Tomar conciencia de la emergencia climática se ha convertido en una prioridad, acelerada quizás en tiempos de pandemia. La naturaleza invasiva de nuestra especie quedó retratada por los impactantes vídeos, grabados durante el pasado confinamiento, en los que los delfines sustituían a las góndolas por los canales de Venecia, las ballenas se acercaban a las costas canarias y los corzos, cabras y jabalíes tomaban las calles de muchas ciudades de la península. Nuestra forzada ausencia ha permitido a muchos reflexionar acerca del negativo impacto que los humanos tenemos sobre el planeta. Estos seis famosos actores de Hollywood, desde siempre en primera línea de la lucha contra el cambio climático, llevan años poniendo rostro a importantes campañas de concienciación y advirtiendo al mundo de que no podemos ignorar ni un minuto más la imperiosa necesidad de tomar medidas y cambiar nuestros hábitos para frenar el calentamiento global. Llevan años avisándonos.

Robert Redford

Tempus Fugit. Creció en la periferia de Los Ángeles, con grandes espacios verdes, paseos en bicicleta y juegos al aire libre, hasta la llegada de las autopistas, los rascacielos y la contaminación. Refugiado en una cabaña en el corazón de Utah, se enteró de que cerca iban a construir una central eléctrica. Era el año 1975 y Redford acababa de estrenar El gran Gatsby, así que aprovechó su notoriedad para denunciarlo públicamente y frenar su construcción. Fue el origen de un activismo que le llevó a fundar en 1981 el Institute for Resource Management, para fomentar el diálogo entre ecologistas y la industria; el mismo año, el Instituto Sundance, para promocionar a directores; y junto a su hijo James, en 2005 el Redford Center, para estimular la conciencia verde a través del lenguaje audiovisual. De 2015 es su discurso en las Naciones Unidas: “Tenemos que reaccionar de inmediato para proteger a la naturaleza. Ya no queda más tiempo”.

Emma Watson

Embajadora por la sostenibilidad. No es solo la encantadora y algo marisabidilla Hermione, de la saga de Harry Potter, o la romántica heroína que protagoniza La bella y la bestia. Otro de sus rostros conocidos, quién sabe si el más importante de todos, es el de activista. Nominada en 2014 por la UN Women, la organización de las Naciones Unidas por la paridad de género y en defensa de los derechos de las mujeres, comenzó a luchar mucho antes de esa fecha por otras causas sociales. Su primera colaboración se remonta a 2010, año en el que lanzó Feel Good Style, una página web de moda y cosméticos ecológicos. Poco después cedió su imagen a People Tree para ayudarles en su misión de difundir entre los jóvenes la moda sostenible. Recientemente, Watson se ha convertido en la cara de Good on you, una plataforma de seguidores del mundo de la moda que, unidos a científicos y escritores, publican rankings actualizados de más de dos mil marcas comprometidas con la moda ética.

Leonardo Di Caprio

El divo guerrero. ¿Quién hubiera dicho que ese jovencito rubio, llorado por medio mundo mientras se hunde el Titanic, se convertiría en el activista de Hollywood más importante de su generación? Su Leonardo DiCaprio Foundation lucha desde 1998 por la protección de los océanos, la fauna salvaje y las poblaciones indígenas. En 2014 aceptó el cargo de Mensajero de la Paz de la ONU y ha entrado luego en juntas directivas de organizaciones como WWF o de Natural Resources Defense Council. DiCaprio intenta, además, ser coherente: viaja en aviones comerciales, tiene paneles solares en casa, apuesta por el coche eléctrico y es amigo de Greta Thunberg.

Joaquin Pheonix

Del hombre y otros animales. Quien le conociera solamente como actor pensaría, al ver las fotografías de su detención, en enero del año pasado, en el Capitolio de Washington, junto a Jane Fonda o Susan Sarandon, que estaban rodando alguna otra película. No se imaginará, en cambio, que el flamante ganador del premio Oscar a la mejor interpretación masculina por Joker se había sumado a las protestas contra las multinacionales y demás empresas que han provocado la crisis climática. Vegano desde muy pequeño, Phoenix es animalista declarado y logró incluso convencer a la Hollywood Foreign Association Press para que sirviera, por primera vez en 77 años, un menú cien por cien vegano en la gala de los Globos de Oro. Y la cosa no acaba aquí: el año pasado, después de haber puesto voz al documental Earthlings, se declaró también antiespecista, negó la superioridad de la especie humana sobre el resto de animales y produjo Animal People, otro documental animalista. En su discurso de los últimos Oscars, no se olvidó de recordarnos que “muchos de nosotros somos hijos de una visión egocéntrica del mundo”.

Jessica Alba

Honestidad y transparencia. La actriz y exmodelo atesora una irregular carrera cinematográfica en la que recordamos su papel en la serie Dark Angel o como la mujer invisible en Los 4 fantásticos. En 2008 fundó, junto al empresario Christopher Gavigan, The Honest Company, una línea ecológica de productos de maquillaje y para el cuidado del cabello. “Me dije que tenía que existir una forma de protegerse de los componentes químicos dañinos para el organismo, de crear una línea que defendiera los valores de honestidad y transparencia, y que al mismo tiempo fuera eficaz”. Durante la pandemia, su empresa donó a los hospitales estadounidenses productos de higiene personal.

Cate Blanchett

La belleza salvará al mundo. Su rostro pervive en el imaginario colectivo como la hierática reina de la película Elizabeth: The Golden Age. O, más simplemente, como la musa que inspiró a Giorgio Armani en la campaña publicitaria del perfume Sí. Pero la australiana Cate Blanchett, ganadora de dos estatuillas de los Oscar, es también conocida por su compromiso en la lucha contra el cambio climático. Desde 2006 forma parte del Climate Reality Project, la organización mundial sin ánimo de lucro del premio Nobel por la paz y vicepresidente estadounidense Al Gore, y es embajadora de SolarAid, que defiende el uso de la energía fotovoltaica para apoyar la educación en África. Junto a su marido Andrew Upon, defendió la instalación de paneles solares en el exterior de The Wharf, el complejo teatral de Sydney; hoy, esos paneles producen el 70% de la electricidad que usa el edificio. “El consumismo nos ha llevado a negar la vida misma –dice–. Tenemos que cambiar”.