Grecia ha decidido introducir pensiones suplementarias obligatorias para todos los que empiecen su vida laboral con el fin de hacer frente al envejecimiento de la población que en unos años amenaza con convertir este país en el más "viejo" de la Unión Europea (UE).

El borrador de ley presentado este jueves por el ministro de Trabajo, Kostís Jatzidakis, prevé convertir el segundo pilar de la pensión ya existente, basado en un sistema distributivo, en uno de capitalización individual.

"La proporción de empleados a jubilados es ahora de 1,7 a 1, mientras que cuando el sistema se estructuró hace varias décadas la proporción era de 4 a 1. Este es un problema al que se enfrenta toda Europa, pero aún más Grecia. Se estima que en 2030 habremos superado un récord no deseado que ahora mantiene Italia: ¡ser el país más viejo de la Unión Europea! No es posible ignorar este parámetro al planificar el futuro de la nueva generación", dijo el ministro.

El nuevo sistema será obligatorio para los jóvenes que empiecen a trabajar ahora y voluntario para los que ya están en activo pero tienen menos de 35 años.

Para el resto de trabajadores continuará rigiendo el método actual, que contempla una pensión básica fundamentada en las cotizaciones a la Seguridad Social y una segunda suplementaria basada en cotizaciones a cajas de pensiones profesionales, a la que en algunos casos se suma una parte estatal.

El trabajador dispondrá de una "hucha" individual en la que entrarán todas sus cotizaciones suplementarias, un dinero que podrá invertir si así lo desea y al que tendrá acceso al final de su vida laboral.

Incentivar el ahorro

Según Hatzidakis, el método de la hucha ayudará a incentivar a los jóvenes al ahorro y ayudará a que recuperen la confianza en que algún día podrán jubilarse.

A pesar de la mala experiencia que ha tenido Grecia con fondos de pensiones basados en la capitalización -en 2012 varias compañías privadas que tenían bonos de la deuda soberana helena quebraron tras la quita impuesta por los acreedores- Hatzidakis prometió que el nuevo sistema tendrá una doble garantía.

En el "improbable" caso de que la inversión en el mercado vaya mal, el Estado garantizará que la pensión no será inferior a las contribuciones que ha pagado el asegurado, aseguró el ministro.

Actualmente, la pensión principal media está en los 707,60 euros mensuales y la suplementaria en 198,06 euros mensuales.

Uno de los principales problemas es que en un país donde dos de cada tres trabajadores cobran oficialmente menos de 1.000 euros brutos al mes, la aportación obligatoria privada se convierte en una dura carga adicional.

Está previsto que la ley sea votada a lo largo del mes de julio, pero por el camino se esperan duras choques con los sindicatos y la oposición de izquierdas.