Raúl Beyruti es uno de los empresarios más importantes de México. Presidente del conglomerado GIN Group, es el ‘rey’ de la subcontratación en este país: su compañía administra unos 193.000 empleados para 4.500 empresas de distintos países de América Latina, entre ellas Santander, Walmart o HSBC.

Ahora, la Fiscalía General de la República de México (FGR) ha emitido una orden de detención contra él por blanqueo de capitales después de que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) detectase movimientos inusuales en un conglomerado de empresas a través de las que el grupo factura alrededor de 34.000 millones de pesos (1.371 millones de euros).

Raúl Beyruti en España

Hace poco más de un año, el magnate mexicano fijó su objetivo en España. Quería trasladar aquí su modelo de negocio y en una entrevista con Vozpópuli aseguraba que su intención era acabar con el paro de nuestro país. Entró en el accionariado del diario El Economista, se alió con la Cámara de Comercio de Madrid y mantuvo reuniones con importantes empresarios y con la entonces ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. España sería el trampolín a través del que acceder al mercado europeo.

Para comenzar su despegue aquí, Beyruti se centró en varios sectores como la hostelería, la sanidad o los medios de comunicación. De hecho, como se ha mencionado en el párrafo anterior, uno de sus primeros pasos fue adquirir en febrero de 2019 una participación del 20,6% en el periódico El Economista, en el que invirtió más de 2,6 millones llegando a convertirse en su máximo accionista.

Según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, Ecoprensa, editora del citado diario, facturó en 2018 casi 16 millones de euros y registró unas pérdidas de 4,5 millones. El periódico, fundado en el año 2005 aún no ha declarado beneficios.

Más de un año después, en agosto de 2020, la editora de El Economista dio entrada en el consejo a Stephanie Beyruti, hija del magnate, y a Vicente Bañobre, actualmente director internacional de Roberto Verino y antes director de la expansión internacional de Adolfo Domínguez.

Ambas marcas fueron clientes de GIN Group, pero la firma ahora capitaneada por Adriana Domínguez rompió su acuerdo con la compañía mexicana "al constatar que incrementaba su posición deudora y no reemplazaba las garantías bancarias en su plazo de vencimiento que finalizaba en abril". GIN Group, por su parte, respondió demandando a la empresa gallega, a la que acusó de un supuesto intento de fraude al tratar de cobrar la mercancía que finalmente no había sido vendida.

Oficinas de GIN Group en Madrid

Meses más tarde, GIN Group abrió dos oficinas en Madrid: una en la calle José Abascal bajo el nombre de Montes Urales, y otra en la calle Orense perteneciente a World Trade Group. Sin embargo, la primera duró apenas unos meses abierta. Tal y como cuentan a este diario fuentes del sector, el proyecto se vio duramente afectado por la pandemia. En la oficina únicamente trabajaban la persona a la que habían designado como director y dos becarias, porque el dinero para hacer contrataciones “nunca llegó”. “No tenían ni las sociedades para poder operar y nunca llegó a facturar", señalan estas mismas fuentes. "Ya corría el rumor de que su situación en México era insostenible", añaden.

Este diario ha intentado contactar con los responsables de World Trade Group y GIN Group España, pero no ha obtenido respuesta. Las redes sociales de estos últimos llevan sin actualizarse desde diciembre de 2020. Esta fecha coincide con el momento en el que Javier Peláez, director general para España y Portugal del grupo, decidió dejar su puesto de trabajo debido a la "imposibilidad material" de culminar la implantación y el desarrollo del negocio, tal y como se explicó entonces en un comunicado.