Enrique de Dinamarca

Muere Enrique de Dinamarca, el "florero" de la reina Margarita como así se consideraba

Enrique de Dinamarca y la reina Margarita, en una imagen de 2014.
Enrique de Dinamarca y la reina Margarita, en una imagen de 2014. Gtres.

El príncipe Enrique de Dinamarca, esposo de la reina Margarita II, murió en la noche del martes en su casa a los 83 años, después de haber estado varias semanas ingresado en el hospital del Reino de Copenhague tras contraer una enfermedad, una infección pulmonar, que comenzó durante un viaje privado a Egipto. Días antes le habían encontrado un tumor benigno.

La salud del príncipe se había deteriorado mucho en los últimos meses y sufría demencia, lo que le llevó a alejarse de la vida pública. Consciente del poco tiempo de vida que le quedaba, abandonó  el centro médico horas antes de su muerte para pasar los "últimos días" en su vivienda, el castillo de Fredensborg, donde ha muerto rodeado de su mujer y sus hijos.

La Casa Real danesa ha enviado un comunicado oficial con la noticia de su fallecimiento: "Su alteza real, el príncipe Enrique, murió el martes 13 de febrero a las 23.18 (hora local) en el castillo de Fredensborg".

El príncipe nació en Francia. Sus padres eran como Enrique de Laborde de Monpezat, hijo del conde André de Laborde de Monpezat, periodista y agricultor, y de Renee Doursenot. Se licenció en Derecho y Ciencias Políticas en la Sorbona y, de nuevo se marchó para pasar largas temporadas en China y Vietnam donde estudió las lenguas vivas orientales.

"La reina me toma por tonto. O me hace rey o que no me entierren con ella"

Conoció a Margarita cuando era diplomático en Londres. Se casó con la actual reina en 1967 y tuvieron dos hijos. Su deseo más anhelado era dejar de ser príncipe y convertirse en rey. Una voluntad que nunca llegó a cumplirse.

Enrique de Dinamarca nunca se sintió cómodo con su papel que él consideraba de "segundón" o de "florero". Incluso llegó a criticar a su mujer y a declarar en una entrevista: “La Reina me toma por tonto. No me he casado con la reina para ser enterrado en Roskilde. Mi mujer ha decidido que quiere ser reina y eso me alegra (...) Si quiere que me entierren con ella, debe hacerme rey consorte. Punto. Me da igual”, dijo Enrique, quien recordó a Margarita II que “debe saber que, si un hombre y una mujer están casados, son iguales”, por lo que deberían tener el mismo título, señaló en 'Se og Hør'.

Su desacuerdo e insatisfacción con quedar relegado a un segundo plano tras casarse con la reina Margarita era tal, que hace 16 años, se convirtió en el centro de los titulares de la prensa cuando dio plantón a las monarquías europeas en la boda de Guillermo y Máxima de Holanda. Ese mismo día, el diario danés BT publicaba una entrevista con el príncipe en la que aseguraba sentirse "inútil y relegado" y por ello había decidido mudarse a su castillo de Caix, en el sur de Francia, para "reflexionar sobre su vida".

Sus plantones, ausencias y excentricidades

Desde entonces sus ausencias fueron muy sonadas así como los enfados de Margarita al tener que acudir sola a compromisos oficiales teniendo que justificar la ausencia de su marido. En los actos que se celebraron por el 75 aniversario de la reina, tampoco estuvo presente alegando gripe. Sin embargo, se le vio de vacaciones en Venecia.

También era famosos por sus excentricidades. Se disfrazó de oso panda en una gala del Fondo Mundial para la Naturaleza, se le vio pasear por Christiania, un asentamiento de Copenhague donde se vende hachís, y llegó a grabar un tema al piano con un grupo de rock,

Siempre quedará para el recuerdo su descaro como cuando en un posado familiar, ante cientos de cámaras y medios, hizo un gesto de burla a los periodistas sacando la lengua y tirándose de las orejas. Algo que le llevó a ser reprendido públicamente por la reina.

Los rumores de divorcio, lucha de poder o depresiones se cerraron meses después con una sesión fotográfica familiar, aunque Enrique no pudo evitar el apelativo de “príncipe llorón” de la prensa amarilla.

En los últimos años, antes de que su salud se lo impidiera, el príncipe Enrique se dedicó a sus dos grandes pasiones, el arte y el vino, que elaboró en su castillo francés.

El marido de la reina Margarita será incinerado después de que el príncipe se negara a ser enterrado en una tumba que se hizo para los cuerpos del matrimonio tras no conseguir su deseo de que le nombraran rey. Con ello se romperá una tradición de 459 años. El funeral privado se celebrará el próximo 20 de febrero. 


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