Internacional

Europa se parte en dos frente al coronavirus: histeria en el Sur y calma en el Norte

Boris Johnson y Angela Merkel se resisten a tomar medidas drásticas y asumen que el 60% de su población pasará el virus. Mientras, España e Italia decretan confinamientos masivos y Portugal declara el estado de alarma sin tener una sola víctima

Boris Johnson
Boris Johnson EFE

El coronavirus vuelve a mostrarnos una Europa de dos velocidades. En situaciones de crisis, el continente se parte claramente entre los países del Norte y los del Sur a la hora de tomar decisiones económicas. Algo parecido ocurre ahora ante la emergencia sanitaria actual. 

Mientras Boris Johnson y Angela Merkel se resisten a tomar decisiones drásticas, y se centran más en concienciar a británicos y alemanes de que será imposible controlar la enfermedad hasta que el 60% o 70% de la población haya pasado por ella, Italia y España han declarado confinamientos masivos

El caso de Portugal resulta más llamativo. El Gobierno socialista de Antonio Costa declaró el estado de alerta el pasado viernes teniendo sólo 78 contagios confirmados y sin haber registrado una sola víctima mortal. 

Al estado de alerta, una medida que en Portugal se toma para reorganizar las fuerzas de seguridad ante eventos imprevistos como las oleadas de incendios, se unió la promesa de que los trabajadores que se queden cuidando a los hijos en casa por el cierre de colegios recibirán el 66 % de su salario y el 33% lo pagará la Seguridad Social. 

Una medida que no parece haber sido infalible. En 48 horas se triplicó el número de casos confirmados, elevándose a 245 el domingo, según las autoridades portuguesas. 

Reino Unido: máxima prioridad pero sin aislamientos 

En una situación diametralmente opuesta a la del país luso se encuentra el Reino Unido, donde se cuentan al menos 21 muertos y al menos 1.140 casos de contagios confirmados. Su primer ministro, Boris Johnson, se ha limitado a pedir (no a decretar ni obligar) que permanezcan en sus casas sólo siete millones de los 65 millones de habitantes del país: la población de riesgo -personas mayores y enfermos crónicos- y aquellos ciudadanos que, por haber viajado a países potencialmente peligrosos o por tener contagios confirmados en su círculo cercano, deban permanecer en cuarentena 15 días. 

Frente a una enfermedad que sólo ha demostrada altas tasas de letalidad entre la población mayor, el Gobierno británico teme más a los efectos económicos que puede conllevar el cierre de negocios y colegios

Esto no quiere decir que Johnson no dé importancia a la situación. A finales de febrero, cuando sólo se contaba una veintena de británicos contagiados, el premier ya calificó como "máxima prioridad" la atención del brote. Y la semana pasada tachó al coronavirus como "la peor crisis sanitaria de toda una generación". Incluso ha decidido posponer hasta 2021 las elecciones municipales que estaban previstas para el próximo 7 de mayo. 

Lo que ocurre es que en plena recta final del Brexit, frente a una enfermedad que sólo ha demostrada altas tasas de letalidad entre la población mayor, el Gobierno británico teme más a los posibles efectos económicos provocados por el cierre de negocios, industrias y colegios.

Y es que, en palabras de Patrick Vallance, principal asesor científico del Ejecutivo de Downing Street, controlar la expansión del Covid-19 será imposible hasta lograr que la sociedad británica "se inmunice grupalmente". Es decir, hasta que el 60% de los de habitantes del Reino Unido haya contraído el coronavirus. 

El golpe de timón de Merkel

En la misma línea, la canciller alemana, Ángela Merkel, mandaba un claro y contundente mensaje a sus ciudadanos la semana pasada: "En la medida en que no contamos con una terapia ni con una vacuna, sabemos que entre el 60 y el 70% de la población terminará infectada. Sabemos que eso va a suceder, lo que no sabemos es con qué rapidez". 

Así describía lo que, según sus asesores, será el desarrollo del coronavirus. La población irá inmunizando el virus a medida que las tasas de contagio remitan. "No podemos evitarlo. Lo único que podemos hacer es mantenerlo bajo control y por eso tomaremos todas las medidas que haga falta", señalaba Merkel. 

Desde este lunes, Alemania ha cerrado sus fronteras con Francia, Austria, Suiza, Dinamarca y Luxemburgo

Cuando hablaba de tomar todas las medidas necesarias, como en el caso británico y parafraseando a Mario Draghi, la canciller pensaba en la economía. En concreto en medidas como eliminar el tradicional déficit cero alemán para poder inyectar estímulos y ayudar a las empresas que se vean más afectadas por un brote que este domingo dejaba ya al menos 10 muertos y 5.072 casos confirmados en Alemania, séptimo país más afectado del mundo en lo que a contagios se refiere. 

No obstante, en las últimas horas Merkel ha pegado un pequeño cambio de timón en su política. Y, aunque no prevé confinamientos ni cierre de negocios, se ha decidido a restringir viajes. Desde este lunes, Alemania ha cerrado sus fronteras con Francia, Austria, Suiza, Dinamarca y Luxemburgo.

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