Segundo aniversario de la abdicación

Los mejores momentos del Rey Juan Carlos: un monarca campechano, bromista, despistado y sensiblón

El Rey Juan Carlos I pasará a la historia como el Rey campechano, por su cercanía, naturalidad y espontaneidad. A sus 76 años en el momento de la abdiación y durante sus 39 años de reinado ha protagonizado grandes momentos que pasarán a la historia: enfados, bromas, lloros, despistes y errores de protocolo que lo han hecho ser mucho más humano.

  • Los mejores momentos del Rey Juan Carlos: un monarca campechano, bromista, despistado y sensiblón (Gtres).
    Los mejores momentos del Rey Juan Carlos: un monarca campechano, bromista, despistado y sensiblón (Gtres).
  • El Rey Juan Carlos con Hugo Chávez (Gtres).
    El Rey Juan Carlos con Hugo Chávez (Gtres).

1. Un Rey bromista hasta cuando sus hijos no le hacen caso

Como cada Navidad, la familia real estaba tratando de hacerse una foto en Zarzuela. Sin embargo, organizar a os hijos es una tarea complicada y más cuando cada uno está ‘a su bola’. Por ello, cuando uno de los fotógrafos le pidió al Rey si podían colocarse delante del belén, el monarca bromeó con la situación: “Como no me hacen caso, yo dimito”.

2. ‘Caiga quien caiga’ logró que se pusiera las gafas de sol

No es la única vez que ha hecho gala de su sentido del humor, en el año 1998, durante una visita a San Fernando en la que iba acompañado por Alberto Ruiz Gallardón, el Rey Juan Carlos terminó acercándose a todos los reporteros del programa, entre los que se encontraban Wyoming, Javier Martín y Pablo Carbonell. Estos animaron al público asistente a cantar una canción en homenaje al Rey para así llamar su atención, le entregaron una carta de Tonino, Wyoming consiguió que le diera la mano y Carbonell le entregó las míticas gafas de sol de los reporteros de ‘Caiga quien caiga’, que finalmente acabo poniéndose para sorpresa de todos.

3. Baños de multitudes

Durante su reinado, nunca ha tenido problema en ser uno más allá donde iba. En una ocasión cogió el bastón del patriarca gitano de La Celsa y caminó con él. Además siempre se ha mostrado muy cercano, sobre todo a los niños, por eso no dudó en acercarse a saludar cariñosamente a los niños del poblado.

En la crisis del Prestige, le pudimos ver en medio de todo el Chapapote, lugar desde el que Letizia también hizo su crónica como reportera cuando trabajaba en TVE y aún no se conocía su relación con el Rey Felipe.

4. La peineta real

En junio de 2004, durante una vista de los Reyes a Álava, un grupo de radicales comenzaron a abuchearles. El Rey, a la vez que saludaba, hizo una peineta sutilmente que no pasó desapercibida.

5. Un Rey moderno y de su tiempo: su politono real y su muleta bocina

No podemos olvidar aquel momento en el que escuchamos el sonido de su móvil que tenía como politono las risas de sus nietas y que corrió rápidamente a tratar de silenciarlo cuando su teléfono comenzó a sonar de repente.

En otra ocasión, el Rey presentaba su muleta bocina tras salir del hospital de una de sus operaciones y entre risas mostraba a todos los sonidos que emitía su muleta de último modelo.

6. ¡Por qué no te callas!

En noviembre de 2007, mientras se encontraban en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, en Santiago de Chile, don Juan Carlos protagonizó un moemnto épico cuando Hugo Chávez no paraba de interrumpir a José Luis Zapatero, fue entonces cuando el Rey asomó la cabeza por delante y le increpó con total espontaneidad su famosa frase: '¡Por qué no te callas!'. Unas palabras que han quedado ya para el recuerdo de todos.

7. Sus errores y despistes en actos oficiales

Provocó las carcajadas de todos los asistentes cuando leyó en su discurso que hicieran un brindis y al levantar la mirada se dio cuenta de que no tenían nada servido con qué hacerlo: “Os invito a levantar nuestras copas, que no nos han puesto nada”.

En otras ocasiones, le hemos podido ver levantándose cuando no le tocaba o confundiéndose en presentaciones o actos pero siempre acompañado de una de sus sonrisa.

8. Se salta el protocolo

También protagonizó también un ‘momentazo’ que recuerda al ya conocido ‘Déjame terminar’ que Letizia le dijo a Felipe el día que hicieron público su compromiso. El Rey emérito se encontraba dando un discurso en marzo de 2012 y como se estaba alargando más de la cuenta, la Reina Sofía  le dijo en voz baja: “Va a empezar la música”, a lo que él le respondió: “Ya lo sé pero déjame hablar un momento”. Una situación que provocó las risas y los aplausos de los allí presentes y de los propios Reyes. Él se vino arriba y añadió: “Se ve que ella prefiere la música y yo prefiero hablar un momento”.

9. Siempre se ha tomado con humor sus operaciones

El Rey sabe salir airoso y con gracia de momentos tan delicados como cuando le tocaba pasar por el quirófano. Una de las veces pronunció este discurso: “Pues voy a empezar de una forma un poco rara, queridos míos, como habréis podido ver, tengo algunas dificultades de mecánica que han vuelto a aparecer en estos últimos días y que me van a obligar, siguiendo el consejo médico, a interrumpir mi agenda oficial para pasar por el taller, es decir, para operarme de la cadera izquierda, que tengo bastante maltrecho”. Una operación que pospuso según explicó para estar con “sus hermanos iberoamericanos”. Tras salir de la operación, y al preguntarle cómo se encontraba, contestó bromeando: “Ya estoy fuera del taller”.

10. Lágrimas reales

El Rey también nos ha mostrado su lado más sensible y le hemos podido ver en varias ocasiones llorando de la emoción como en la boda de su hija, la Infanta Cristina; en los funerales de sus padres y en el del 11-M en donde se mostró más cercano que nunca, saludando y dando el pésame a los familiares de las víctimas.

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