El atentado de Ankara, perpetrado este sábado contra una manifestación sindical por la paz, ha dejado al menos 97 personas murieron —según el último balance oficial, de la oficina del primer ministro— y 246 resultaron heridas, de las cuales 48 están en cuidados intensivos. Las cifras elevan el balance inicial adelantado por el ministro de Salud turco, Mehmet Müezzinoglu, en una rueda de prensa transmitida en directo por la cadena de noticias NTV.

Se trata del peor atentado de la historia moderna del país y se produce a menos de un mes de las elecciones generales. Aunque todo parece indicar que es obra de dos terroristas suicidas, la investigación sigue su curso, mientras comienzan ya los homenajes a las víctimas. Sin embargo, la tensión que vive Turquía ha provocado que incluso en estos homenajes, la policía haya cargado este domingo con gases lacrimógenos y golpes de porra contra una muchedumbre que afluía a la plaza de Ankara donde se produjo el atentado.

Dos explosiones casi simultáneas, a todas luces causadas por terroristas suicidas, convirtieron este sábado una marcha por la paz en Turquía en un escenario de guerra en el centro de Ankara. Según relató el corresponsal de Efe en Ankara, que estaba muy cerca de donde se produjeron las explosiones, miles de personas se estaban congregando ante la estación de trenes de la capital turca, el lugar habitual para iniciar manifestaciones en esta ciudad. Las bombas fueron detonadas junto a la principal estación de tren de Ankara poco antes del inicio programado de la manifestación, por lo que la mayoría de víctimas eran personas que se habían desplazado en tren hasta la capital para participar en la marcha.

La mayoría de víctimas eran personas que se habían desplazado en tren hasta la capital para participar en la marcha

En medio de cánticos, bailes y bromas en una soleada mañana de sábado dos potentes explosiones sucesivas desataron el pánico entre los congregados, incluidos numerosos periodistas. Las detonaciones fueron tan fuertes que hicieron estallar las gruesas ventanas del edificio ferroviario y, en segundos, cientos de personas, entre ellos este corresponsal, quedaban salpicadas por una lluvia de restos de cuerpos humanos. De las dos bombas, una fue detonada en medio de un grupo de ciudadanos sin identificación política, y la otra, cercana a un punto donde ondeaban banderas y pancartas del HDP, el partido de la izquierda kurda, y de varias agrupaciones marxistas. Nadie se ha reivindicado hasta ahora la autoría del atentado, el más sangriento sucedido este año en el país eurasiático.

Ataques del PKK

El presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, condenó el atentado y lo calificó como un "abominable ataque contra la unidad y convivencia", pero agregó que "no se distingue en nada de los actos de terror contra ciudadanos inocentes, funcionarios, policías y soldados", en referencia a los ataques del ilegal Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). "Estamos en contra de todo tipo de terror y de organización terrorista; debemos estar en contra todos unidos", declaró el presidente turco.

En cambio, el partido de la izquierda prokurda HDP ha subrayado la similitud de este atentado con la bomba colocada en un mitin de este partido en Diyarbakir, dos días antes de las elecciones del 7 de junio, y con la masacre de Suruç el 20 de julio. En este atentado, un joven yihadista turco probablemente entrenado por el Estado Islámico (EI), se inmoló en una asamblea de activistas de la izquierda prokurda, provocando la muerte de 34 personas. Después de este atentado, el PKK rompió su alto el fuego que mantenía desde hacía más de dos años.

Pero este sábado, la cúpula del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda, ha anunciado que respetará un alto el fuego unilateral hasta la fecha de las elecciones en Turquía, el próximo 1 de noviembre. El comunicado, difundido por la agencia kurda Firat, señala que sus militantes "suspenderán las acciones previstas" y "evitarán todo movimiento, salvo en defensa propia".

Condenas internacionales

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, condenó hoy el atentado terrorista contra una manifestación por la paz y reiteró la unidad de los aliados de la Alianza Atlántica frente al terrorismo. No puede haber ninguna justificación para un atentado tan horrendo contra personas que marchan por la paz", agregó el máximo responsable de la OTAN. "Todos los aliados de la OTAN permanecen unidos en la lucha contra el flagelo del terrorismo", ha dicho.

"Mi firme condena por el vil atentado en Ankara. El pueblo turco cuenta con el afecto y solidaridad de España", afirma Rajoy

"Mi firme condena por el vil atentado en Ankara. El pueblo turco cuenta con el afecto y solidaridad de España. Juntos contra el terror", afirma Rajoy a través de un tuit que sigue al comunicado de condena del Gobierno en el que también espera que los autores del atentado sean llevados ante la justicia a la mayor brevedad.

"Los turcos y todas las fuerzas políticas deben permanecer unidos contra los terroristas y contra todos aquellos que intentan desestabilizar al país, que enfrenta muchas amenazas", señalaron la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el comisario europeo de Política de Vecindad y Negociaciones de Ampliación, Johannes Hahn, en una declaración conjunta.

Por su parte, Rusia condenó enérgicamente el atentado e hizo un llamamiento a dejar de lado los intereses coyunturales para aunar esfuerzos en la lucha contra el terrorismo. "La tragedia de Ankara ha vuelto a confirmar la prioridad superior de la lucha contra el terrorismo y sus numerosas estructuras en la región, y la necesidad de unir los esfuerzos de todos los socios, tanto de la región como de fuera de ella", recalcó la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajárova.

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