La historia parece digna de un guión de película, tenemos todos los elementos: espías, chantajes, amantes, grabaciones, productos químicos que autodestruyen pruebas, amenazas, etc. Sin embargo se trata de la pura realidad, la relación extramatrimonial que mantuvo supuestamente el monarca con Bárbara Rey, una noticia bomba que se confirmó la semana pasada después de muchos años de rumores.

La confirmación venía de la mano del testimonio de un espía del CNI que confesó que compraron el silencio de la vedette con fondos reservados y después de abrir la caja de pandora, han ido dándose más detalles de todo lo que ocurrió en aquella época. GRITOS se ha puesto en contacto con Bárbara Rey que no ha querido hacer declaraciones y pro el momento está permaneciendo callada a pesar de que siempre ha sido asidua a acudir a los platós de televisión sin problema.

Sin embargo la que sí ha roto su silencio ha sido la testigo protegida Hortensia Blázquez, una persona que fue muy amiga de la vedette,- hasta que Bárbara fue capaz de utilizar a su hijo para chantajear al Rey emérito- y fue testigo de la relación que mantuvo Bárbara con el monarca que se dividió en dos etapas separadas por el matrimonio de la vedette con Ángel Cristo.

Hortensia contó en el programa ‘Sálvame Deluxe’ el pasado viernes como fue el primer contacto de Bárbara con el monarca. Sonó el teléfono y llamó Sabino Fernández Campo, entonces jefe de la Casa del Rey, que pasó la llamada al Rey Juan Carlos. Ella pensó que era una broma de Pedro Ruiz, que imita bien voces, y le dijo que se fuera “a tomar por el culo”.

Don Juan Carlos no se tomó a mal la contestación y le explicó “que como es muy amigo de Suárez, que le llamaba para darle las gracias por haber hecho la campaña que había hecho tan estupenda. Le dio su teléfono directo para que llamara, y le comentó que se pasara un día por La Zarzuela. Al día siguiente ya estaba allí”. “Fue y dijo que muy bien, que había sido muy cariñoso, muy amable, estupendo. Me dijo que allí mismo habían tenido una relación”, relató Hortensia.

Después de esa cita vinieron muchas más, sus encuentros se producían en un chalé de Pozuelo de Alarcón, perteneciente a un amigo del Rey Juan Carlos, y se veían una vez al mes, más o menos. Ella le pedía dinero pero él no se la daba porque decía que no lo tenía. Según Hortensia, la vedette siempre tuvo en mente el chantajearle.

Bárbara pretendía quedarse embarazada de Don Juan Carlos

Sin embargo sí consiguió que Juan Carlos le regalara un brillante talla esmeralda que él llevaba: “En una ocasión le pidió cinco millones y él le dijo que no tenía dinero y que le diera el brillante talla esmeralda que tenía a cambio de ese dinero. Así fue. Cuando ella anunció que iba a casarse, él ya no tenía nada que ver con ella, le mandó un reloj y ese mismo brillante como regalo”.

La ex amiga de Bárbara desveló cuál era otro de sus objetivos: “Ella lo que siempre pretendió fue quedarse embarazada, pero ahí sí que nuestro monarca fue inteligentísimo, jamás dio opción a lo que fuera, a que eso sucediera”. También reveló que entre las pretensiones de Bárbara estaban también que el monarca le colocara en un Ministerio con una nómina importante para que nadie le pudiera quitar el sueldo.

Según aseguró Hortensia su relación fue larga: “La primera fase fueron como 3 o 4 años y a partir de que ella se casara, Su Majestad lo respetó, no la volvió a llamar nunca, nunca más. Al poco tiempo de separarse de Ángel volvieron, pero al poco, le dijo que no se podían volver a ver porque su amigo vendía el chalé y ella ya le hizo una cita en su casa”.

Utilizó a su hijo para que les hiciera las fotos en actitud sexual

La ex amiga de la vedette confesó que Bárbara quiso chantajear al monarca: “Ella siempre pensó en hacerle un chantaje, siempre me decía: ‘lo he grabado todo. Todo, todo lo que hablo con él lo estoy grabando, todo, y sé por qué lo hago’. Grabó llamadas telefónicas, tenía 20 o 30 cintas”.

Además le grabó en casa de ella en vídeo: “Le cita en su casa, se va a una casa de grabación que está en Alcalá y es cuando le hace el vídeo, le graba. En vídeo le grabó una vez, en otra cita en su casa le hizo fotografías, 37 diapositivas, que implicó a su hijo para que se las hiciera y aquello a mí me dolió muchísimo. Me dijo, 'me fui al Rastro, compré un traje de camuflaje, compré un zoom y las hizo el niño'. Empezó con el chantaje, pedía doce mil millones de las antiguas pesetas. Esas fotos eran en el porche de su casa, ella estaba con una minifalda mínima y sin nada de ropa interior debajo, le ofrece una copa de vino a Su Majestad y Su Majestad la toca, aquí, allí... Ella le graba porque ya le había dicho que ya no se podían ver”.

Sabiendo el valor de esas grabaciones y el peligro de que pudieran quitárselas, se las llevó a un banco en Suiza. Sin embargo no tuvo en cuenta que el servicio secreto de España (CESID) iba detrás de ella y se enteraron de dónde guardaba el material: “Ella no se separa del vídeo y lo lleva a una caja fuerte a un banco de Ginebra. Lo averigua el CESID, el banco la llama y le dice que van a derruir el banco y que todas las pertenencias que tenga en su caja que las recoja. En ese avión viajan dos del CESID con ella, la siguen hasta su casa y ven que lo deposita en su casa. A la siguiente noche le meten en su vida a un topo, una señora que es Condesa. Llega a su casa, abre la caja fuerte para enseñarle que lo tiene y se encuentra que le han desvalijado totalmente, con 18 dígitos han abierto la caja fuerte y la han vuelto a cerrar”.

La propia Bárbara llegó a contar a alguna amiga íntima que recibió una llamada de un amigo íntimo del Rey emérito que le dijo que si salía algo de eso a la luz, correrían peligro tanto ella como sus hijos, y que no volvería a trabajar en su vida.

Chelo García Cortés, que también fue íntima de Bárbara, recordó como un día estando en casa de la vedette con José Manuel Parada, sonó el teléfono y era Don Juan Carlos: “El Rey llamó un día a la casa que Bárbara tenía alquilada en Barcelona, en la calle Loreto 36… Suena el teléfono, lo coge José Manuel Parada, se pone nervioso y me pasa el teléfono. Lo cojo y me doy cuenta de con quién estoy hablando. Él pregunta directamente por ella, no la llamaba María, sino Marita, y entonces le digo que está en la ducha, en el baño, me pregunta quién soy, se lo digo, le dije soy Chelo, amiga de Bárbara, y dice: 'Dile por favor que llama Juan Sumer. La voz de él era inconfundible. Voy al baño, toco la puerta, y digo: 'Te llama tal persona y nos dice: 'Sabéis quién es?”. Un testimonio que también confirma la relación entre Bárbara y el monarca.