Bilbaína de nacimiento, María Begoña Gómez Fernández tiene 41 años y se crió en las calles de León. Casada desde 2006 con el líder socialista –les casó Trinidad Jiménez-, Begoña es experta en Marketing, se formó en colegios mixtos y laicos con un nivel medio de inglés, cuenta con dos masters y se dedica a recaudar fondos para diferentes ONG’s, según recoge el último número de la revista ‘Vanity Fair’.

De hecho, desde hace 16 años trabaja en Task Force, empresa especializada en obtener donativos para que las ONL financien sus proyectos sociales. “He trabajado con ella más de diez años y es una gran profesional y gran persona”, relata Javier Ruiz Gaitán, presidente de la Asociación Española de Fundraising (AEFR). “Nunca ha intentado beneficiarse del nombre de su marido a la hora de captar fondos para la ONG”, añade.

Ahora, su papel ha ganado peso con estas últimas elecciones. Concretamente desde que ha comenzado a compartir protagonismo al lado de su esposo, acudiendo con él a todos los actos programados.

De hecho, ya son bautizados como ‘los Obama españoles’ y, según cuenta una antigua colaboradora de Sánchez en la citada publicación,  “la Moncloa es un proyecto de los dos”.

Este proyecto y apodo no están elegidos al azar. Se han ganado este apelativo a pulso desde que Begoña subiera al escenario para darle un beso a su marido cuando fue elegido candidato a la presidencia del gobierno, pese a no militar en el partido.

Además, la pareja tiene dos hijas: Aihnoa, nacida en 2005, y Carlota, en 2007, que actualmente van a un colegio público cerca de su casa, situada en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Pero, ¿Cómo es realmente Begoña?

Es una mujer ambiciosa, con mucha carácter y profundamente enamorada. Tiene a Pedro superidealizado”, comenta otro asesor del líder socialista, que además añade que “es una chica normal, muy simpática. Aporta un valor diferente al resto de aspirantes”.

La pareja se conoció en 2003 en la fiesta que organizó un amigo de Pedro en un chalet de Las Matas (Madrid) con la particularidad de que los dos iban vestidos de color rojo. “Fui con unas amigas y allí me presentaron a Pedro. Fue un flechazo, la verdad”, contó la propia Begoña en el programa de Susanna Griso.

 “Mi primera impresión fue que Begoña era enormemente afable y que al mismo tiempo tenía carácter. Una mujer comprometida políticamente y con ideas propias. Ella es el gran apoyo de Pedro, su compañera y aliada. Tienen mucha complicidad”, defiende, por su parte, la exministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, que fue quien les casó.

Cuentan además, que Begoña es una mujer segura de sí misma, pese a haber cambiado radicalmente de físico, y que responde a la imagen de una ejecutiva americana. Saltó a la palestra en un vídeo que daba a conocer a Pedro como aspirante a liderar el PSOE en julio de 2014. Ella le presentó como un “buen padre”. Sorprendió a los compañeros de Sánchez, que en aquel momento la consideraron “la perfecta esposa de un candidato”.

Desde entonces, su papel parece haberse convertido en indispensable para sus votantes en la campaña de su marido, y si éste llega a ser presidente, será la primera vez en la historia de España que una ‘primera dama’ tenga más protagonismo en el ejecutivo.

El teatro, los conciertos y los viajes. ‘La habitación roja’, Björk… son aficiones que la pareja comparte al margen de La Moncloa.