Desde Vozpópuli siempre hemos apoyado y defendido la relación entre Enrique Ponce (48) y Ana Soria (22). El torero llevaba años junto con Paloma Cuevas (48) pero ahí ya no había amor ni nada. Al mismo tiempo, llevaba meses saliendo a escondidas con la joven estudiante de Derecho.

Cuando saltó el escándalo, a comienzos de este verano, él decidió admitir todo e irse con la joven. Hasta aquí, bien. De hecho, debería haberlo hecho antes, sobre todo por Ana y Paloma: la primera no quería ser una amante y la segunda no se merecía ninguna mentira.

Al final, el amor triunfó y lo que para muchos era un 'amor de verano' se ha ido consolidando hasta la actualidad. La diferencia de edad entre ambos (26) es algo anecdótico, que hace la relación más complicada pero no imposible.

Lo que está empezando a chirriar de este romance, no obstante, son las continuas muestras de amor de ambos a través de las redes sociales, como si quisieran reafirmarse todo el tiempo de cara a los demás.

¿Y si Enrique Ponce ya se pasa de la raya con su novia veinteañera, Ana Soria?

Es posible que Ponce haya perdido un poco el norte. Lo decimos, sobre todo, por las fotos y dedicatorias que dedica a su novia en Instagram, en la que parece más un quinceañero que un padre de familia.

En la última, publicada este fin de semana, vemos al torero con una chupa 'rockera' de cuero, zapatillas y con una pose del todo juvenil. Detrás posa Ana Soria, con ropa más apropiada para una mujer de 40 que para una de 22.

Con la imagen, Ponce ha escrito: "Tú haces que cada rincón se ilumine y cobre vida!!". Una frase que suma a otra que escribió en el perfil de Ana: "Te comooooo!!".

Ana Soria y Enrique Ponce

¿Por qué tanto ruido?

¿Qué necesidad tiene esta pareja de publicar todas las semanas una muestra de su amor mutuo? ¿Acaso no están perdiendo un poco el rumbo, sobre todo él, que tiene dos hijas con Paloma Cuevas, quienes seguro están viendo todo esto?

Enrique Ponce y Ana Soria en Instagram

Desde nuestro punto de vista, viva el amor, a cada edad, donde sea y como sea, siempre que sea sano, pero esta sobreexposición ya empieza a mosquear. ¿Estás de acuerdo, lector?