Nadie es capaz de vaticinar lo que ocurrirá cuando el Reino Unido consume su salida definitiva de la Unión Europea. Hasta ahora, la única certeza es que la primera ministra británica comunicará al Parlamento este miércoles que ha activado el artículo 50 del Tratado de Lisboa por el que se da inicio al proceso de desconexión del club comunitario. A partir de entonces, se abre un período de dos años de negociaciones entre la Comisión Europea y las instituciones británicas para cerrar las condiciones en las que se producirá el brexit .

La cuestión a dirimir es la ‘dureza’ con la que se llevará a cabo divorcio. De ello dependen las consecuencias económicas para Reino Unido y la Unión Europea y los daños que ambos bloques pueden infligirse mutuamente. En un extremo se sitúan los partidarios de un brexit duro, que abogan por romper con el mercado único y la libre circulación de trabajadores. En el otro extremo están los que proponen un brexit blando; una fórmula parecida a la de Noruega, que pasaría por estar integrados en el mercado único aunque fuera de la UE.

Algunos expertos consideran que aunque Theresa May y su Ejecutivo se hayan posicionado desde un primer momento por la línea dura (“brexit significa brexit”, dijo Theresa May) utilizarán esa posición inicial para presionar a la UE y arañar condiciones más beneficiosas para sus intereses. Sin embargo, otros apuntan que es prácticamente imposible que el Reino Unido permanezca integrado en el mercado único por sus vetos, a pesar de lo perjudicial que puede resultar para su economía.

Por el momento, este miércoles Tim Barrow, embajador británico en la Unión Europea, entregará de manera personal al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la carta con la que el Reino Unido certifica su voluntad de abandonar el bloque comunitario. A este lado del Canal de la Mancha existe también esa misma división entre los partidarios de facilitar o dificultar los términos de la negociación del brexit.

“Países como Francia son partidarios de la idea del correctivo y otros, como Alemania, siempre han valorado el contrapeso anglosajón. Por eso España e Italia pueden jugar un papel decisivo”, apunta el investigador y profesor de Ciencia Política Pablo Simón. Sin embargo, este politólogo avisa de que “aunque hay intereses objetivos que harían que nuestro país pudiera implicarse en esta cuestión, España en general ha mantenido un perfil bajo en todos los procesos europeos”.

De sobra conocidos son los intereses cruzados que España mantiene con el Reino Unido en lo que se refiere a exportaciones, turismo, ciudadanos residentes o Gibraltar. El británico es el cuarto mercado para las exportaciones de productos españoles y es el país del que más turistas nos visitan. Además, las islas británicas son el destino principal para los emigrantes españoles, aunque son más los ciudadanos ingleses que residen en nuestro país. La mayoría de ellos son jubilados con la consecuente dependencia de la Seguridad Social. “Aunque nuestro país no irá nunca en contra de los designios de la Comisión, podría establecer un acuerdo bilateral con Reino Unido que vaya más allá y profundice en las relaciones entre ambos países”, apunta el investigador del Real Instituto Elcano Salvador Llaudes.

La Comisión Europa será la encargada de negociar los términos de la desconexión, pero ésta deberá consensuar los términos con los diferentes países. El presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, entregará previsiblemente este jueves a los 27 estados miembros el borrador con las directrices para la negociación con el Reino Unido, aunque no será hasta el próximo 29 de abril cuando serán adoptadas formalmente en una cumbre especial organizada en la capital comunitaria.

Incertidumbre para la banca y la agricultura

Uno de los aspectos que habrá que regular es la fórmula para que los bancos británicos puedan operar en suelo comunitario. El Banco Central Europeo (BCE) ya ha anunciado que concederá a los bancos de Reino unido "períodos transitorios específicos para cada entidad, teniendo en cuenta las actividades y el perfil de riesgo". Sabine Lautenschläger, vicepresidenta del consejo de supervisión del organismo que dirige Mario Draghi, pedía este lunes a las entidades y a los supervisores que estén preparados para todos los escenarios posibles.

Si se opta por un brexit duro, los bancos podrían perder el pasaporte que les permite operar en la zona euro y deberían buscar otro medio para realizar sus operaciones. "La opción más obvia sería obtener una licencia bancaria en un país de la UE. En la zona del euro las licencias bancarias las concede el BCE. Y hemos de ser claros: solo concederemos licencias bancarias a entidades bien capitalizadas y bien gestionadas", advertía Lautenschläger. En lo que respecta a nuestro país, la banca española tiene las mayores inversiones de todos los estados miembros en el sector bancario privado británico, únicamente por detrás de Estados Unidos.

Pero la cuestión bancaria no es la única sobre la que pende la incertidumbre ante el abandono del Reino Unido de la UE. ¿Qué efectos puede tener el brexit en el presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC)? El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan advertía este lunes en Madrid de que "en el peor escenario" podría sufrir un recorte de unos 3.600 millones de euros por la salida del Reino Unido. Esto se traduciría en una disminución del presupuesto comunitario global de 9.300 millones.