operativos disminuyeron un 21 por ciento (48 millones de euros) en 2020 en comparación con 2019, impulsados por una reducción de las actividades comerciales, de servicios e inmobiliarias, como donaciones y contribuciones. El presupuesto para 2021 también refleja una contención de gastos del 14% (24 millones de euros), excluidos los gastos de personal.

"Por primera vez, con el objetivo de brindar más visibilidad y transparencia a las transacciones económicas de la Santa Sede, como solicitó repetidamente el Santo Padre, el presupuesto 2021 consolida el fondo del Óbolo de San Pedro -que recoge los donativos para las obras de caridad del Papa-. Con ingresos de 47,3 millones de euros y subvenciones de 17 millones de euros, la Santa Sede espera un saldo neto de 30,3 millones de euros de esos conceptos", añade. Sin contar con este fondo, el déficit alcanzaría los 80 millones.

La mayor parte de los recursos económicos de 2021, un 68 por ciento, se destinará a apoyar las actividades apostólicas, mientras que el 17% irá a gestión del patrimonio y otros bienes y un 15%, a administración y servicios, siempre y cuando las donaciones se mantengan como lo esperado. El objetivo prioritario, según señala, es mantener los puestos de trabajo.