El centrista laico Yair Lapid, encargado de formar Gobierno en Israel y que lidera el "bloque del cambio", ha instado este lunes a crear un nuevo Ejecutivo unitario cuanto antes que desbanque del poder al primer ministro, Benjamín Netanyahu, mientras sigue los contactos con el ultranacionalista religioso Naftali Benet y otros partidos.

"Podemos terminar esto la semana que viene. En una semana, el Estado de Israel puede estar en una nueva era con un primer ministro diferente", ha asegurado Lapid en una rueda de prensa previa a la reunión de los diputados de su partido, Yesh Atid, en el Parlamento.

De confirmar oficialmente que puede formar coalición -un plazo que expira para Lapid este miércoles-, el margen para instituir el nuevo Ejecutivo sería de siete días.

El líder centrista ha apelado de nuevo a formar "un Ejecutivo de unidad" entre "derecha, izquierda y centro" que "se haga cargo de todos los ciudadanos de Israel" y acabe con la era de "división" e "incitación" que, según él, Netanyahu ha generado en el país tras doce años seguidos en el cargo de primer ministro.

Se ha tratado de la primera comparecencia pública de Lapid después de que Benet, actor clave para decantar la balanza que encabeza la formación ultranacionalista religiosa Yamina, anunciara anoche su decisión de intentar crear una coalición gubernamental con el centrista, que encabeza una amplia amalgama de organizaciones con gran diversidad ideológica cuyo único elemento en común es su oposición a Netanyahu.

Lapid condenó también la reacción del domingo del primer ministro, que dio "un discurso peligroso y desquiciado", propio "de alguien que ya no tiene límites", en una intervención posterior al anuncio de Benet, al que acusó de traicionar los votantes y valores de derecha.

Reunión hasta la madrugada

Tras retomar conversaciones en una reunión que duró hasta la madrugada, los equipos negociadores de Lapid y Benet reanudaron esta mañana sus contactos para consensuar un pacto final. Según medios, estarían negociando una coalición con rotación en la jefatura de Gobierno: Benet ocuparía el cargo de primer ministro por los dos primeros años y Lapid le remplazaría los dos siguientes.

A su vez, Yesh Atid sigue negociando con otros partidos del bloque anti-Netanyahu con los que aún no cerró un pacto final de coalición, como el derechista Nueva Esperanza de Guideón Saar o el centrista Azul y Blanco de Beny Gantz, aunque éstos se han mostrado en el pasado más predispuestos a pactar para echar del poder al actual primer ministro, imputado en varios casos de corrupción.

En su comparecencia de este lunes, Lapid reconocía que "todavía hay muchos obstáculos en el camino" para acordar Gobierno, pero expresó su esperanza de que se puedan resolver y "superarlos juntos".

Salvado el escollo de Benet, quien hasta anoche no había sido tan tajante en su intención de integrar la coalición anti-Netanyahu, el líder de la oposición -que logró 17 escaños con Yesh Atid- se acerca a la mayoría mínima de 61 escaños en un Parlamento de 120, pero aún no alcanzó esta cifra.

Esto dependerá de si los siete diputados de Yamina apoyan un Gobierno anti-Netanyahu -al menos uno de ellos se opone- y de si el bloque opositor recaba también el respaldo externo de la Lista Unida (seis diputados) o del islamista Raam (cuatro), dos formaciones que representan a la población árabe de origen palestino de Israel.