El lanzamiento del nuevo Cupra Formentor es un inicio y también una culminación. El principio de una saga y el resultado de una revolución que se fraguaba en Seat desde que su rama deportiva asumió una personalidad distintiva bajo la denominación Cupra. Presentándose al mundo como un CUV (Crossover Utility Vehicle), el Formentor ve la luz tras más de cuatro años de trabajo conjunto de todo un equipo de especialistas desarrollando un proyecto con un camino muy definido, a través del cual Cupra inaugura una nueva senda autónoma sustentada en tres pilares propios: el diseño, la deportividad y la experiencia del usuario. Un usuario que, a juicio de Carlos Galindo, responsable de producto de la marca, “se había quedado huérfano con la expansión de los SUV (Sport Utility Vehicle), que ofrecen al conductor una posición dominante sobre la carretera pero sacrifican para ello, salvo casos contados, la experiencia que ofrece una conducción más deportiva”. De ahí nace una de las claves del Formentor: la posición del conductor, menos elevada que en los SUV, más pegada a las sensaciones que ofrece la proximidad del asfalto, mucho más deportiva.

Uno de los aspectos más fascinantes en la concepción de este modelo es la cercanía que existe entre el 'concept car' que se presentó en la última feria de Ginebra –la de 2019– y el modelo que llega al mercado: “Tanto en I+D como en producción ha habido un trabajo conjunto excelente para que el coche fuese lo más fiel posible a su concept”, nos cuenta Marta Almuni, del equipo de desarrollo de Cupra y responsable de transformar en viable aquella forma seductora que el equipo de diseño había imaginado. “Su forma –añade Alberto Torrecillas, del equipo de diseño de exteriores– es casi la de un animal que parece que va a respirar. Lo sientes vivo gracias al hecho de haber sido concebido como un objeto único, como una escultura que juega con las líneas de tensión y los volúmenes para definir ese carácter atlético que se expresa en los 'blisters' que crean ondas en los laterales posteriores y en el capó. O en las líneas pronunciadas que atraviesan sus costados apareciendo y desapareciendo”.

Un diseño que incorpora una singular paleta de colores que aportan una elegancia y personalidad.
Un diseño que incorpora una singular paleta de colores que aportan una elegancia y personalidad.

Un líder tribal

Hay algo en este Cupra Formentor, sin embargo, que desde sus volúmenes vivos evoca una idea industrial, un carácter primario vinculado al metal de forja, a lo mineral. Su estética, marcada por el cobre de su logo –que es también el color corporativo de la marca–, parece remitirnos a géneros del arte y la literatura como el 'steampunk', que plantean universos futuristas en los que las máquinas han tomado del pasado los materiales esenciales para seducirnos con una estética rompedora, dentro de la cual el logo de Cupra podría muy bien identificar al líder de la tribu. Francesca Shangalli, del equipo de Color & Trim de la marca, insiste en esa presencia de lo industrial en el desarrollo de los colores y tejidos creados en su departamento.

Colores como el gris grafeno, el azul petrol mate, el 'magnetic tech', también mate, o el 'dark alluminium', que establece un nuevo código de color deportivo para la marca. Todos ellos aportan un alto nivel de singularidad, una elegancia propia, al tiempo que se enfrentan al reto de conjugar ese cobre que lo determina todo, marcando el punto de partida y el de llegada tanto en los detalles del exterior como en los elementos más destacados de su interior: textiles y piel, una luz continua, un salpicadero que parece flotar y potencia esa sensación de profundidad que distingue al Formentor. Un vehículo nacido para marcar un hito. Como un cabo rocoso enfrentado al viento sobre el Mediterráneo.