Wilhelm Schmid transmite optimismo, “porque siempre hay que tener una actitud positiva”, cuando habla de los efectos de la pandemia y de la compañía que dirige, A. Lange & Söhne. “A nosotros, particularmente no nos ha cambiado. Hemos lanzado tantos relojes como en el pasado ejercicio. Sí que tuvimos una cierta masificación en la manufactura, porque nuestra cadena de proveedores –cajas, correas y pulseras– se vio interrumpida debido a los cierres en Suiza e Italia. Pero a pesar de todo, la única cosa que ha cambiado es que, para permanecer cerca de nuestros clientes, hacemos uso del mundo digital. Si me hubieran preguntado hace 15 meses si presentaríamos nuestros productos de forma digital, habría dicho que no, porque en aquel entonces nuestros clientes y compradores no esperaban algo así. Pero hemos tenido que cambiar, nuestros clientes han cambiado; todos nos hemos acomodado en un entorno diferente”.

Y si eso ha marcado el pasado reciente, hay que hablar del futuro inmediato. Como bien dice Schmid: “Somos un jugador de nicho, y siempre soy muy reacio a dar una idea sobre la evolución del mercado porque es gigantesco y nosotros solo representamos la punta del iceberg. Lo que sí puedo compartir con usted es que las novedades que presentamos el año pasado –los relojes del 175 aniversario–, han tenido una gran demanda. Creo que el mercado en este momento está bastante vacío, lo que para nosotros significa que podemos mirar con optimismo este nuevo ejercicio”.

Wilhelm Schmid, CEO de A. Lange & Söhne, quien analiza para Gentleman como ha cambiado la forma de relacionarse con los clientes de la marca.

Y va más allá en el análisis: “Creo que en crisis como esta, las marcas potentes saldrán fortalecidas y las de medio rango sufrirán incluso mucho más. Porque tienes que demostrar lo que siempre has prometido, no tomar atajos. Tus clientes deben ser conscientes de que eres una marca en la que se puede confiar y que te mantuviste fiel a ti mismo”. En definitiva: “Nosotros no hemos dejado de estar cerca de nuestros clientes y siempre apoyados en nuestro conjunto de valores. Somos pequeños, pero somos un actor global…, y eso nos da una posición bastante única dentro del mercado de la relojería de lujo. No creo que vayamos a cambiar nunca la forma en que diseñamos y producimos nuestros relojes; solo tenemos que vender 5.000 relojes al año”.

Wilhelm Schmid, cuando habla de los clientes, que incluso en pandemia han mostrado su fidelidad, lo hace con la convicción de conocerles bien: “Tenemos un perfil muy claro con nuestros coleccionistas de relojes, que es la principal fuente de nuestros clientes: los coleccionistas únicos, no la gente que quiere relojes bonitos o los necesita para expresar su riqueza. Nuestros clientes quieren formar parte de algo, son gente educada y que, realmente, entiende lo que es y representa la alta relojería”.